Viernes, 05 de Junio de 2020

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Operación retorno... al pasado

El curso político arranca en la región con un gobierno inestable y una oposición en shock. Ayuso echa mano del PP más conservador para dirigir un ejecutivo de dos que trabaja ya como dos gobiernos distintos

Imagen de archivo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado.

Imagen de archivo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado. / Ricardo Rubio - Europa Press (EUROPA PRESS)

 Si usted se fue de vacaciones en agosto y lo hizo con la firme voluntad de desconectar tostándose al sol, debe saber que en este tiempo las cosas han cambiado mucho y al mismo tiempo no han cambiado nada en Madrid.

La festividad de la Paloma del día 15 fue, en realidad, la festividad de la gaviota popular que, con los peores resultados de su historia, ha logrado recuperar el Ayuntamiento y la Comunidad tras la investidura menos viral y mediática que se recuerda en el gobierno regional. Pleno en agosto, con un Madrid vacío, con las redacciones a medio gas y con un interés de todas las partes por cerrar, sin muchos artificios, un gobierno que en realidad ha echado a andar como si fueran dos ejecutivos, con dos presidentes y con dos estructuras demasiado coordinadas.

Digo que las cosas han cambiado mucho y nada al mismo tiempo. Isabel Díaz Ayuso encabeza esas dos estructuras en paralelo en las que, lejos de apreciarse una voluntad de renovación (que al menos Cristina Cifuentes sí trató de impulsar cuando llegó a Sol) resulta un regreso a un pasado del que no creo que los populares puedan sentirse especialmente orgullosos.

Con la investigación sobre la financiación irregular del partido sin resolver en los tribunales y con la inminente imputación de las dos ex presidentas del partido por parte del juez García Castellón, Ayuso pone la imagen bucólica a un ejecutivo con sabor añejo que recupera viejas estructuras del aguirrismo y otorga a Javier Fernández Lasquetty, el papel de gurú ideológico. Lasquetty, fiel a Pablo Casado y criado al abrigo de Aznar y Esperanza Aguirre, impulsó la privatización sanitaria que frenó la presión social de la Marea Blanca, lo que terminó por costarle el puesto.

El andamiaje clásico del PP, con los polémicos David “rabiosas” Pérez o Enrique López, situados en consejerías destacadas como Vivienda o Justicia, acoge además otros nombres de siempre que no se quedan en la estacada. Concepción Dancausa, concejala de un gobierno que permitió la venta de 1500 viviendas públicas a los fondos ‘buitre’ que estará con Pérez precisamente en vivienda. Y un responsable de comunicación, Pablo Balbín, que estuvo en el radar de la Guardia Civil por Púnica y que acompañó en aquellos tiempos a Lucía Figar en Educación. Eso sí, no busquen al ex presidente en funciones Pedro Rollán en la lista de fichajes ‘grandes éxitos’. Su nombre no aparece de momento en ningún puesto destacado a pesar de que Ayuso ha recolocado algunas piezas del anterior ejecutivo en la segunda línea de las consejerías. Un ‘revival’ que puede traer algún problema a Ayuso en un futuro próximo si, como parece, corre la lista en la Asamblea y el imputado Juan Soler (investigado por el caso Teatro de sus tiempos como alcalde de Getafe) se convierte en diputado de la cámara madrileña. ¿Lo va a consentir Ciudadanos?

Isabel Díaz Ayuso, que cuenta con su particular frente abierto con Avalmadrid, tiene la difícil tarea de encajar esta estructura añeja con su media naranja, Ciudadanos que, en estos primeros días de travesía, busca construir un perfil presidencial para Ignacio Aguado al que conscientemente en Sol, dejan fuera cada día del book de fotos de la nueva presidenta. Diríamos con seguridad que se auguran momentos tensos entre ambos equipos pero en realidad, esos primeros roces o signos de desconfianza ya se han producido.

Madrid cuenta por tanto con dos gobiernos por el precio de... dos gobiernos. Si usted regresa hoy a Madrid debe saber que donde dejamos 9 consejerías ahora tenemos 13. Con el consiguiente aumento del número de altos cargos en la administración regional. Lo que viene siendo un gobierno austero.

¡Ah! Y no se asusten si después de ocho párrafos no hemos citado en ningún momento a la izquierda madrileña, noqueada por el resultado electoral de mayo y donde resulta bastante probable que sus principales portavoces, Gabilondo y Errejón, no terminen la legislatura en sus escaños de Vallecas. Esta es quizá la mejor noticia para Ayuso y Aguado en este curso inestable que ahora arranca. La ausencia de una alternativa a este gobierno de centroderecha con la respiración asistida de Vox. Una izquierda desarmada que, tiene que ponerse a trabajar desde ya si no quiere fracasar de nuevo dentro de cuatro años.

No es el mejor selfie pero este es el Madrid político que nos queda tras el verano. ¡Feliz regreso a casa!

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