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Martes, 16 de Julio de 2019

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Cruz Roja consigue un trabajo para el 40% de los participantes en su Plan de Empleo

A lo largo de 2018 más de cinco mil personas mejoraron su empleabilidad en Castilla-La Mancha, 635 en Cuenca

Más de 2.000 personas consiguieron un trabajo en 2018 en Castilla-La Mancha con el Plan de Empleo de Cruz Roja. /

En Hoy por Hoy Cuenca hemos hecho balance del Plan de Empleo de Cruz Roja en la provincia con Ana Cano, técnico de Responsabilidad Social Corporativa de Cruz Roja en Cuenca y con su presidente provincial Pedro Roca, y hemos conocido los ejemplos de Myriam Saldivar y de Maria Trinidad Mancipe. Lo podéis escuchar a continuación.

Paco Auñón

En 2018, 5.181 personas en Castilla-La Mancha mejoraron su empleabilidad gracias al Plan de Empleo de Cruz Roja y un 39% (2.036) consiguió un empleo. Cifra que, en parte, se explica por “el intenso trabajo que se realiza con la persona que busca empleo dedicándole una media de 143 horas de intervención”, explican desde la ONG, “así como a la colaboración empresarial, sólo en 2018 se colaboró de manera directa con 1.247 empresas de la región en la mejora de esa empleabilidad”.

De estas casi 5.200 personas que pasaron por el Plan de Empleo el año pasado, un 21% son mayores de 45 años (1.091), un 28,5% son jóvenes entre 18 a 30 años (1.479) y un 63% mujeres (3.289), de las que 689 están en una situación de especial dificultad y 122 son víctimas de violencia género.

En Cuenca, en 2018, el 40% de las 635 personas que pasaron por este plan consiguieron empleo. De ellas un 61% eran mujeres y más de 30% mayores de 45.

María Trinidad Mancipe, Ana Cano y Pedro Roca en los estudios de SER Cuenca. / Cadena SER

“El Plan de Empleo ha supuesto para ellos una oportunidad de una vida mejor”, explica Ana Cano, técnico de Responsabilidad Social Corporativa de Cruz Roja en Cuenca. “Partían de situaciones difíciles y su paso por Cruz Roja ha hecho posible lograr un empleo, sentirse útiles de nuevo, en definitiva, recuperar su vida y su futuro”.

Cruz Roja apoya a personas que lo tienen más difícil a la hora de acceder al mercado laboral. Jóvenes que acceden a su primer empleo o que aún no cuentan con mucha experiencia, mayores de 45 que se quedaron en desempleo tras la crisis financiera y les está costando reubicarse laboralmente, mujeres que a menudo crían solas a sus hijos e hijas, personas migrantes. “En definitiva, colectivos cuya cifra de desempleo es mucho mayor que la media y que por género, edad u origen encuentran mayores dificultades a la hora de acceder al mercado”, explica Pedro Roca, presidente de la Asamblea Provincial de Cruz Roja en Cuenca. “El Plan de Empleo les prepara para que por sí mismos logren encontrar un empleo y lo hacemos desde un enfoque positivo, donde recuperar la autoestima es vital”.

El Plan de Empleo de Cruz Roja trabaja por fases. “Lo primero, recuperar la autoestima y la motivación de la persona para romper ese círculo negativo al que a veces se llega a pensar que es el motivo por el que uno no encuentra empleo es porque uno no vale”, explica Roca. “Circunstancias como la edad, el género u el origen les han llevado, en ocasiones, a dejar de creer en sí mismos y, eso, es lo primero que hay que cambiar. Se le hace consciente de los logros que han conseguido, de las situaciones que han sido capaces de superar y desde una posición de fuerza se traza con ellos un itinerario para reciclarse laboralmente y volver a la búsqueda activa de empleo”.

En ese itinerario, a los alumnos, no solo se les deriva a cursos de capacitación profesional que Cruz Roja diseña teniendo en cuenta el mercado local y las demandas de las empresas de la zona, sino que también se les pone en contacto con empresas para que les informen de primera mano de las cualidades profesionales con las que tienen que contar para acceder a un puesto determinado como ser capaz de encajar con el grupo ya creado, ser flexible a aprender nuevas funciones y cambios de horarios.

“Los jóvenes es uno de los colectivos que consiguen mejores índices de empleabilidad en nuestros proyectos, por lo que invitamos a aquellas personas que busquen trabajo a pasarse por nuestra sede y ver con los técnicos como pueden mejorar su situación laboral”, aconseja Roca.

En Cuenca, en 2018, el 40% de las 635 personas que pasaron por este plan consiguieron empleo. / Cruz Roja

Con nombre propio

Antonio Patricio es una de los beneficiarios de la formación de Cruz Roja. Tras 15 años trabajando en una empresa del sector de la transformación de la madera, con la crisis financiera se quedó sin trabajo. Después continuó su formación, incluso volvió a la educación reglada sacándose el título de la ESO, pero aun así no conseguía trabajo. Él piensa que es, en parte, por su edad ya que tiene más de 45 años. Fue entonces cuando llegó a Cruz Roja. Estaba desanimado y tras trabajar la motivación, se le deriva a un curso de profesionales de frescos con la empresa Alcampo. Desde hace varios años sigue trabajando en este hipermercado de Cuenca cubriendo vacaciones y periodos punta en esta empresa.

Myriam Saldivar tiene 39 años, es madre de dos hijos y, tras unos meses en Cruz Roja consigue trabajar por las noches cuidando a una persona mayor, trabajo que puede aceptar gracias a que tiene pareja y los niños se quedan con su marido por la noche. Pero la situación es difícil de mantener en el tiempo ya que los niños son aún pequeños, por lo que Cruz Roja decide formarla como reponedora y tras hacer prácticas no laborales en el Grupo Día, esta empresa quiere contar con ella. En ese momento, ella se traslada a Tarancón porque a su marido le ofrecen un trabajo y tiene que decir no a la oferta, pero a la empresa le gusta tanto su perfil que, en cuanto queda un puesto libre en uno del supermercado que tiene el grupo en esta localidad, la llama. “Es un claro ejemplo de que si un trabajador adquiere las competencias que una empresa requiere, las posibilidades de empleabilidad se multiplican”, explican desde Cruz Roja.

María Trinidad Mancipe es una joven colombiana de 29 años que, tras trabajar de forma muy esporádica como camarera de piso, llega a Cruz Roja porque quiere trabajar como cajera. Se forma como tal haciendo prácticas no laborales en los supermercados Día y dos meses más tarde la contratan como cajera. A finales de año deciden hacerla indefinida y pasados unos meses más, la hacen responsable de una sección.

“Una de las máximas prioridades de Cruz Roja es avanzar hacia la igualdad de oportunidades porque lo que importa es el talento de la persona, no la edad, el género u el origen y ese es el discurso que defendemos con las más de 200 empresas con las que colaboramos para mejorar la empleabilidad de las personas con las que trabaja”, apunta Pedro Roca

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