Lunes, 06 de Diciembre de 2021

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Un inicio de feria a medio gas a la espera del 'ciclón José Tomás'

Insípido encierro de Núñez de Tarifa que permite estar a los toreros y que, generosamente, le abre la Puerta Grande a Garrido

Espectacular voltereta de José Garrido durante la lidia de su segundo toro en la primera de abono en la Feria Taurina del Corpus de Granada

Espectacular voltereta de José Garrido durante la lidia de su segundo toro en la primera de abono en la Feria Taurina del Corpus de Granada / Cedida por Agustín Arjona

En el país de los ciegos el tuerto es el rey. Tanto es así que un toro mediocre como fue el cuarto, quizá el único potable de toda la tarde, resultó ser aplaudido en el arrastre y le permitió al extremeño José Garrido calar las tres o cuatro tandas más encastadas de esta primera de abono. Ni el toro fue un derroche de virtudes ni el torero tampoco sacó la raza otrora bullente hasta después de verse feamente volteado a la altura del tendido seis.

A partir de este percance, que pareció serio al principio pero sin más aparentes consecuencias al final, fue cuando Garrido sacó el gallo de pelea que lleva dentro y no paró hasta llevarse encelado al toro desde la querencia hasta los tendidos de sol para someterlo elegantemente con la diestra. Ese momento de frenesí y de arrebato, esas ganas de triunfo que se empezaron a masticar en los tendidos, propiciaron un generoso triunfo; el cual se saldó con la salida a hombros del diestro por la puerta que da a la Avenida del Doctor Olóriz cortando, con gran dádiva, dos orejas.

Saldaba de esta manera el extremeño su comparecencia, después de una faena intermitente en el primero de su lote. Con elementos puntuales de interés. Y una vuelta al ruedo que fue protestada por un público que, sorprendentemente y al inicio de la tarde, se mostró más exigente que nunca. En Granada, por tanto, sigue habiendo aliento para la esperanza.

Joaquín Galdós, por su parte, podría decirse que se fue tal cual vino. Sin una imagen definida de él, una tauromaquia que no termina de interesar y un pobre compromiso. Bien es cierto que, a su favor, resultó que el primero de su lote ni dio juego ni tampoco se esperaba más de él. El quinto sí ofreció, en cambio, más posibilidades pero tampoco procuró buscarle las vueltas al toro. La falta de codicia que presentó en su embestida corría de forma paralela al afán del peruano por intentar remontar la tarde. Que Granada te brinde un silencio, con lo que es Granada, ya dice mucho.

La gran espera de Pablo Aguado quedó en eso, en espera. Se cayó del cartel el sevillano a causa de su convalecencia después de haber caído herido en Madrid. En su lugar entró David de Miranda, uno de los triunfadores del ciclo de San Isidro tras haber abierto la Puerta Grande. Honró esto al empresario quien, habiendo podido optar por otras muchas soluciones, le dio a Miranda el sitio que el propio torero se había ganado en los ruedos. Y no en los despachos, como hacen otros.

El torero de Trigueros (Huelva) entró desmonterado al ruedo de Granada y, lo primero que hizo, fue toparse con un manso que, además de manso, era burriciego por el izquierdo. Topaba más que embestía y eso le valió volver a los corrales. El sobrero que aguardaba en los corrales, Compañero, no fue precisamente el mejor amigo de Miranda para este primer viaje por la ciudad de la Alhambra. Se dejó en el capote, aprovechando el torero para llevárselo por delantales y una media que remató en el centro del anillo. En el último tercio, no hizo por exprimir por abajo las embestidas, se conformó con acompañar la media altura y no obligarlo en demasía a la espera de que no canta la gallina demasiado pronto. Pero, finalmente, lo hizo. Como buena parte de sus hermanos de camada. Que entrara la espada a la primera trajo consigo una oreja de esas facilonas.

El sexto no causó más interés. En marmolillo, protestó y no daba más de media embestida. No le mereció demasiado la pena al onubense y prefirió salirse de la suerte al entrar matar y terminar por darle una estocada de esas rinconeras. De las que duelen a la vista pero de las que hacen al toro rodar patas arriba.

El mejor corolario, sin duda, fue el detalle que tuvo la Banda Felipe Moreno de Cúllar Vega, que interpretó Granada, de Agustín Lara, al terminar el festejo. ¿Se convertirá esto en una sana costumbre? Ojalá. Esas cosas son, entre otras, las que dan personalidad propia a una plaza como la de nuestra.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros de Granada. Corrida de toros. 1ª de abono.

Aforo: Casi lleno (10000 espectadores aprox).

En tarde agradable se han lidiado toros de Núñez del Tarifa (encaste Domecq), correctos de presentación, descastados, desarrazados y mansurrones. El 2º y 5º, pitados en el arrastre; 3º, devuelto por burriciego; el 4º, potable.

José Garrido, de perla y oro: estocada (vuelta por su cuenta, protestada) y estocada baja (dos orejas)

Joaquín Galdós, de azul noche y oro: media estocada baja y un descabello (leves pitos) y pinchazo arriba y entera (silencio)

David de Miranda, de azul noche y oro: estocada (oreja) y estocada rinconera (silencio).

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