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Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

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Felipe Bastida (CEBAS-CSIC): "La agricultura intensiva infuye en el flujo de CO2 y contribuye al cambio climático"

Este investigador es responsable de un nuevo modelo ecológico sobre el flujo de CO2 del suelo a la atmósfera que ayudará a luchar contra el cambio climático

La presión que está ejerciendo el ser humano sobre recursos naturales como el suelo y el agua a nivel global está acelerando las consecuencias del cambio climático. Así lo ponía de manifiesto esta misma semana el informe del IPCC de la ONU, que advertía de la necesidad de cambiar la dieta humana a escala global para reducir esa presión. Desde el CEBAS-CSIC (Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, con sede en Murcia) Felipe Bastida, del Grupo de Enzimología y Biorremediación de Suelos, ha reconocido a la Cadena SER que "un uso intensivo de los suelos agrarios influye en los flujos de carbono a la atmósfera, aumentando las emisiones de dióxido de carbono y contribuyendo al cambio climático".

En zonas como Murcia, donde la agricultura intensiva está muy presente, se añade además el deterioro y empobrecimiento que sufren sus suelos al igual que el resto del Sureste español. Este proceso ha sido objeto de la investigación que ha desarrollado Bastida junto Manuel Delgado-Baquerizo, de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), ubicada en Madrid, y cuyas conclusiones han sido recientemente publicados por la revista científica 'Nature Communications'.

Los resultados de este primer análisis global del llamado 'efecto cebado' del suelo han englobado a investigadores e instituciones de todo el mundo, incluyendo distintas universidades de Estados Unidos, Australia, Chile, Taiwán, Alemania, Austria y Reino Unido, entre otros países, según informan fuentes del centro, que añaden que gracias a esta amplia red de colaboradores científicos, se han podido obtener datos de los suelos de 86 localizaciones repartidas por los seis continentes, abancando todo tipo de climas, vegetaciones y comunidades microbianas.

Para explicar qué es el 'efecto cebado' (más conocido por su término en inglés, soil priming effect), Felipe Bastida detalla que "es un fenómeno descrito desde hace años. Se sabía ya que este fenómeno es importante en la regulación de la descomposición de la materia orgánica por parte de los microorganismos del suelo. Lo que realmente no se conocía hasta ahora es cómo se regula este proceso a escala planetaria: se desconocían los factores ambientales y biológicos que regulan este proceso. Esta es precisamente la contribución de nuestro trabajo".

Ahora este equipo internacional ha descubierto que en los suelos de climas más templados y tropicales, donde hay una mayor cubierta vegetal y más materia orgánica en el suelo, este fenómeno es menos intenso. Los microorganismos están muy adaptados a recibir compuestos orgánicos (de las propias plantas) y por eso no se activan tanto al recibir nutrientes.

Por el contrario, los suelos de climas más áridos y menos fértiles, donde normalmente hay menos cubierta vegetal y los suelos tienen mucho menos materia orgánica, los microorganismos se ven estimulados intensamente por los nutrientes que reciben y, fruto de esa estimulación, comienzan a desprender CO2 a la atmósfera.

"Precisamente, este proceso de 'cebado' podría contribuir potencialmente a que estos suelos más pobres y desertificados perdieran aún más materia orgánica", destaca Bastida.

"Aunque en términos absolutos ese CO2 emitido por parte de las células microbianas del suelo es una pequeña cantidad, debemos tener en cuenta que el suelo secuestra más carbono que la vegetación y la atmósfera juntos, y, por tanto, la determinación de los factores que regulan este proceso de "cebado" es muy importante a la hora de mejorar los modelos globales del ciclo del carbono y para predecir mucho más exactamente cómo el uso del suelo podría incidir en los flujos de CO2 y en el cambio climático asociado", especifica el investigador del CEBAS-CSIC.

Los investigadores principales consideran que su estudio "abre la posibilidad a entender mucho mejor cómo las prácticas agrarias inciden en el ciclo del carbono y su conexión con el cambio climático, así como a desarrollar estrategias contra el cambio climático y a mejorar políticas ambientales. Sabíamos desde hace décadas que la materia orgánica es fundamental para la sostenibilidad y fertilidad del suelo, y que debemos mejorar el contenido de materia orgánica y favorecer el secuestro de carbono orgánico para mantener suelos fértiles, algo muy preocupante por ejemplo en varias regiones de España, Australia, China, Estados Unidos y amplias zonas de África y Sudamerica, donde los procesos de desertificación pueden ser devastadores".

Defienden que "con este estudio queda claro que la desprotección de suelos, con prácticas como la deforestación o agriculturas no sostenibles que hagan disminuir su contenido en materia orgánica, van a tener aún un efecto más negativo y hacer que estos suelos, ya de por sí degradados, se empobrezcan más y emitan la poca materia orgánica que tienen a la atmósfera en forma de CO2, contribuyendo al cambio climático. Por tanto, se debería priorizar la protección y restauración de muchos de estos suelos; por ejemplo, con estrategias como las enmiendas orgánicas o la reforestación para favorecer el secuestro de carbono y, con ello, mitigar el cambio climático".

Esta investigación se ha conseguido mediante ensayos basados en la utilización de isótopos estables de carbono en suelos de diversas partes del mundo.

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Cadena SER

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