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Lunes, 23 de Septiembre de 2019

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La infeliz España

Nos acaban de poner en el Informe Ipsos Global Advisor como la gente más infeliz de toda Europa y los segundos más infelices del mundo...

No tengo muy clara la fiabilidad de este informe, pero, ¿y si resulta que es verdad? Habrá que ponerle remedio, ¿no?

No se me asusten, que no me he pasado al lado oscuro de la dictadura de la felicidad, sigo manteniendo que necesitamos todo el repertorio de emociones, pues todas ellas tienen su momento y su función, pero que seamos los últimos del ranking tendríamos que hacérnoslo mirar.

Eso sí, la solución no está en atiborrarnos de fármacos que aumenten la serotonina, la solución pasa por esforzarnos en construir una sociedad más humana.

Fíjense, sino, en los asuntos que han acaparado nuestra atención durante el verano: los angustiosos rescates de personas inmigrantes que huyen como pueden de la guerra y el hambre, y que dejan bien patente la falta de humanidad y de empatía de muchos gobernantes y de parte de la ciudadanía; o la, antes prácticamente desconocida, listeriosis, gestionada de forma lenta y torpe por la administración andaluza, sí, esa cuyo consejero propone hacerse fotos con los futuros bebés de las madres que han abortado a causa del brote; y qué me dicen de la ausencia de gobierno tras casi medio año después de haber depositado en las urnas nuestro supuesto voto soberano, quizá quieran que volvamos a votar hasta que salga lo que buscan quienes de verdad mandan, los que manejan la barca que a la deriva nos lleva…

Vivimos en medio de tanta incertidumbre, inseguridad, injusticia, indignidad, indecencia e indefensión, que lo que apetece es dar el grito del, ahora ya mito, Camilo Sesto en el Getsemaní del Jesucristo Superstar.

Decía Rousseau en El contrato social que “el pueblo cree ser libre, y se engaña mucho; no lo es sino durante la elección de los miembros del Parlamento; desde el momento en que éstos son elegidos, el pueblo ya es esclavo, no es nada”

Y esa es la cuestión, que seguramente somos así de infelices porque ya no somos nada...

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