Sábado, 19 de Septiembre de 2020

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El Valle Salado como nunca lo habías visto

A finales de año se estrenarán las nuevas visitas que discurren por lugares hasta ahora inaccesibles y que permiten contemplar unas hermosas vistas en las cotas más altas y más bajas de las salinas

Cascada del Pico. Valle Salado de Salinas de Añana

Cascada del Pico. Valle Salado de Salinas de Añana / CADENA SER

Descubre aquí los nuevos rincones del Valle Salado de Salinas de Añana que podrán disfrutarse en las nuevas visitas guiadas que comenzarán a finales de año. El recorrido llega a las cotas más altas de las salinas, a las más bajas junto al río Muera y discurre también bajo las eras de sal, entre las socarreñas -estructuras de madera- que soportan las 'piscinas' donde se forma la sal. Dale al play.

Faltan solamente unos flecos para dar por concluido el itinerario medioambiental del Valle Salado de Salinas de Añana. Las obras terminarán a finales de octubre y entonces se podrán ofrecer las nuevas visitas que van a permitir descubrir espacios hasta ahora inaccesibles.

Rubén Rodríguez de Yurre, de la Fundación Valle Salado, explica que este recorrido pretende, además de transmitir todo el conocimiento acerca de la producción de sal y de la recuperación del patrimonio, detenerse en puntos de interés medioambiental como son la flora y fauna halófilas -la presente en ambientes salinos-.

El itinerario transita por, entre otros, una antigua senda salinera recuperada: la del Convento - que llevaba a San Juan de Acre- y alcanza una cota altísima del valle donde se ha construido un mirador - el de Las Altas- que permite una vista de 360 grados del entorno; este punto está llamado a ser uno de los espacios icónicos de las visitas. 

Además, el camino llega por una suerte de pasarelas y escaleras de madera a la zona más baja de las salinas, junto al lecho del río Muera donde se puede ver cómo cae la Cascada del Pico; allí se observa un fenómeno en formación: una toba, en la que intervienen el agua, el carbonato cálcico y los vegetales que atrapan en su camino. "Con el paso del tiempo esos vegetales se pudren y desaparecen y en el carbonato cálcico quedan estampadas como fósiles esas hojas o pequeños agujeros de los tallos" explica Rodríguez de Yurre.

Otro de los momentos especiales de este paseo es el paso bajo las eras de evaporación donde se encuentran los almacenes; allí la sal recogida en las eras descansa cual montañitas de nieve entre las altas bigas de madera -socarreñas- que soportan la estructura superior.

El itinerario completo son 1.300 metros a muy diferentes cotas, con contrastes de colores y una banda sonora que protagonizan diferentes cantos del agua: el sonido de la muera al discurrir por los canales o por las estructuras del partidero, el caudal del río Muera o las caídas en forma de cascada.

El proyecto se unirá próximamente a la red vasca de equipamientos de educación medioambiental.

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