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Sábado, 19 de Octubre de 2019

Otras localidades

30 años perdiendo población sin descanso

Según el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, el saldo migratorio en la capital gaditana lleva siendo 30 años, de forma consecutiva, negativo

De la provincia de Cádiz han emigrado 33.459 personas, la mayor cifra desde 1988

Una joven con una maleta en un aeropuerto / ()

Según el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, desde hace 30 años, el saldo migratorio de Cádiz capital es negativo. Desde 1988 hasta 2018, en todos los años la capital ha perdido población, han emigrado más personas de las que han inmigrado. El año pasado, por ejemplo, emigraron 3900 personas, y llegaron 2922. De esas casi 4.000 que se marcharon, según Manuel Arcila, profesor de Análisis Geográfico Regional en la UCA, el 85% eran gaditanos.

Una pérdida poblacional que según Arcila es motivada principalmente por la falta de espacio en Cádiz y la escasez de vivienda, que obliga a quienes residen en Cádiz a marcharse a otras localidades de la Bahía, como San Fernando o Puerto Real, y por la falta de oportunidades, que motiva -o prácticamente obliga- a los gaditanos a emigrar en busca de mejores condiciones laborales y, por ende, de vida.

Esa sangría poblacional muestra también sus síntomas a nivel provincial. Tan solo en 2018 se marcharon fuera 33.459 personas, el dato más elevado de emigrantes desde hace 30 años. La tendencia es creciente, pues en 1988 se fueron 12.500 y ahora, treinta años después, se han ido 21.000 más.

Si bien la población ha aumentado y las cifras son más altas porque hay más habitantes en la provincia, según Arcila quienes principalmente se fueron son inmigrantes que vinieron tras la crisis, buscando oportunidades profesionales, y ahora por la escasez de las mismas, se vuelven a marchar. Y junto a ellos, los jóvenes son el otro sector poblacional que decide labrarse un futuro fuera de la región. "Estamos hablando de un porcentaje importante de la población, y además es la población que está siempre entre 15 y 39 años. Eso significa que es una sangría importante demográficamente hablando, pero es que también estamos perdiendo capital humano", apunta el profesor.

En cuanto al futuro próximo, quienes 'rellenarán' el vacío poblacional serán inmigrantes nacionales y extranjeros que, atraídos por el repunte en el empleo turístico y agrícola, a pesar de estar dotado de gran precariedad, tratarán de iniciar un proyecto en la región gaditana. Mientras, según Arcila, quienes se seguirán marchando serán los jóvenes con un perfil ciertamente similar, es decir, altamente cualificados y licenciados, que han sido formados -y bien formados, afirma- en la provincia, pero al no poder desarrollar profesionalmente su actividad, dice el profesor, optarán por irse.

"Tenemos elementos para atraer población de un entorno cercano como es el norte de África, y por otro lado yo creo que seguirá saliendo una parte de la población, la mejor formada, para buscar unas condiciones económicas y laborales que a lo mejor aquí no somos capaces de ofrecerles con nuestra situación económica ahora mismo".

La solución, según Arcila, pasa por apostar por sectores tecnológicos, además de los sectores de alta productividad, además de seguir reforzando la actividad turística para evitar, "esta fuga de talento".

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