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Jueves, 21 de Noviembre de 2019

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Zamudio pone precio a la basura de más

El Ayuntamiento aplicará una tasa de basuras que sancionará a los vecinos que menos reciclen y bonificará a quienes lo hagan. Si superan el límite de una bolsa de residuos por semana, deberán pagar dos euros por cada bolsa extra

La idea es trabajar el convencimiento y la conciencia a través del bolsillo, que "la basura no se pague a escote", dice a Radio Bilbao el alcalde jeltzale Igotz López, sobre todo, quien no recicla o no lo hace adecuadamente. Con la intención de elevar la tasa de recogida hasta un 30%, este municipio de poco más de 3.000 habitantes forma parte de un proyecto internacional (Waste4Think), financiado por la Unión Europea, en el que también participan Cascais (Portugal), Halandri (Grecia) y Seveso (Italia). El programa piloto pretende penalizar a quienes no reciclen adecuadamente y sancionar a quienes más desperdicios en el contenedor de resto.

La tasa de basuras que pagará cada familia de forma fija al trimestre será de 26 euros. Pueden tirar hasta 13 bolsas al trimestre al contenedor de resto (de hasta 25 litros). Para que el reciclaje sea correcto, se deberán tirar otras 13 bolsas de orgánico, plástico, y papel y una de vidrio. De hacerlo, la tasa se reducirá a 16 euros. Si se supera ese límite de 13 bolsas de resto, cada vecino/a, deberá abonar dos euros por cada bolsa de más. La forma de confirmar que el reciclaje se realiza correctamente precisa de una tarjeta ciudadana, que ya se aplica en otros servicios y que, desde septiembre, será necesaria para poder abrir cada uno de los contenedores del municipio. De esta forma, el Ayuntamiento podrá controlar y calcular, trimestralmente, qué tipo de residuos ha tirado cada vecino y en cuántas ocasiones.

El alcalde del municipio, Igotz López, insiste en que "más que castigar a quienes menos reciclen, lo que hace es premiar a quien recicla bien" porque "es importante entender que la basura es de cada uno e igual que cada uno paga el agua por lo que consume también debería pagar el agua por lo que tira". Y es que recuerda la importancia que tiene evitar la mezcla previa porque "la capacidad de recuperación del residuo para reciclar se reduce mucho por la llamada contaminación cruzada". Como ejemplo, recuerda López, una colilla que "mezclada con basura orgánica contamina toda una tonelada y no que ya más que incinerarlo porque no vale para compostar".

Tras realizar una prueba en un barrio de la localidad, el proyecto se aplicará en el municipio por completo a partir de noviembre y la idea es que se implante de forma definitiva en abril de 2020. El coste del proyecto ronda el millón de euros y contará con una financiación europea del 80%.

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