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Domingo, 15 de Septiembre de 2019

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Un bando que genera agresividad

La alcaldesa se compromete a hacer una aclaración pública del edicto que comienza hablando de las molestias que producen los gatos callejeros, que ha desencadenado amenazas a los voluntarios que los alimentan y muerte violenta de algunos ejemplares

Seyla Llorente en su intervención tras el pleno ordinario /

La alcaldesa se ha comprometido a hacer pública una aclaración por parte de la Concejalía de Medio Ambiente del polémico bando que recuerda que está prohibido arrojar desperdicios de cualquier tipo en las vías públicas o privadas y que la ordenanza que así lo recoge contempla multas de hasta 750 euros. El bando comienza diciendo: “La proliferación de gatos callejeros o abandonados en el municipio viene ocasionando molestias al vecindario (suciedad, olores), además de su riesgo para la salud pública. No se deben depositar residuos de comida u otros residuos en la vía pública, ni para alimentar gatos callejeros o abandonados, ya que ello supone ensuciar las vías públicas y atraer ratas, cucarachas u otros insectos, además de fomentar el asentamiento urbano de los gatos. Estas acciones de alimentar y ensuciar el municipio ocasionan un gran malestar a los vecinos de las zonas afectadas por los olores, suciedad, mala imagen, problemas higiénicos sanitarios e insalubres. Es importante recordar que los gatos pueden transmitir enfermedades”.

Este edicto, que ha generado varias reacciones, estuvo anoche presente en el salón de plenos después de la sesión ordinaria de julio por parte de una de las personas que se encargan habitualmente de alimentarles y gestionar la colonia de gatos callejeros que hay en Aranda con otros cuidados, como la desparasitación y la esterilización para evitar su proliferación excesiva. Se llama Seyla Llorente y pertenece a la asociación ‘Felini Save’. Dice que a raíz de difundirse este bando en los medios de comunicación, algunos vecinos han emprendido una agresiva cruzada contra personas como ella y contra los propios gatos. “Hemos visto que algunos gatos han sido asesinados a pedradas y hemos recibido amenazas las voluntarias que vamos con una jaula para poder llevarles al veterinario, amenazas cuándo vamos a alimentarles, a darle el antibiótico o el desparasitante y a mí me han llegado a decir que van a envenenar a los gatos y voy yo detrás; ahora los malos somos nosotros y la gente se está envalentonado y amenazan con denunciarnos”, se quejaba esta vecina.

La alcaldesa considera que el bando se ha malinterpretado y no hay ningún problema en que se proporcione alimentación a estos animales, siempre y cuando se recojan los desperdicios que puedan quedar. “En ningún sitio aquí se dice que alimentar a los gatos esté prohibido: se dice que no se pueden dejar desperdicios en suelo ni para alimentar a los gatos; yo creo que ha quedado claro, entonces el concejal que haga una aclaración”, respondía Raquel González.

Esta vecina pidió también que se normalice en Aranda la figura del voluntario alimentador de gatos callejeros y que se adopte por parte del Ayuntamiento el método de captura, esterilización y suelta para su control demográfico.

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