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Lunes, 19 de Agosto de 2019

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Mora de Rubielos: un castillo, el aroma de la trufa y cielos estrellados

A 1.035 metros de altitud, pasear por Mora de Rubielos (Teruel) se convierte en toda una experiencia, de día y de noche

Panorámica de Mora de Rubielos. PINCHA SOBRE LA FOTO PARA VOTAR. /

Mora de Rubielos, antes llamada Mora de Aragón, es una villa de 1.540 habitantes, localizada en la Sierra de Gúdar. Desde 1978 está considerada Conjunto Histórico. Este enclave, a unos 1.035 metros de altitud fue elegido por distintos pueblos a lo largo de la historia, como ha quedado demostrado con los más de 300 yacimientos que existen en este término municipal de la comarca de Gúdar-Javalambre, en la provincia de Teruel. 

Dos estaciones de esquí, en parajes de gran belleza, más de 1.000 kilómetros de rutas señalizadas, unos cielos sin contaminación lumínica que permiten observar con claridad las estrellas, convierten a este territorio de la provincia turolense en una zona para desconectar de las rutinas diarias.

La nieve que guardan las montañas que rodean y protegen a esta población, y dos ríos, el Mijares y el Mora, refrescan su entorno, formando lagos, balsas, cascadas y fuentes entre naturaleza pura. El embalse artificial de las Tosquillas permite disfrutar de este entorno en familia en un área recreativa.

Los Fernández de Heredia

Son visitas imprescindibles el castillo, una auténtica mole de piedra que domina la villa y que se levantó en el siglo XIV sobre una plataforma rocosa. Tuvo un función defensiva y también residencial. Destaca por su magnitud, por su estado de conservación, y por la importancia en la historia de quienes impulsaron su construcción y fueron sus habitantes, los Fernández de Heredia.

Sus torreones, saeteras o troneras castrenses están armonizadas con las estancias palaciegas y señoriales que se distribuyen en torno a un amplio patio central. Desde 1.614 y hasta la desamortización de Mendizábal en esta fortaleza vivieron, después de los Fernández de Heredia, los monjes franciscanos. En la actualidad acoge salas de exposiciones y el Festival de verano “Puerta al Mediterráneo”.

Entre calles, plazas y puertas

En Mora de Rubielos hay que callejear y recorrer entre otras, la calle de Las Parras, del siglo XV, donde se encuentran las casonas hidalgas de familias adineradas. La calle de Esteban Bordás, 'de estudio' o Londevilla. Hay que atravesar el primer Portal de Rubielos, una curiosa torre-puerta que data de 1380, el Portal de Cabra, por el que se accede a la Plaza de las Monjas y el de Alcalá o de Los Olmos.

El reposo se encuentra en la plaza de la Iglesia y que domina la fachada de la ex colegiata de Santa María del siglo XV. De nuevo el señor de Mora, Juan Fernández de Heredia, está detrás de la construcción de este monumento, muy amplio en su interior. Su bóveda de crucería simple, (como todas sus capillas laterales salvo una), la zona de coro o la reja de forja confieren al conjunto un valor artístico indudable, lo que le valió en 1944 a este templo gótico, su catalogación como Monumento Nacional.

Casas hidalgas en la Calle de las Parras / Ayuntamiento de Mora de Rubielos

Oro negro para el paladar

La gastronomía de Mora guarda estrecha relación con sus productos locales. La trufa es la reina, es oro negro, un manjar. Las carnes, el jamón o las legumbres son platos recomendados a los visitantes.

Judías estofadas, chuletas a la brasa, ternasco asado, conejo escabechado o al ajillo, perdices escabechadas, embutidos caseros, jamón, morcilla de arroz o de cebolla y la conserva cargan de energía a los comensales, después de caminatas y paseo por distintos senderos.

Paso a paso

Son numerosas las opciones para disfrutar de sus paisajes. Los senderos locales que llevan hasta la Cascada de la Hiedra a través de pinares, hasta la ermita de la Magdalena por entre molinos, o entre laderas y roquedos que llevan a la fuente fuenlozana.

Hay otros de caminos de gran recorrido como el GR8, de Valdelinares a Alcalá de la Selva, Mora de Rubielos, Valbona, La Puebla de Valverde y hasta Camarena de la Sierra.

La ex colegiata, uno de los puntos de interés de esta localidad turolense / Ayuntamiento de Mora de Rubielos

"¿Por qué se va la noche y viene el día?", se preguntaba Joselito

Mora de Rubielos encanta y atrapa a quien la conoce. Antonio del Amo, director de cine, sucumbió a sus atractivos y se dejó convencer por Jaime García Herranz, un guionista morano que consiguió que su pueblo fuera escenario de la película “El ruiseñor de las cumbres”, de 1958 y que tenía como estrella a Joselito.

“La Cesta”, en 1963, y dirigida por Rafael Salvia, convirtió a este pueblo en escenario de cine. De la ciudad de Teruel, dista este Conjunto Histórico Artístico 40 kilómetros. La A23 o Autovía Mudéjar es el principal acceso.

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