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Domingo, 17 de Noviembre de 2019

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"Hipotecada hasta los 75 años para que mi hija pueda entrar y salir de casa"

La subida del precio de la vivienda en Madrid se está convirtiendo en un escalón insalvable para muchas personas con discapacidad. Adaptar una vivienda para que sea accesible incrementa el precio de compra un 12% de media según FAMMA.

La comunidad de Madrid reconoce el problema. La lista de espera para acceder a una vivienda pública alcanza las 6.000 personas. El 4,5% necesita una vivienda accesible

"No puedes tener a una persona encerrada porque no tiene ascensor, o que no pueda moverse por su propia casa porque su silla de ruedas no pueda pasar por alguna puerta, pero pasa". Carmelo Dorado presidente de una asociación de discapacitados de Alcobendas en Madrid, recuerda cómo en más de una ocasión han tenido que ayudar a un hombre porque con setenta años no puede bajar a la calle a su hijo, que está en silla de ruedas. Viven en un cuarto sin ascensor. "Tú no puedes tener a una persona muerta en vida en un edificio".

Purificación quiere que su hija con 25 años, afectada por espina bífida, no se vea en esa situación y por eso acaba de comprar en San Sebastián de los Reyes un piso que tendrá que adaptar para poder pasar su silla de ruedas. "Me he hipotecado hasta los 75 años, pero no porque me quiere comprar una casa bonita, sino por pura necesidad". Pero antes toca reformarla. "Encontrar una casa adaptada en Madrid es un lotería y nosotras no hemos tenido suerte". Por eso tira de calculadora y suma a la compra otros 30.000 euros más para adaptarla.

Sin casa a la vista

Roberto no se plantea la compra porque "la economía no da". Tiene 37 años, trabaja como community manager de una empresa. Él y su novia Nuria que se desplaza en silla de ruedas, llevan meses buscando una vivienda en alquiler para irse a vivir juntos. Pero no parece tarea fácil.

Preguntaron en la Agencia de vivienda Social de la Comunidad de Madrid el antiguo IVIMA propietario de miles de viviendas públicas que han terminado en manos de fondos buitre, y el panorama que les dibujaron no era muy esperanzador. "No hay vivienda disponible y en el caso de conseguirla, en el momento en el que desaparece la protección ya sabemos lo que pasa".

La Comunidad de Madrid reconoce el problema. En este momento calcula que hay unas 6.000 personas en lista de espera para poder acceder a una vivienda de promoción pública. De ellas, cerca de 300 necesitan un piso adaptado por su grado de discapacidad.

Vecinos, la "tormenta perfecta"

Adaptar una vivienda para que sea accesible, supone incrementar su precio de compra en un 12% de media. El cálculo lo hacen desde la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid FAMMA, que reclama a las administraciones, no solo más ayudas para facilitarlo, sino también un cambio en la legislación que acabe con el rechazo de muchas comunidades de propietarios a hacer accesibles los edificios.

Lo sabe bien Josefina tiene movilidad reducida, y vive con sus padres. Los dos utilizan silla de ruedas. Desde hace dos años está pidiendo a la comunidad una rampa que les permita salir a la calle por el portal y no por el garaje, como hasta ahora. Pero las excusas para no hacerlo van desde que habría que quitar un poco de césped, a que prefieren gastarse el remanente que tiene la comunidad en colocar cámaras de seguridad o incluso hacer una piscina.

Es complicado encontrar viviendas accesibles porque el parque de viviendas públicas es inexistente dice Javier Font, presidente de FAMMA, pero comprar una vivienda y adaptarla puede encarecer su precio entorno a un 12%. Pero además añade, las comunidades de propietarios se han convertido muchas veces en un escalón más difícil de superar que unido a la falta de información de muchos administradores de fincas hacen que surja la tormenta perfecta. Las comunidades de vecinos tienen que evolucionar, porque la pirámide de población se ha invertido y todos terminaremos necesitando ayuda.

Falta empatía, diagnóstico en el que coinciden todos. "Si el problema lo tuvieran ellos o alguno de sus hijos, ni se atrevían a decirlo. ¿De verdad es más importante un trozo de césped que una rampa para poder salir a la calle sin problemas? En el tono de su pregunta, Josefina incluye la respuesta.

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