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Paco Rebolo

'Cherchez la femme, cherchez l'argent'

Cada vez que escucho a los líderes mundiales debatir sobre cualquier tema, la pregunta que me hago es ¿dónde está su beneficio personal?

La Firma de Paco Rebolo, "Cherchez la femme, cherchez l´argent"

La Firma de Paco Rebolo, "Cherchez la femme, cherchez l´argent"

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Algeciras

Hay una máxima en toda novela policíaca que se precie que es ésa de "cherchez la femme". A eso le añado yo, en el caso de la pésima novela en que se ha convertido el mundo actual otra frase paralela: "cherchez l´argent" (buscad el dinero).

Y es que cada vez que escucho a los líderes mundiales debatir sobre cualquier tema, la pregunta que me hago es ¿dónde está su beneficio personal?. Lógicamente este beneficio siempre va a estar adornado de patriotismo, proclamas, invectivas y envolvimiento en banderas varias. Pero siempre queda por detrás, latiendo con firmas del Banco central correspondiente, el dinero. El maldito y anhelado dinero.

Por ejemplo, el muro con Méjico del ínclito y recurrente Trump. ¿Dónde puede estar ahí el dinero? Simple y natural como el gazpacho: en el sistema de cárceles privadas al que hay que nutrir, mandando carne de celda poco conflictiva (menores, inmigrantes asustados, etc) y por la que cobran religiosamente del Tío Sam sobre 300 dólares por noche, por cierto. De esos, unos 100 son beneficios limpitos de polvo y paja. Curiosamente, el país que tiene mayor número de presos del mundo (la salvajada de una de cada cuatro personas presas del mundo lo es en los EEUU de América, patria de la libertad y del águila calva), cinco veces más en proporción que cualquier otro país, tiene un sistema con ejemplares empresas de cárceles privadas que se permiten descartar a determinados presos por razones de enfermedades, conflictividad, etc.

Tanto es el tema que ya han pillado a varios lobbys (curioso eufemismo para hablar de untadores, y no precisamente de Tulipan) deslizando bajo las túnicas de los correspondientes jueces y juezas hermosos sobres con barras, estrellas y billetes de muchicientos dólares para que sean todo lo duros que su criterio o el de su cuñado permitan y así poder enviar a la cárcel a adolescentes por robar donuts, escarnecer a algún profesor o mirar mal a algún policía mientras mascan chicle. Y aunque parezca una exageración, no lo es, solo hay que mirar las condenas a los jueces a los que han pillado con las manos llenas de dedos, que los hay. Porque recordemos que lo de untar a los políticos allí lo tienen institucionalizado con los lobbys a los que me refería antes. Y se quedan más anchos que Arkansas.

A más adolescentes entalegados, más pasta para los probos ciudadanos que hicieron realidad el sueño americano mediante el digno emprendimiento en un gran nicho de mercado. Y no penséis que miento, son empresas que hasta cotizan en Bolsa por un negocio de muchos miles de millones de dólares al año. Poca broma.

¡Y como para no cotizar con un negocio tan redondo!, en 2 de cada 3 contratos tienen asegurado el pago del 80% de la ocupación, haya o no haya julai en el chabolo. Como siempre, en todos los servicios que se privatizan, te doy la pasta, te nutro, si te va mal te rescato y si tienes beneficios eres el mejor, campeón. Y en paralelo voy descuidando lo público no vaya a ser que resulte mejor el servicio y se acabe el chollo de las hermosas donaciones bajo cuerda.

En definitiva, que cada vez que un líder carismático, hembra o macho, abra la boca pensad en qué beneficio se lleva, porque lo hay. Siempre hay que buscar ese elemento que nubla las entendederas de los de arriba por el billetaje y de los de abajo porque se creen los patrioteríos con que los arriba les disfrazan el engaño.

Logicamente todo lo anterior no es aplicable a cualquier actuación de la realeza noruega ya que ellos han superado unas durísimas oposiciones para llegar a tan alto lugar y tienen una predisposición genética para la bondad. Me reitero, Noruega.

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