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Domingo, 23 de Febrero de 2020

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Juicio a puerta cerrada para el monitor de un colegio de Palma por abusos a menores

Reclaman 31 años de cárcel por abuso sexual a cinco niños, pornografía infantil y trato degradante

El juicio al monitor del colegio San Agustín de Palma por abusos a cinco menores se celebra a puerta cerrada. Es la medida que el presidente del tribunal ha adoptado con el fin de preservar la intimidad de las víctimas, menores en edades adolescentes. La fiscalía y la acusación particular, que representa a las familias de los chavales, han solicitado esta medida para que no trascienda la identidad de los niños. El material pedófilo requisado al acusado, con vídeos grabados de los abusos y que se tendrá que exponer durante el proceso, no permitiría garantizar el secreto de su identidad.

Y es que el testimonio del monitor está ligado a la exposición en la sala de las grabaciones de vídeos que la Policía encontró dentro de varios discos duros y tarjetas de memoria que se hallaron durante el registro en su domicilio. De ellos se recuperaron 83 archivos en diversos formatos de fotografía y vídeo con contenido de carácter pedófilo en los que aparecían los menores abusados. El tribunal también ha acordado la declaración presencial de los menores en el juicio porque fue solicitada así en un principio y no hay circunstancias psicológicas que puedan causarles daño.

El acusado ha sido trasladado a la Audiencia Provincial desde la prisión de Palma. Con las esposas puestas ha comparecido ante el tribunal, vestido con una camiseta del monstruo de las galletas. Precisamente como el de un monstruo se relata su comportamiento en el escrito de acusación de la fiscalía.

El acusado se enfrenta a una pena de 31 años de cárcel por abusos sexuales a menores, pornografía infantil y trato degradante. Trabajaba como portero, monitor de actividades extraescolares, de catequesis y de comedor en el colegio San Agustín de Palma, donde aprovechó para cometer los abusos. La fiscalía sostiene que desde el año 2015 abusó de cinco niños que entonces tenían entre once y doce años.

En diversas fechas se aprovechó de los menores alegando que necesitaba tomarles medidas para el vestuario del vídeo de aniversario del colegio. Grabó los abusos en vídeo para después almacenarlos en discos duros y compartirlos en la red. La mayor parte de episodios tuvieron lugar en las instalaciones del centro y el acusado ordenó a los menores que no contaran nada, incluso llegando a amenazarles.

Está previsto que el juicio dure varios días. El tribunal valorará la posibilidad de que la vista sea pública cuando haya pasado la fase documental y de prueba y si no hay riesgo de vulnerar la intimidad de las víctimas. La fiscalía reclama una indemnizaciones para los menores y la prohibición de que el acusado pueda trabajar en contacto directo con menores de edad.

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