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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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"Novatadas"

La Firma de Guillermo Granja

Buenos días oyentes de la CADENA SER.

Septiembre es el mes del comienzo del curso escolar y siempre representa un cambio importante en la vida de millones de jóvenes: nuevos compañeros, nuevos profesores, nuevas aulas, nuevos pupitres…

Por lo general, las personas son reacias a alterar sus rutinas diarias, prefieren mantenerse en lo que se llama su zona de confort. Por eso, conviene que, cuando hacemos modificaciones transcendentales, las hagamos, si es posible, de una forma escalonada.

Así, está establecido que, cuando los críos comienzan a acudir a la escuela infantil o al colegio por primera vez, se lleve a cabo un plan de adaptación. Suele implicar que, poco a poco, vayan ampliando el tiempo de permanencia en el aula, que se lleven a cabo actividades de tipo lúdico, etc. Éstas se desarrollan durante todo el mes de septiembre, con el fin de que en octubre la integración sea total y plena.

A medida que los niños van creciendo, van superando etapas educativas y, siempre que tengan que cambiar de centro escolar, está recogido en la normativa que se ponga en marcha un plan de acogida. Por supuesto, estos planes duran mucho menos tiempo que los de educación infantil. Esto afecta a todos los niveles de enseñanza excepto a la Universidad. Estoy convencido de que esta es una de las principales causas para que se lleven a cabo las célebres novatadas universitarias.

Las novatadas, en sí mismas, representan una forma de llevar a cabo una integración en la comunidad de estudiantes. Por eso no conviene demonizarlas a primera vista. Hay algunas que, a pesar de ser típicas y tópicas, sirven para ir conociendo cómo funciona la Universidad. Por ejemplo, la del alumno de último curso que se hace pasar por el profesor y que, con el paso del tiempo, todos la recuerdan de forma entrañable. Además, suele contar con el conocimiento y anuencia del profesorado.

Por el contrario, algunas de las que se organizan, por parte del alumnado, en las residencias de estudiantes suelen traspasar los límites del respeto a las personas y del sentido común. En algunos casos se podrían considerar una forma de bullying ocasional. Muchos de los estudiantes que las padecen las asumen como una obligación y prefieren no enfrentarse a los veteranos, ya que temen las consecuencias que ello podría conllevar.

Como sociedad, creo que no podemos mirar para otro lado y que debemos exigir un código deontológico en las novatadas y que hubiese un control desde las instituciones universitarias, estableciendo para ello los respectivos planes de acogida.

Muchas gracias por su atención y que la semana venga llena de sentido común.

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Cadena SER

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