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Lunes, 24 de Febrero de 2020

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Respeto

Gus Ledes denunció insultos racistas por parte de un jugador del Elche este domingo, una táctica por desgracia habitual para desestabilizar al rival

“Una pena que aún haya gente que no sepa que a esto también jugamos negros, marrones, asiáticos... y no lo hacemos nada mal 😉-emoticono de guiño-. No manchemos ese bonito deporte con actos desagradables como estos. Respetemos uno al otro y seamos felices independientemente de cómo seamos. Seguimos! 🐼”.

Esto es lo que el jugador del Numancia Gus Ledes escribió en sus redes sociales este domingo después del partido de Liga ante el Elche en Los Pajaritos. Según el jugador numantino, un rival le provocó durante el encuentro, llamándole “mono” hasta en dos ocasiones. No es la primera vez que a un futbolista negro se le trata de insultar aludiendo a un simio. A Roberto Carlos, aquel mítico defensa del Madrid, le llamaban “macaco”. También ocurre con otras razas o incluso en alusión a preferencias sexuales, tratando de ofender con esa excusa. Recuerden lo de, con perdón, “Guti, maricón”.

Y es que como comprenderán, y lo apostilló muy bien Fernando García durante la tertulia de ayer, en la mayor parte de los casos, los ataques, por racistas que sean al referirse al color de piel, no son racista es su esencia, es decir, el objetivo no es hacer ver al rival que es menos por ser de otra raza, sino tratar de desestabilizar, incordiar o provocar con esa excusa, tanto cuando los insultos llegan desde la grada como dese el propio rival. En este caso es una táctica más deleznable aún: Yo te llamo mono porque eres negro, te enfadas, me das un puñetazo, te ve el árbitro, te expulsa y yo salgo ganando y me voy de rositas. Es lo que intentó el jugador del Elche, del que sé el nombre y del que me han contado más cosas, peores incluso que el insulto, pero que no voy a contar. Puede que éste no sea racista, que lo haga sólo por provocar, pero me parece igual de asqueroso

Habrá quien diga que Gus Ledes debería decir ese nombre, sacarlo a la luz. Puede ser. Pero no arreglaría nada, creo, porque al no tener pruebas, sería su palabra contra la del susodicho y se quedaría en nada. Y es más, avivaría una llama que cual antorcha olímpica pasaría de mano en mano, visto cómo funciona el mundo de las redes sociales, pudiendo crear un conflicto aún peor, en vez de dejar claro que lo que hay que hacer es desterrar estas actitudes del mundo del fútbol, del deporte y de la sociedad.

Yo creo a Gus Ledes. No tiene por qué inventarse una historia así si no fuera verdad. Y hace bien en alzar la voz, llamar la atención sobre el suceso, y que esto sirva de un aviso a navegantes. El club ilicitano, los compañeros de ese jugador, la Liga, la Federación, el estamento arbitral… Entre todos deben tomar nota y obrar en consecuencia. No todo vale en esta vida. El respeto por el prójimo debe ser casi lo primero, cualquiera que sea su raza, nacionalidad, orientación sexual, ideología, gustos musicales, alimentarios o literarios... Se resume en eso: RESPETO.

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