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Miércoles, 18 de Septiembre de 2019

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El Sporting se estrella contra los elementos en Huesca

Los rojiblancos vuelven de vacío de El Alcoraz tras estrellar dos balones en la madera, perdonar alguna otra llegada y sufrir la tercera expulsión en cuatro jornadas

Contraste entre la rabia de los jugadores del Sporting al final del partido y la alegría de los oscenses /

Una serie de catastróficas desdichas privó al Sporting de traerse algo positivo de su visita a Huesca. A saber: la falta de puntería, con dos balones estrellados en la madera, uno en la primera parte y otro en el minuto 94 (ninguno de jugadores de ataque, por cierto), las decisiones arbitrales, que volvieron a cebarse con el equipo gijonés (tercera expulsión en cuatro jornadas mientras que los palos a Manu García salieron gratis) y un fallo defensivo en cadena que propició el único gol del Huesca. Demasiados factores negativos como para salir exitoso.

Salió el Sporting en el tono habitual de los arranques de partido de esta temporada: muy intenso, ejerciendo una notable presión arriba. Poco a poco se la fue sacudiendo el Huesca, que pasó a tener un control casi absoluto de la pelota, aunque con escasísima profundidad. Aguantó el Sporting los minutos de blando asedio del cuadro aragonés, confiando en alguna salida esporádica a la contra que no acababa de llegar.

Se equilibró el partido en el tramo final de la primera mitad y, de hecho, quien más cerca estuvo de marcar fue el Sporting. Le faltaron un par de centímetros, los que debió ajustar Molinero para que el palo no repeliera su disparo. Fue en el minuto 40 de partido, cuando Carmona estuvo listo, sacó rápido una falta que pilló desprevenida a la defensa del Huesca y el lateral, tras un buen recorte en el área, estrelló el balón en la madera.

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A renglón seguido, y sin que la pelota llegara a salir del terreno de juego, Carmona apareció en la banda derecha para recoger el despeje de la defensa y poner un buen centro que Djurdjevic no pudo aprovechar.

En el haber del Huesca solo se pudo computar una ocasión clara: un remate de cabeza alto de Escriche, a centro de Ferreiro. Aunque de haber sido atinada la finalización, la acción habría sido justamente anulada al estar Escriche ligeramente adelantado.

Todo en contra

En la segunda parte todo fueron desgracias para el Sporting. Primero con el gol del Huesca, cuando apenas se habían jugado tres minutos. Fue un fallo defensivo en cadena del Sporting, que defendió horriblemente el centro de Ferreiro desde la banda de izquierda: Molinero le cedió el marcaje a Camona que llegó tarde. Dani Raba le ganó la posición a Damián Pérez y aunque de forma no muy lucida su remate se coló en la portería rojiblanca. Era el segundo disparo a puerta del Huesca en todo el partido. Más efectividad, casi imposible.

Para complicar aún más las cosas, Pedro Díaz vio la segunda amarilla en el minuto 59, por una falta en mediocampo que el árbitró castigó con excesiva severidad. Nada que ver con el criterio que manejó con los jugadores del Huesca, que abrasaron a faltas a Manu García hasta desesperar al joven centrocampista rojiblanco. El castigo, en forma de amarilla, fue para la víctima, por protestar. Los autores de las patadas y los empujones salieron indemnes. El arbitraje de López Toca fue tremendamente perjudicial para el Sporting: Raba, el autor del gol, podía haber sido expulsado perfectamente antes de marcar.

La crueldad ya hubiera sido abusiva si Ivi López le hubiera marcado un gol al Sporting. Llegó a celebrarlo con mucho afán el ex rojiblanco, aunque el árbitro lo anuló por fuera de juego previo de Escriche. Solo con esa acción y un par de ellas más López ya hizo casi tanto como en los cinco meses que estuvo en el Sporting. No sería de extrañar que Torrecilla volviera a fijarse en él.

A pesar de jugar con uno menos, el Sporting no sufrió en exceso en el tramo final del partido. Y de hecho, en el minuto 94, tuvo una doble oportunidad para empatar. Borja López estrelló otra vez en el palo un disparo desde la frontal y, en lugar de romperla, Pablo Pérez se mostró muy blando al golpear con el interior el rechazo, sin grandes problemas para que se luciera el portero del Huesca.

Con rabia se fue el Sporting del Alcoraz, ante lo que pudo haber sido y no fue. Más allá de los factores externos, el Sporting sigue mostrando algunas carencias preocupantes, una de ellas la falta de puntería. Djurdjevic sigue negado, Aitor García pasó completamente desapercibido, Carmona estuvo mejor pero no es un delantero, Álvaro Vázquez no ha podido mostrar mucho en los pocos minutos de los que dispone y a Pablo Pérez le falta instinto asesino. Está bien que los centrocampistas y los defensas aporten en ataque, pero eso debe ser un complemento. Si sus goles (o sus palos) son el principal sustento ofensivo del equipo, mal vamos.

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