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Domingo, 18 de Agosto de 2019

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El VIII centenario estrena sintonía oficial y escultura corporativa

El músico Diego Galaz ha compuesto una música épica que identifique el aniversario y el artista plástico Óscar Martín ha creado una pieza que servirá para la entrega de reconocimientos

El arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, entre Diego Galaz (izda) y Óscar Martín /

La Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021 ha presentado hoy la sintonía que identificará la efeméride y la escultura corporativa que servirá de galardón. Dos artistas burgaleses han sido los encargados de realizar las obras: el músico Diego Galaz y el escultor Óscar Martín de Burgos. Estas creaciones artísticas se incluyen dentro de las iniciativas para conmemorar los 800 años que la Catedral de Burgos cumplirá en el año 2021. La composición musical acompañará todos los actos que organice la Fundación a partir de ahora. Por su parte, las estatuillas servirán para reconocer la labor de alrededor de un centenar de personas, que se han destacado por su ayuda y compromiso con este proyecto cultural. Las recibirán en dos actos que tendrán lugar el sábado 20 y el lunes 22.

La obra de Óscar Martín de Burgos, ‘Catedral infinita’, es una escultura realizada en latón, fundida en microfusión a la cera perdida. La pieza está inspirada en una de las cúpulas caladas de la Catedral de Burgos, elementos que distinguen a la Seo. La cúpula que ha elegido consta de 8 plementos perforados. Ha transformado dos de ellos para incluir el número 8, resaltando el VIII Centenario. Además, ha girado el número 80 grados para transformarlo en el símbolo del infinito, símbolo que aporta longevidad, continuidad y movimiento continuo en equilibrio entre los opuestos. “El padre Agustín Lázaro me explicó, durante una visita guiada a la Catedral, muchos de sus símbolos; destacando la gran relación entre el sol y la Seo de Burgos. Esta escultura también nos recuerda el astro-corazón de nuestros Sistema Solar. La Catedral de Burgos, desde su construcción, se consolidó como el motor emocional, artístico y espiritual de la ciudad de Burgos”, ha resaltado el escultor.

Por su parte, la obra compuesta por Diego Galaz tiene como motivo central la Rueda de Burgos, ritmo tradicional en 10/8 que es parte inseparable del legado cultural y popular de nuestra provincia y de su capital, y el uso de este motivo rítmico ha dotado a la composición de originalidad y contexto geográfico. Los sonidos épicos y de majestuosidad musical describen la inmensidad y grandeza del templo burgalés, resaltando los aspectos más históricos pero a la vez remarcando la contemporaneidad y futuro de la Catedral. Ha sido realizada con instrumentos como el violín, la zanfona (presente en parte de la iconografía de la seo), los panderos cuadrados, latas de pimentón, cítaras, mandolas, chelos, contrabajos, dulzainas, coros y muchos más elementos directamente relacionados con la historia musical de Castilla y León. Producida, grabada, mezclada y masterizada por el artista burgalés en los estudios “Dos Tres Cuá” de Atapuerca, la obra intentará realzar aún más si cabe la grandeza de un acontecimiento tan relevante como el VIII Centenario.

“La melodía comienza escuchando las campanas de la catedral, un coro catedralicio y sonido ambiente, evocando imágenes de exteriores de la seo. Las dos primeras melodías principales que siguen a esta introducción son una especie de vuelo a través del exterior de la catedral, sobre el cimborrio, entre sus torres, observando la grandeza y majestuosidad de la Catedral. El rimo de la rueda burgalesa imprime fuerza y grandiosidad a esta parte de la obra. Hay un cambio en el que podemos escuchar las dulzainas y las cajas evocando un día de fiesta tradicional en las afueras de la catedral, y dotando a la melodía del momento más popular y tradicional. Inmediatamente después, viajamos al interior. He usado la zanfona, instrumento que aparece en la iconografía de algún pórtico de la seo. Esta parte me evoca imágenes por sus capillas, por sus naves… El final es otro momento épico en el que la mezcla de imágenes de exterior e interior del templo me han inspirado el volver a las melodías principales y más potentes. En definitiva, la obra es un viaje por y a través de la seo burgalesa”.

 

 

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