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Jueves, 17 de Octubre de 2019

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Reacción tardía

El Levante se marchó goleado al descanso (3-0) y estuvo a punto de empatar en el Bernabéu tras jugar una buena segunda parte con los goles de Borja Mayoral y Gonzalo Melero

Benzema remata a la porteria del Levante /

Este Levante no me termina de convencer y sé que resulta una autentica osadía arrancar esta opinión cuando el conjunto granota ha estado a punto de empatar en un estadio de Champions y en el que pocos equipos logran puntuar.

Sigo sin ver un patrón claro de juego, ni cual es la propuesta que defina el estilo valiente que nos enamoró de Paco López. Cada partido es un viaje por la montaña rusa, con todo tipo de virajes y en los que en cada curva puedes vivir tu mejor experiencia vital o te puedes partir la crisma. 

Salió a disputar un partido en el Bernabéu con un nuevo cambio de sistema, tres centrales y con Nikola Vukcevic por delante de los zagueros para evitar que el Real Madrid pudiera correr al espacio y te matara en las transiciones.

Sin embargo, el Levante no emitió señales de vida, ni frio, ni calor. El conjunto de Zidane, que está muy lejos de ser a día de hoy un equipo competitivo, remataba con enorme frecuencia y mucha facilidad en área granota, marchándose al descanso con una ventaja abultada como consecuencia de los tantos de un Benzema excelso y el oportunismo de Casemiro.

Solo las grandes paradas de Aitor Fernández, con el salario más bajo de toda la plantilla, evitaron una goleada de escándalo. El guardameta ha sido el MVP en las cuatro primeras jornadas.

El equipo de Paco López firmó una primera mitad muy parecida a la que jugó frente al Villarreal en Orriols, con la diferencia de que los delanteros del submarino amarillo no tuvieron la misma eficacia, ni la definición que los del Real Madrid.

En aquella ocasión, una segunda parte de locura colectiva y con el VAR como protagonista cambiaron el curso de los acontecimientos y empujaron a la plantilla granota hacia una remontada de fe.

En Chamartín hace falta algo más que fe y mucho corazón para voltear un marcador tan adverso. Un gol de Borja Mayoral en la reanudación, un cabezazo imposible de Melero y un testarazo de Rubén Vezo que despejó Courtois en el tiempo de prolongación no fueron suficiente bagaje ofensivo para sacar rédito en la clasificación.

Paco López sabe que dispone de una plantilla profunda, con un amplio margen de mejora, con otra demostración de pegada y con un gen competitivo imperdible. Ahora, falta encontrar ese punto necesario de regularidad en el juego y sigo esperando al debut de Radoja en la medular para tener una imagen mucho más clara del Levante que veremos en la temporada 2019/2020.

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