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Martes, 17 de Septiembre de 2019

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'A la luna de Barranda' trae conciertos gratuitos los cuatro primeros sábados de agosto al Museo de la Música

Por el ciclo, organizado por el Ayuntamiento de Caravaca, pasarán 'Latin Son', 'Crudo Pimiento', 'Bosco' y el grupo liderado por el guitarrista Miguel Ángel Solano

El ciclo ‘A la luna de Barranda’ trae conciertos de acceso gratuito al Museo de la Música Étnica-Colección Blanco Fadol, organizados por el Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz. El flamenco, el jazz, el reggae, el folk, el pop o la música experimental son algunos de los géneros o estilos que se escucharán los cuatro primeros sábados de agosto, tal y como se anunció en la presentación de este ciclo, que contó con la participación del alcalde de Caravaca de la Cruz, José Francisco García, junto a los concejales de Cultura y Pedanías, Juan Manuel de León y José Antonio Sánchez, respectivamente, y una de las responsables del Museo de la Música, Elena Rivero.

“Después de doce años, ‘A la luna de Barranda’ se ha convertido en toda una referencia de la programación cultural de verano y desde el Ayuntamiento apoyamos esta actividad con propuestas de calidad, que nos permiten disfrutar de la riqueza y la diversidad de la música en un espacio único como es este museo que acoge la colección del musicólogo Carlos Blanco Fadol”, señaló José Francisco García, que agradeció esfuerzo e interés de la Concejalía de Cultura y del personal de Museo de la Música Étnica para elaborar la programación.

Los ritmos caribeños abrirán el 3 de agosto ciclo ‘A la luna de Barranda’ 2019 de la mano del grupo ‘Latin Son’, que, con una variedad de instrumentos de percusión latina, hace un recorrido por los éxitos de la bachata, la salsa y el merengue.

El segundo de los conciertos llegará el 10 de agosto de la mano de ‘Bosco’, una comunidad de artistas que mezcla música, poesía, naturaleza y aquelarres en un viaje de experiencias. La música del grupo murciano tiene una particular personalidad que les ha llevado a escenarios de toda España, una conjunción de estilos como el rock, la psicodelia, el folk, el reggae, el afrobeat o el jazz, con incursiones en la experimentación sonora, los mantras y los cantos chamánicos.

‘Crudo Pimiento’, una de las formaciones que está haciendo historia interpretando de forma muy personal las bases de la música popular, subirá al escenario del Museo de la Música Étnica el sábado 17 de agosto. Raúl Frutos e Inma Gómez han devorado a sus referentes; las influencias están supeditadas a alimentar un talento arrollador. El blues punzante, el reggae, o la improvisación del jazz forman parte de la particular esencia de ‘Crudo Pimiento’.

El guitarrista cartagenero Miguel Ángel Solano, acompañado de su grupo de músicos, será el encargado de clausurar el ciclo de conciertos ‘A la luna de Barranda’ el 24 de agosto. El profesor de guitarra clásica presentará diferentes palos y estilos flamencos creados por él, como zapateado, unos tangos, taranta y nana por guajiras. La música instrumental se alternará con actuaciones de cante y baile, presentando así el flamenco en todas sus vertientes. Le acompañarán en el escenario varios músicos de larga trayectoria y la bailaora Beatriz Arce, formada con grandes coreógrafos y profesores de baile flamenco.

Todos los conciertos del ciclo ‘A la luna de Barranda’ se celebrarán a las 22.30 horas, en el patio del Museo de la Música Étnica, con acceso libre hasta completar aforo.

El Museo de la Música Étnica de Barranda

En el Museo de la Música Étnica de Barranda el visitante puede contemplar una muestra variada de la cultura musical de 145 países. Este espacio, incluido en la Red de Museos de la Región de Murcia, alberga gran parte de los instrumentos de la colección de Carlos Blanco Fadol, musicólogo que durante años ha recorrido países de todos los continentes, contactando con grupos étnicos que aún conservan los cada vez más escasos instrumentos tradicionales, así como músicas, historias y leyendas de que se remontan desde el siglo III a.C. al siglo XX.

Los instrumentos destacan por su exotismo, autenticidad y espectacularidad, presentando tamaños tan dispares como el pequeño clarinete de tallo de cebada de Bielorrusia, hasta el gigantesco tambor chino, que alcanza casi cuatro metros de altura. La mayor parte de los fondos museísticos de la colección ya no son utilizados en sus lugares de origen, al ser desplazados por las nuevas tendencias musicales o reducidos a pequeños grupos de músicos.

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