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Jueves, 19 de Septiembre de 2019

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"Cuchu": el futbolista que falleció en el campo de Mendizorrotza

El jugador murió en 1959 en el encuentro entre el Vitoria y el Villafranca de Ordizia de tercera división

Cuchu /

 José Luis Zuaza Fernández “Cuchu”, a sus 21 años, era una promesa del fútbol alavés. Actuaba de interior izquierdo y pertenecía al Club Deportivo Vitoria, con el que había conseguido el ascenso a tercera división en la temporada 1958-1959. En sus inicios había militado en el Aurrera, pasando posteriormente a pertenecer al Vitoria Txiki, desde donde dio el salto al primer equipo del Vitoria. Compatibilizaba el fútbol con un empleo en la empresa Esmaltaciones San Ignacio.

Antes de comenzar la temporada 1959-60 algunos equipos se habían interesado por él. Hubo gestiones con el Málaga que no fructificaron. También fue requerido por el Orense y se trasladó en el mes a de agosto a la ciudad gallega para efectuar varias pruebas. No se llegó a un acuerdo en el aspecto económico y decidió suscribir un nuevo contrato con el C. D. Vitoria.

 Entones, la categoría de tercera división era más importante que hoy día, ya que por encima se encontraban únicamente la segunda división, con dos grupos de 16 equipos (norte y sur), donde competía el Alavés. La primera división que contaba también con 16 equipos. No existía la segunda B.

En la temporada 1959-60, además del Vitoria, en su grupo de tercera división estaban encuadrados algunos equipos con solera: Sanse, Bergara, Tudelano, Logroñés, Tolosa, Real Unión, Mirandés, Beasain, Villafranca de Ordizia, Anaitasuna, Azkoien, Iruña, Eibar, Elgoibar y Alfaro.

El equipo vitorianista había iniciado su andadura con éxito en aquella temporada, al conseguir una victoria y un empate en las dos primeras jornadas.

Uno de los “onces” del Vitoria en 1959 / Archivo C.D. Vitoria

EL PARTIDO DE LA TRAGEDIA

El 27 de septiembre de 1959, en la tercera jornada, el Vitoria se enfrentó en Mendizorrotza al equipo guipuzcoano Villafranca de Ordizia.

En el minuto 23 de la primera parte, el medio local Buruaga lanzó un cañonazo desde la posición de extremo izquierdo que terminó con el balón en la red y supuso el 1-0 para el Vitoria.

Ya en el segundo tiempo, y a falta de cinco minutos para la finalización del encuentro, el vitorianista Gonzalo envió un balón bombeado sobre el área guipuzcoana. Cuchu, bien situado, acudió a rematar aunque el meta Gonzalo consiguió despejar la pelota de puños. En el despeje el portero, como suele ser habitual, había elevado una de sus rodillas para impedir el acercamiento del delantero y esta había impactado en el pecho del delantero. Había sido un encontronazo más, de los que ocurren en cualquier partido de fútbol.

Inmediatamente después de producirse el choque, Cuchu se desvaneció y cayó sobre el césped.

Prosiguió el partido, pero el delantero vitoriano, una vez incorporado, se echo las manos al pecho con gestos de dolor y se desplomó sobre el terreno. El portero del Ordizia reclamó gritando la presencia de los cuidadores que entraron al terreno de juego. José Luis se encontraba inconsciente así que fue rápidamente trasladado a los vestuarios para ser atendido.

Los doctores Díaz de Atauri, Mongelos, Sopena, Urturi y Burgo Casas, que atendieron al futbolista, no consiguiendo reanimarlo. Le administraron incluso oxígeno. Todos los esfuerzos fueron inútiles y la impresión de los médicos era que había fallecido. Se envió al futbolista al Hospital Civil de Santiago por si allí, con más medios, se le podía reanimar. Los especialistas del hospital comprobaron su fallecimiento.

El partido había continuado, sin que los contendientes supieran el triste resultado de la jugada, y el choque finalizó con victoria para el C.D. Vitoria por 1-0.

Los hermanos y hermanas de Zuaza, que asistían al partido, acudieron a los vestuarios para interesarse por José Luis y quedaron destrozados al enterarse del fatal desenlace.

Lo mismo ocurrió cuando los jugadores de ambos equipos conocieron la noticia. El más afectado fue el portero guipuzcoano que consideraba, a falta de más datos, que quizás la causa del accidente de Cuchu había sido el choque ocurrido en la disputa del balón.

Los jugadores y directivos del Villafranca acudieron al hospital donde se les confirmó la muerte del futbolista. El guardameta guipuzcoano tuvo que ser atendido en varias ocasiones afectado por una crisis nerviosa.

El diario local Pensamiento Alavés publicó una fotografía de Arqué en la que se reprodujo el momento previo al choque entre delantero y portero. El Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz, nos la ha facilitado y aparece a continuación.

Momento previo al choque entre el portero y delantero / Archivo Municipal de Vitoria

Estos fueron los futbolistas, que disputaron aquel partido, de ingrato recuerdo:

VITORIA: Julio; Gonzalo, Insagurbe, Cañaveras; Narciso, Buruaga; Coque, Laza, Arámburu,Cuchu y Ezpeleta.

VILLAFRANCA: Aiarzaguena; Miranda, Iñarga, Bubea; Castillo, Labandibar; Etxeberria, Jesusin, Cubillas, Bautista y Aguinaga.

El encuentro fue arbitrado por Langarika, ayudado en las bandas por Teo y Barragán.

 LA AUTOPSIA

El parte oficial sobre la autopsia practicada a Cuchu indicó que “la muerte le sobrevino por un colapso, como consecuencia de esfuerzo físico”, por lo cual quedo aclarado que en el fallecimiento no tuvo relación con el encontronazo producido entre delantero y portero al disputarse el balón.

El hecho tuvo gran repercusión en los diarios estatales. El periódico La Vanguardia de barcelona dejó claro que el C.D. Vitoria consideraba tajantemente que no había ninguna responsabilidad del portero Aiarzaguena, en lo ocurrido: “Tan clara era la falta de culpabilidad del jugador del Villafranca en esta desgracia, que la junta directiva del Vitoria, para animarle, por el estado de abatimiento en que se encuentra y convencida que con ello obraba en justicia, le ha impuesto la medalla de plata del club.”

LOS FUNERALES

La capilla ardiente fue instalada el lunes en el domicilio social del club que se encontraba en el local que fue el Café del Norte, en la esquina del Resbaladero con la calle Portal del Rey.

Hacia las ocho y media de la noche se permitió la entrada de público para mostrar su condolencia. Se pidió a la gente que la visita se hiciera con rapidez, por la gran cantidad de personas que se congregaron en la calle. A las doce de la noche se cerró la entrada a la sede.

Medio centenar de coronas de flores, enviadas por sociedades deportivas, entidades y particulares, fueron recibidas en la sede del club.

El funeral se celebró el martes por la mañana en una abarrotada parroquia de San Cristóbal. Muchos ciudadanos siguiendo el funeral desde la calle. Asistieron al acto todas las autoridades locales; directivos, entrenador, y futbolistas del C.D. Vitoria; entrenador y plantilla del Deportivo Alavés; presidente de la Federación Guipuzcoana de Fútbol -a la que pertenecían entonces los equipos alaveses - ; y otras personalidades.

Una hora antes de la conducción del cadáver al cementerio de Santa Isabel, la calle Portal del Rey se encontraba abarrotada de público. El escudo del club de la fachada lucía un crespón negro.

A la una de la tarde el cortejo fúnebre se puso en marcha. A la salida del domicilio del club el féretro cubierto con la bandera del C. D. Vitoria, era portado a hombros de los directivos, entre ellos el presidente, Jesús Carrascosa, quien llevaba en el cargo solamente desde el 13 de junio. Precediendo al féretro marchaban los compañeros de equipo del fallecido y su entrenador Agustín Barcina. Tras el féretro iban los jugadores del Deportivo Alavés con la bandera de su club, las autoridades, familiares del jugador, componentes de la plantilla del Villafranca de Ordizia, representantes de la práctica totalidad de sociedades deportivas alavesas y finalmente una gran multitud de aficionados.

El Archivo Municipal de Vitoria nos ha facilitado una colección de imágenes obtenidas por Arqué, en las que se muestra la impresionante conducción por las calles vitorianas hasta el cementerio. A continuación, un vídeo en el que se puede ver.

PARTIDO HOMENAJE

El Club barajó diversas opciones para la realización de un partido homenaje póstumo a “Cuchu”, incluso con la intervención de algún equipo de primera división. Finalmente se decidió que el homenaje fuera protagonizado por los dos equipos que habían jugado el partido en el que falleció el futbolista.

El encuentro se celebró el lunes 12 de octubre del mismo año y previamente, las plantillas de Ordizia y Vitoria, visitaron la tumba del jugador, en la que se depositaron coronas flores.

El partido se celebró por la tarde y, antes de su comienzo, los dos equipos se intercambiaron banderines con la inscripción “VILLAFRANCA-VITORIA. PARTIDO

HOMENAJE A CUCHU.”

Esa misma mañana, se había celebrado en Vitoria un concurso de perros de pastor en el que había intervenido el perro “Lagun”, famoso por haber sido ganador de numerosas pruebas, entre ellas el concurso internacional de Oñate. Fue “Lagun” quien realizó el saque de honor.

Causó una gran impresión entre los espectadores el comienzo del encuentro: el Vitoria lo inició con diez jugadores y dejando vació el puesto del interior izquierdo que correspondía al homenajeado. Al campo salieron exactamente los jugadores que habían jugado el partido en el que murió su compañero. Al minuto del comienzo del encuentro ocupó el puesto de Cuchu el jugador Prieto.

El Villafranca presentaba algunas variaciones respecto al anterior partido y en la segunda parte se permutaron los porteros, siendo el resultado final de 2-1 a favor del Vitoria.

La asistencia de público no fue muy importante pero muchos adquirieron la entrada por solidaridad y no acudieron al campo.

Estrada para el partido- homenaje / Iñaki Armentia

EL BUSTO DE CUCHU

El domingo 2 de octubre de 1960 se descubrió e inauguró un busto dedicado a Cuchu. Por la mañana, en la iglesia parroquial de San Cristóbal, numerosos aficionados, directivos del club, jugadores y familiares asistieron a la misa celebrada como recuerdo al futbolista. Seguidamente una comisión de la directiva y jugadores se trasladaron al cementerio de Santa Isabel para depositar en la tumba del fallecido jugador unos ramos de flores con lazos de los colores del club.

A las doce del mediodía en el estadio de Mendizorrotza tuvo lugar el acto de descubrir el busto del malogrado jugador. Al acto asistieron directivos del Vitoria y del Alavés, jugadores de ambos conjuntos y miembros de la federación. El Sr. Carrascosa, presidente del club, leyó emocionado unas cuartillas recordatorias del frustrado jugador.

Seguidamente, el delegado en Álava de la Federación Guipuzcoana, el señor Mongelos, descubrió el busto erigido sobre un pedestal en el que figura la fecha de su muerte y su nombre.

Inauguración del busto / Archivo C.D. Vitoria

Por la tarde había partido de liga en Mendizorrotza y, antes de comenzar el encuentro que enfrentaba al Vitoria y al Elgoibar, los jugadores guipuzcoanos tuvieron el detalle de colocar al pie del busto un ramo de flores con banda de los colores del club, gesto que el público presente en el estadio agradeció, premiándolo con aplausos.

El 27 de septiembre de 1963, antes de iniciarse el encuentro de liga Alavés-Langreo,

se dedicó en el terreno de juego de Mendizorrotza un homenaje a Bernardo Muñoz, que durante más de 25 años había ejercido como masajista del Deportivo Alavés.

El presidente del club, señor Ustaran, le hizo entrega de una placa conmemorativa y un ramo de flores. Muñoz, francamente emocionado por su homenaje, tuvo en aquel momento en su corazón un recuerdo para Cuchu, aunque no había sido jugador del Alavés, y depositó el ramo de flores al pie del busto dedicado al jugador vitorianista.

 

 

 

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