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Miércoles, 23 de Octubre de 2019

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Nuevo tropiezo sin mejora

El Oviedo empató a uno ante el Extremadura y no consigue cambiar su imagen tras el debut de Rozada en el Tartiere.

Diegui no consigue despejar un balón sobre la línea de gol /

La mano de Javi Rozada se notó desde la convocatoria, pasando por la alineación, pero no tanto en lo más importante: en el terreno de juego. Porque más allá de cierto amor propio de los futbolistas, que ya se les presupone, no llegaron a mostrar una mejor versión en el juego. También es de justicia decir que es muy pronto para que se pueda observar la influencia del técnico y habrá que esperar unas jornadas más para saber si consigue dar con la tecla. Pero con el Oviedo en última posición tras haber sumado solo dos puntos de 18 posibles es una losa demasiado grande ahora mismo que no permite ver alguna parte positiva. Y uno de los peores síntomas es escuchar a los propios protagonistas decir que les falta personalidad para a atreverse a hacer más cosas.

Rozada, que dejó fuera de la convocatoria a Ibrahima, hizo hasta cinco cambios en su primer equipo titular. Se decantó por Diegui en el lateral derecho, que ocupó el lugar de Nieto, Edu Cortina entró por Jimmy, mientras que Lolo fue el sustituto de Tejera en la medular. Además, en la mediapunta utilizó a Bárcenas, pero el panameño apenas entró en contacto con el balón.

Escucha aquí la rueda de prensa completa de Javi Rozada

La primera media hora recordó al Oviedo sin confianza y falto de recursos de otros días, pero a raíz de un cabezazo de Cortina al larguero logró estirar las líneas y comenzó a soltarse en ataque, pero siempre a la espera del protagonismo que tuviese Saúl Berjón que era el único capaz de superar líneas. Esta fue sin duda la ocasión más clara de los azules durante el primer tiempo porque el resto de acercamientos terminaron en disparos lejanos o centros laterales sin posibilidad de ver remate alguno.

Pero sin duda el mayor susto llegó a los 5 minutos de partido cuando el VAR anuló un gol del Extremadura, que habían anotado en propia puerta entre Arribas y Diegui, con una desafortunada acción de este último que se armó un lío tremendo y, en su intento de despejar el balón, se le acabó escurriendo entre las piernas.

Desde ese momento y hasta el mencionado testarazo de Cortina, el conjunto de Manuel Mosquera fue superior con mayor dominio de la posesión, en buena medida gracias a la superioridad respecto al centro del campo carbayón que parecía desbordado.

Con el 0-0 se fueron los futbolistas al descanso y la segunda mitad comenzó de la misma forma que terminó la primera. Ortuño tuvo en su cabeza la opción de adelantar a los suyos tras una asistencia de Mossa, pero su remate salió flojo y al centro cuando tenía todo a favor. El Oviedo daba pequeños acelerones sin llegar a ser incisivo de verdad y tampoco terminaba de enganchar al público.

Javi Rozada movió ficha a la hora de partido. Hizo un doble cambio, se retiraron Cortina y Bárcenas y entraron al campo Jimmy y Joselu, pasando así a jugar con dos delanteros. La dinámica del encuentro siguió siendo la misma y el jarro de agua fría llegó cuando menos se esperaba. Una pérdida en la medular por un mal control de Jimmy, inició la contra del Extremadura liderada por un Kike Márquez que realizó dos recortes y definió perfectamente ajustando su disparo al palo.

0-1 y el desánimo y la desilusión volvió a reinar en un Tartiere que solamente tuvo una pequeña alegría con el tanto de Ortuño en el minuto 83 de cabeza después de un centro de Berjón. El delantero es el único futbolista que está teniendo un rendimiento constante gracias a sus goles, y que en realidad se traduce en alguna de las pocas noticias de este Oviedo. Los azules se volcaron hasta el final, encerraron a su rival por empuje, pero sin éxito por el poco tiempo que quedaba por delante.

El resto, una película muy parecida a la vista en anteriores encuentros que sigue sin convencer tanto a nivel de juego como de resultados. El equipo no se termina de asentar y está muy lejos de ofrecer una versión que pueda dar paso a la esperanza. Cada jornada que pasa urge más una victoria, y de no llegar el próximo domingo contra la Ponferradina mantendría un pesimismo en el ambiente que desgraciadamente se ha convertido en la tónica habitual de este arranque liguero.

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