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Domingo, 08 de Diciembre de 2019

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El Discamino Team se viste de amarillo en Alpe D´Huez

El Discamino afronta la subida de los principales puertos de los Alpes

El Discamino Team en la cima de Alpe D´Huez /

El Discamino Team no deja de sorprendernos. Del reto del Roma-Santiago pasaron a la bendita locura de hacer cumbre en todos los grandes puertos de Pirineos. Siguieron sumando kilómetros y caminos hasta el reto actual de los Alpes. El maravilloso equipo con su jefe de filas Javier Pitillas, siempre con el maillot de la regularidad, están atacando con gran entrega e ilusión el Col Du Glandon, Col du Galibier, la Madeleine, Col D´Izoard, La Croix de Fer, el Telegraph y, como no, el mítico Alpe D´huez. 21 curvas para la historia en donde ganaron Armstrong, Pantani o Bugno en dos ocasiones o en donde Ibán Mayo, Carlos Sastre o Fede Etxabe fueron capaces de pasar a la historia con victorias de etapa.

Sí, allí donde Lucho Herrera sorprendió a todos en aquella mítica escapada subiendo las curvas de herradura como si no tuviese cadena en la bicicleta. Era el año 84. O allí en donde Hinault se la quiso jugar a Lemond y el americano le alcanzó y le ganó. Allí en donde se vivieron etapas de estar pegados al televisor para ver si se cumplía la máxima de el que sale de amarillo de Alpe D´Huez llega de amarillo a París. Esa máxima se cumplió para Induráin o Perico Delgado en varias ocasiones y para Carlitos Sastre. Ahora también para el Discamino Team que fue capaz de atacar ese desnivel de 1073 metros y esos eternos 13,1 kilómetros siempre picando hacia arriba, sin ningún descanso, sin tregua y variando pendientes del 8,5% al 12%. Tienen más cerca ahora llegar de amarillo a París.

Y el Discamino Team lo afrontó con ilusión máxima, con el estudio de la carrera y la carretera para controlar una etapa que se presumía muy dura. Acompañando al jefe de filas, Javier Pitillas estaba su segundo, Iván Bragado (la bala de Benavente) que siempre está a la espera de dar el salto al liderazgo del equipo mientras no le sigan parando por el pinganillo frenando su ímpetu. Gregarios de lujo como Olalla, Xavela, Chema, Silvia, Lino, Borja, Miguel, Calis y José Luis trabajaron para llegar a las últimas curvas en la mejor disposición posible. Todo por el Discamino Team

Y así trabajó el equipo al máximo desde ese arranque del primer kilómetro de subida desde Bourg d´Oisans justo después de pasar el río. Primera curva y todo para arriba, sin descanso, sin tregua, solamente sufriendo, pedaleando y, de vez en cuando, disfrutar de ese espectacular paisaje. Todo pica para arriba, pero el Discamino Team no sufría, disfrutaba cuando atacaba las curvas 20, 19 y 18 hasta alcanzar La Garde y superar las curvas 17 y 16. Es el kilómetro 3. Queda un mundo.

Javier Pitillas le pide a los gregarios que le ayuden en la subida, no quiere correr riesgos en la carrera, por si hay algún ataque inesperado. Iván Bragado espera su oportunidad. Por La Ribot ya casi están a 1.091 metros con desnivel del 9%, dicen los expertos que es o el más suave o en el que quieres ir regulando más porque sabes que te queda lo peor. Sin un descanso van superando casi 500-600 metros las curvas 15, 14, 13 y 12; empieza a notarse la altura y hay que empezar a hidratarse bien. En los kilómetros 6, 7 y 8 son propicios para la llegada del Hombre del Mazo, para la pájara, de ahí que el equipo quiera reagruparse para ser capaces de afrontar la etapa en buenas condiciones.

Después de unas pendientes de menos de 8%, que duran muy poco, llega el regalo que Javier, Iván o Xavela ya conocen al haber estudiado el perfil de etapa: las rampas más duras del 12% de media que se convierten en paredes; en esas curvas 11, 10 y 9 que parece que no se acaban nunca. Rampas en las que las piernas empiezan a avisar que no es casual que sea un puerto para los elegidos. Pero la ilusión les hace no frenar; piensa Pitillas seguramente en alto: si hicimos Roma-Santiago, estas rampas no nos frenan. Pero el Discamino Team buscaba una nueva victoria de etapa española y no bajaron la guardia. No importaba el tiempo que pudiesen sacar a los otros ciclistas que intentaban aguantar el fuerte ritmo de Javier Pitillas ya desde abajo, desde la añorada llanura Bourg d´Oisans.

Curva 8 y se tienen que atacar los kilómetros 8 y 9 que en la tele, cuando estás viendo la etapa, se hacen eternos porque en casi dos kilómetros solamente superas dos curvas tan interminables como sinuosas (la 7 y la 6). El paisaje compensa toda la carga de las piernas. El mito está más cerca. Todavía quedan cinco pero el Dicamino Team no quiere ver para abajo. El jefe de filas habla con sus gregarios y les anima para no bajar el ritmo, para no confiarse porque todavía queda mucha subida. Puede haber algún ataque en los kilómetros finales. Aquí no hay ayuda externa como en el Glandon que te marca por kilómetros la pendiente; no. Aquí hay que tirar para arriba y no dejar de pedalear para que la pájara no te visite.

Llegando a la puerta de la estación de esquí, ya huele a Huez, ya huele a leyenda escrita con letras de oro. Tres kilómetros que dan ganas de bajarse para sacar fotos, para respirar hondo y decir que estás completando las 21 curvas del Alpe D´Huez. Pero hay que atacar las curvas 5, 4, 3, 2 y 1 que ya pierdes casi la cuenta de las que llevas entre pecho y espalda. Cuanto más cerca ves la meta más te cuesta. Iván ve de reojo para ver si su jefe de filas hace algún gesto de atacar o tira de generosidad como hizo aquí Induráin varias veces dejando ganar la etapa al compañero de curvas y de subida. Tres últimos kilómetros con la carga física y emocional de haber superado uno de los retos que les hicieron planificar durante meses esta subida al Alpe D´Huez.

El último kilómetro es de disfrute pero también de querer llegar. El Discamino Team lo completa viendo como las piernas pueden relajarse después del esfuerzo con una pendiente más suave. La llegada a meta es más para los sprinters del equipo, para estirarse el maillot y buscar la fotografía que pase al álbum de historias de este genial equipo. Reto superado.

El Discamino Team consigue la cuarta victoria de etapa española en el Alpe D´Huez después de Carlos Sastre, Etxabe y Mayo. Han hecho historia. Son muy grandes. Pero sobre todo el Discamino Team nos han vuelto a dar otra lección. Supera tus miedos, tus dudas, tus problemas y, como dice Javier Pitillas, si te lo propones lo puedes conseguir. Si no lo haces, nunca lo sabrás. Por lo menos intentarlo ya es una victoria. Con su reto del Alpe D´Huez nos han dado una lección de vida, de integración, de superación y de compañerismo.

Como dijo Gerardo a Pitillas nada más acabar el primer Camino de Santiago: hay que hacer más retos como este para que más niños y niñas con diversidad funcional puedan sumarse y vivir una experiencia única. Coronaron el Alpe D´Huez y coronaron nuestros corazones. Gracias Olalla, Xavela, Chema, Silvia, Lino, Borja, Miguel, Calis y José Luis. Gracias Iván Bragado (la Bala de Benavente). Y, como no, gracias a Javier Pitillas. Ellos cambiaron la historia y el lema legendario del Tour: el que llega de amarillo a Alpe D´Huez llega de amarillo a Vigo. Chapeau.

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