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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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Pastel sin guinda

Análisis de la temporada de la Gimnástica Segoviana que termina sin conseguir el ascenso a Segunda B, pero con un gran bagaje en lo deportivo, social y economico

Foto oficial de la Gimnástica Segoviana en la temporada 2018-2019 /

Tras un día masticando la derrota y la decepción, es el momento de hacer un análisis a la temporada de la Gimnástica Segoviana que ha terminado sin cumplir el objetivo del ascenso a Segunda B. Esa es la primera conclusión, y la que no tiene discusión alguna, pero el diagnóstico debe ser más profundo, para no caer en simplezas. La sensación es que la temporada en general ha sido muy buena en los deportivo, social y económico, pero ha faltado el ascenso, que sería la guinda que corona el gran pastel de varios pisos que se ha construido con tanto acierto.

La Sego volverá a jugar en Tercera División, será la temporada 54 en esa categoría. El primer trabajo es de mentalización en el seno del club. Se repite en una división que el club considera superada, pero el que balón se empeña en negar una y otra vez.

La temporada que cerramos se ha hecho muy larga tras el descenso de Segunda B en la campaña anterior. Muchos meses esperando las jornadas decisivas, con el equipo planteado y planificado para estar a tope en los meses de mayo y junio. Superando jornadas frente a rivales de menor entidad, y considerados en muchos casos de meros trámites, excepto en el caso de los equipos profesionales del grupo, como son Zamora y Arandina, que a la hora de escribir esto, tienen su continuidad en el play-off pendiente de un hilo.

Astorga y Numancia, fueron los otros dos conjuntos que plantaron cara a una Gimnástica Segoviana, que en algunas fases de la temporada, se dejó llevar viendo la superioridad frente a sus rivales en el campo. Quizás un poco de más de ambición, habría permitido luchar por el campeonato, pero cuando los exámenes están tan lejos… a quien le apetece estudiar a fondo. El premio de consolación fue el subcampeonato y la plaza para jugar la Copa del Rey el año próximo que nos puede dar tardes de gloria y nuevos recursos económicos.

En lo deportivo el equipo se ha mostrado solvente. Con mucha versatilidad en todas las líneas. Ha participado toda la plantilla, con un amplio reparto de minutos. La base de jugadores segovianos con Anel, Manu, Javi Marcos, Asier, Rubén, Dani Arribas, Quino, Calleja y demás jugadores de la casa han demostrado que tienen nivel para la Tercera División y ser competitivos en un play-Off.

Mika, goleador de la temporafa gimnástica con 27 tantos / JUAN MARTIN

Las incorporaciones de este año se pueden considerar aciertos. Mika, con 27 goles en su currículo, está todo dicho. Amén de su implicación y sacrificio cuando el entrenador le ha encargado funciones más alejadas del área. Agus Alonso, con más de media temporada en el dique seco, volvió para demostrar que es un goleador nato. Charly, tuvo la mala suerte de que las lesiones no le permitieran meter presión a la pareja Javi Marcos y Anel en el centro de la defensa. Adrián se convirtió en imprescindible en la banda derecha. Alex Conde se demostró como un gran jugador, de calidad y con olfato para hacer gol, pero también las lesiones en el tramo final de la liga le borraron cuando más decisivo iba a ser para el equipo.

En las sorpresas agradables que deja el año, es la aparición de Juan de la Mata. El chaval de la cantera se hizo con galones y se convirtió en imprescindible en los esquemas de Manu González. Otra es la confirmación de Diego Gómez como un delantero arrollador. Su presencia, lucha y entrega enamoran a la grada, y si no tiene ofertas dada su gran proyección, será importante en el futuro del club. Deja mala sensación que el técnico no confiara en él como hombre de ruptura en los partidos frente al Villarrobledo. El resto de jóvenes tendrán que aplicarse y no perder la paciencia, y esperar a nuevas oportunidades, que seguro que llegarán.

Manu González en el banquillo de La Albuera / JUAN MARTIN

En cuanto al técnico, Manu González, me cuesta hacerle un reproche. Se ha mostrado como un entrenador valiente. De los que afronta las situaciones de cara, sin buscar escusas en las bajas o situaciones que rodean a los partidos. Incluso pidiendo perdón públicamente por decisiones que a toro pasado comprobó que no eran acertadas. Algo tan poco habitual en los banquillos, donde muchos dan lecciones de fútbol y son capaces de discutir con el diablo con tal de no reconocer un fallo. La pizarra de Ramsés, su segundo y cerebro deportivo del club, resolvió muchos partidos y dejó señales de equipo trabajado.

Este año el equipo ha ido de menos a más. Adaptándose a las circunstancias del rival y campos de la categoría. Así la Gimnástica ha resuelto partidos en campos donde en el pasado sufría. Manu quiere que su equipo juegue con toque y calidad, pero hay sitios donde ir con esa idea es lo más parecido a suicidarse.

Lástima que al final el resultado deportivo de la temporada dependa del acierto goleador o de la buena tarde del portero rival, como sucedió ayer frente al Villarrobledo, con un Javi López que sacó todo, lo posible y lo imposible.

Agustín Cuenca, segundo por la izquierda, con miembros de su junta directiva / JUAN MARTIN

En el apartado de club, las elecciones en curso nos dirán si sigue la actual junta directiva con algún retoque, o hay más candidaturas. Me juego un chicle de cinco pesetas, a que no hay ninguna candidatura alternativa. Y si la hubiera, que no espere un gran respaldo de la masa social del club. Los gimnásticos han comprobado como con cuatro años de paz social, seriedad y trabajo, el equipo de Agustín Cuenca ha puesto el contador de la deuda a cero desde una cifra de 350.000 euros. Casi nada.

No se va a estudiar en las universidades americanas el caso de la Gimnástica Segoviana, pero seguro que es el espejo en el que se van a mirar muchas directivas de España que llegan a clubes al borde de la desaparición.

El club está en un momento decisivo para crecer. Con las cuentas saneadas, con la afición implicada y con la simpatía general tras tantos años de desdén de Segovia. Cuenta con una cantera sólida que este año crecerá significativamente con la incorporación de la sección de fútbol sala y con aspiraciones de mejorar la categoría de juvenil y buscar el ascenso a División de Honor. Y sin competencia en el panorama deportivo de la ciudad tras la más que probable desaparición del Segovia Futsal, el deporte que tantas veces eclipsó los éxitos azulgranas. Es el momento de que las empresas e instituciones apuesten por la Gimnástica Segoviana.

Es sintomático que en una ciudad turística y con la gastronomía por bandera, el logotipo comercial que ha lucido el club insignia de la ciudad en los últimos años sea el de la cadena Burger King, a la cual los gimnásticos le tenemos un agradecimiento eterno por su apuesta de todos estos años.

Tras muchos años viajando por los campos de España he podido comprobar el alcance y repercusión que el fútbol tiene. Que una ciudad sea de primera, segunda, segunda B o tercera tiene una traducción automática en presencia en medios de comunicación, imagen, turismo y consumo en la localidad.

Tenemos que conseguir que la Gimnástica Segoviana ascienda a Segunda B como primer paso para alcanzar mayores cotas, y que sea considerado por los poderes públicos, económicos y sociales de la provincia como algo estratégico. Las bases las ha sentado el club, y la afición ha cogido el testigo. Solo falta que el resto de actores, las empresas e instituciones que aún no están en el proyecto, se sumen también.

Todo un verano para recuperar la ilusión y las ganas de fútbol, y renovar el objetivo de ascender a Segunda B. Ya sabemos que no es fácil. Llevamos 15 fases de ascenso, y solo han tenido final feliz 3. No queda otra que insistir y volver a conseguirlo. Ánimo, gimnásticos.

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