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Viernes, 20 de Septiembre de 2019

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"En Cofrentes no podría ocurrir un accidente como el de Chernóbil"

Tras el éxito de la serie de Chernóbil, Gumersindo Verdú, Catedrático de Ingeniería Nuclear, analiza la seguridad de la nuclear de Cofrentes

Cofrentes también tiene un botón para una parada de emergencia del reactor parecido al “AZ-5”, pero a diferencia del de Chernobil, está bien diseñado. Se llama el botón de SCRAM, por el atronador sonido que hacen las barras de control cuando bajan, aunque en el caso de Cofrentes no bajan, sino que suben.”

Pues que sepan los que han sido cautivados por la serie Chernóbil que Cofrentes también tiene el famoso botón AZ-5, de desorbitada popularidad en las últimas semanas, aunque no parece abocarnos a los desastres que ocurrieron en Chernóbil. En primer lugar, porque a diferencia de la primera versión soviética, el sistema está bien diseñado. En segundo lugar, porque es difícil que se vuelvan a suceder tantas calamidades de origen humano que llevaron a la nuclear a una situación crítica. Y en tercer lugar, porque, en el peor de los casos, las consecuencias estarían mucho más controladas.

Así nos lo dice Gumersindo Verdú, Catedrático de Ingeniería Nuclear de la Universitat Politecnica de València y Director del Instituto de Investigación de Seguridad Industrial, Radiofísica y Medioambiente. Según Verdú, “este accidente no es posible en Cofrentes, porque aquí hay contención, y en Chernóbil no la había. Y aquí, como en todas las nucleares del mundo occidental, hay una cultura de seguridad increíble. Por eso es imposible que aquí se produzca un accidente similar.”

Sí, pero ¿y un accidente como el de Fukushima? Parece que Cofrentes utiliza el mismo modelo de reactor que Fukushima, donde fallaron todos los sistemas de seguridad: “No, Cofrentes no es idéntica a Fukushima, es un modelo más avanzado. La que es similar a Fukushima es Garoña, que está cerrada, esperando el desmantelamiento. El problema de Fukushima es que los generadores diésel debían situarse en una cota más elevada para evitar riesgos de tsunami. Así se lo aconsejaron a los japoneses, pero no hicieron caso. Y llegó el tsunami. En Cofrentes estos generadores diésel están en alto, aunque se rompiese el pantano, no afectaría a estos generadores.”

El profesor Verdú llegó a conocer a Legásov, el científico soviético, protagonista de la serie, quien tras dirigir el Comité de Investigación del accidente de Chernóbil, respaldó la versión oficial del accidente, achacado únicamente a fallos humanos, para posteriormente denunciar los fallos de diseño del botón AZ-5 como causa final del desastre. Justamente Gumersindo Verdú estuvo presente en aquella primera conferencia en Viena en la que Valeri Legásov respaldó las tesis oficialistas soviéticas. Luego, tras contar la verdad en el posterior juicio, Legásov fue apartado de todos sus cargos, confinado y aislado, hasta que, dos años más tarde, acabó suicidándose.

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