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Domingo, 15 de Septiembre de 2019

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El Sporting capea el temporal y suma otro punto ante el Rayo

Los rojiblancos, con problemas para aguantar la posesión e insistiendo en su falta de pegada, volvieron a sufrir las consecuencias del VAR, jugando con diez durante muchos minutos

Señoras y señoras, bienvenidos al fútbol moderno. Ese en el que los partidos se dirigen desde un monitor a cientos de kilómetros, en el que deben avisar de que llegarán más tarde a casa porque los encuentros se aproximan más a los 100 minutos que a los 90, ese en el que el Sporting nunca acaba con once sobre el campo (la semana pasada fue expulsado Damián Pérez; este domingo Nacho Méndez) y ese marcado por el VAR, un sistema con el que habrá más justicia, pero viendo a Pablo Pérez caer derribado en el área por un defensa del Rayo Vallecano, entran dudas razonables sobre su grado de acierto.

Fue un partido vibrante, al menos mientras jugaron once contra once. No hubo mucho fútbol, pero sí bastante emoción, mucha intensidad, una gran labor de desgaste de los rojiblancos y, de mediocampo para arriba, algunos problemas recurrentes y otros agudizados con respecto al partido de Girona. El Sporting quiso enganchar a su afición desde el pitido inicial y lo consiguió, aunque es de reconocer que el público estaba muy por la labor. Hacía tiempo que El Molinón no rugía de la manera que lo hizo en el partido ante el Rayo. Lo hace cuando el equipo vuelve a ser reconocible, recupera la identidad y la filosofía. Cuando ha vuelto el Sporting tal y como la mayoría desea que sea siempre, ha vuelto El Molinón de los mejores tiempos.

Si a las 7:30 horas todo Gijón se revolvió en la cama con el tremendo estruendo de un trueno, once horas más tarde un rugido volvió a retumbar en cada esquina de la ciudad. Era El Molinón celebrando el gol de Borja López al Rayo Vallecano. El central estuvo atento a un balón repelido por el palo en una acción de estrategia. Era el premio al esfuerzo de un equipo ordenado, enchufado, intensísimo en la presión y de los que la grada, como quiere José Alberto López, se siente orgullosa.

Tuvo que ser un defensa el que marcara porque el equipo sigue teniendo serios problemas en ataque. A Djurdjevic se le sigue bajando la persiana cuando se trata de definir: entre Saveljilch y Advincula le arrebataron la pelota en un pase filtrado que le habilitaba para el disparo. Acertó el serbio cuando no valía, nada más comenzar la segunda parte, en una acción anulada por un claro fuera de juego.

No hubo nada punible en la acción del gol del empate. Pozo habilitó a Andrés Martín con un buen pase al hueco. El delantero del Rayo se fue de Babin en el mano a mano y, aunque escorado, superó a Diego Mariño, que no defendió bien su palo. El portero no es infalible: en la primera mitad había metido una mano prodigiosa a un disparo a bocajarro de Embarba, pero en el gol no estuvo fino.

Polémicas

Tuvo trabajo Ais Reig en el VAR y también Vicandi Garrido sobre el césped, desesperando a la afición del Sporting. Acertaron ambos también en la anulación de otro gol a Andrés Martín, que también estaba adelantado, pero no vieron lo que parecía un claro penalti por derribo a Pablo Pérez en la frontal del área. Ajustándose al reglamento, la expulsión de Nacho Méndez por un codazo a un rival fue justa, igual que también lo fue la del rayista Tito por una falta dura, a la altura del tobillo, sobre el delantero Álvaro Vázquez. Recuperado del golpe, el propio delantero botó la falta, que superó la barrera y obligó a despejar a Alberto García.

Con superioridad numérica, el Rayo embotelló al Sporting, como era normal. El problema es que cuando las fuerzas se equilibraron, el equipo gijonés no cambió el chip y siguió a merced de un rival al que, hay que admitirlo, le gusta bastante más tener la pelota. Dadas las circunstancias, hubo que dar el empate por bueno.

El partido apuntala conclusiones que no son nuevas: el Sporting tiene un buen portero, solvencia y sobriedad en el centro de la defensa. El mediocampo estuvo más superado que la semana anterior. Y lo del ataque sigue siendo un problema. Djurdjevic pelea pero no define y el equipo pretende jugar con extremos sin apenas tener extremos. La titularidad de Pablo Pérez en la banda izquierda lo demuestra: el gijonés, voluntarioso y esmerado en el trabajo defensivo, hace lo que buenamente puede en un puesto que no es el suyo. En los siete meses que asegura llevar Torrecilla sondenado el mercado (desde el 1 de febrero) el director deportivo no ha sido capaz de encontrar un jugador para ese puesto. ¿Será capaz de hacerlo en la semana que queda?

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