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Viernes, 20 de Septiembre de 2019

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Las chanclas son dañinas para caminar

El uso cotidiano de chanclas en el deporte o para caminar puede traer consecuencias negativas en el desarrollo del pie, las rodillas y la espalda. Sin embargo, evitan infecciones en espacios comunes

En esta época del año es frecuente llevar chanclas, para ir a la piscina o la playa, y su uso en vestuarios y duchas públicas ayuda a prevenir el contagio de papilomas y hongos. Pero fuera de este entorno se desaconsejan, porque el pie permanece suelto, lo que repercute negativamente en varias articulaciones del cuerpo.

 Es lo que ha contado en La Ventana de la región de Murcia Álvaro Carmona, profesor del Grado en Podología de la UCAM y especialista en Podología Preventiva.  Explica que no es bueno llevar chanclas como calzado habitual, “sobre todo porque el pie acaba haciendo movimientos que no son naturales, lo que desemboca en dolores musculares que tardan tiempo en curarse”. Así, “si vamos a realizar deporte o caminar durante mucho tiempo, debemos usar un calzado cerrado, que amortigüe nuestro movimiento".

Carmona asegura que los tacones, las cuñas o las chanclas se tienen que usar lo justo. En cuanto a las chanclas, "no estamos acostumbrados a ir con el pie tan suelto, por lo que el pie tiende a aplanarse y eso tiene repercusiones en muchas articulaciones del cuerpo, como son las rodillas y la espalda”.

Álvaro Carmona además recuerda que con los más pequeños hay que tener especial cuidado, ya que su pie está en periodo de crecimiento. “Lo recomendables es que los niños lleven chanclas cubiertas, parecidas al calzado cerrado”.

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