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Lunes, 23 de Septiembre de 2019

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Sobre los conflictos en el Cabildo grancanario

Uno pensaba que la forzada salida de Luis Ibarra del Cabildo de Gran Canaria con destino a la Autoridad Portuaria debía resolver las tensiones entre el PSOE y Nueva Canarias en el territorio que se disputan, que es el de Gran Canaria. Pero no ha sido así: la decisión de la insular socialista –y del propio Ibarra - de colocar a Miguel Ángel Pérez al frente del grupo insular parece que no le ha gustado a Morales. La verdad es que llovía sobre mojado, sobre todo después de la escandalera montada por saltarse la lista cremallera y dejar a Isabel Mena compuesta y sin consuelo. Mena se rebotó mucho cuando la puentearon, y es lógico que lo hiciera, pero en el PSOE creyeron que había motivos: no respondía al perfil necesario para mantener la tensión con Morales, ante el que hubo que ceder no sólo recolocando próximamente a Ibarra (aún sigue siendo vicepresidente primero), sino aceptando una negociación intransigente en la que Morales no admitió prácticamente ni una sola de las peticiones del PSOE. Los socialistas acabaron haciendo en el palacio insular lo mismo que en Telde, sacrificarse y no caer en la tentación de una censura que les habría dado la presidencia, pero probablemente se la habría quitado a Ángel Víctor Torres. Pero una cosa es adaptarse a lo que es conveniente, y otra muy distinta que el PSOE grancanario esté dispuesto a dejar campar a sus anchas a Morales, más ahora que saben que sólo cuatro mil votos separan al PSOE de ser la primera fuerza política en la isla.

El presidente del Cabido parece no haberse dado cuenta aún de esa situación, y de que ni tiene mayoría absoluta para hacer lo que se le antoje, ni cuenta ya con el conciliador Ángel Víctor Torres. En los últimos días el nivel de bronca entre Morales y quien será su próximo vicepresidente, Miguel Ángel Pérez, parece haber crecido disparando todas las alarmas. El malestar entre los socialistas por la compra discrecional de los terrenos de Amurga a la familia de Román Rodríguez, que Morales se niega a parar, más por soberbia que por otra cosa, y la negativa del PSOE a seguir siendo comparsa de las atrabiliarias decisiones de Morales, demuestra que la situación es muy distinta a la de hace unos meses, cuando Morales tenía casi el doble de consejeros que el PSOE. Ahora tienen los mismos.

 

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Cadena SER

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