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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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No habrá encuentro entre la Dolorosa y el Nazareno el Jueves Santo en Gandia

La Hermandad de la Dolorosa ha dado por perdido el tradicional encuentro con la Hermandad de Jesús Nazareno por un conflicto con el hermano mayor Toni Jiménez

El tradicional Encuentro en Jueves Santo de 2017 en Gandia. /

El conflicto protagonizado en la pasada Semana Santa entre la Hermandad de la Virgen Dolorosa y Nuestro Padre Jesús Nazareno a cuenta de la ubicación del Encuentro del Jueves Santo, ha saltado por los aires. Como recordarán, el Nazareno propuso trasladar el Encuentro desde la plaça Major al Passeig Germanies aunque su propuesta fue desaconsejada por la Policía Local por falta de espacio. Finalmente no tuvo lugar el evento religioso debido a la lluvia. Pero el malestar ya estaba servido.

Días después, el Hermano Mayor de la Dolorosa, Joan Estornell, le entregó una carta a su homólogo del Nazareno, Antoni Jiménez, en la que le conminaba a que, en el plazo de un mes, contestara si iban a querer participar el próximo año en el Encuentro. Ante el silencio del Nazareno, la Dolorosa entendió que no estaban interesados en proseguir con esta tradición y decidieron empezar a trabajar en un nuevo acto para conmemorar el otorgamiento, en 2020, del título de "Real" para esta hermandad.

Sin embargo, tal como publica la Dolorosa en una carta firmada por su consiliario, José Cascant, los responsables del Nazareno, y leemos textualmente, "optaron por enredar un poco más la situación a través de una carta llena de falsedades y falacias, leída ante la asamblea de la Semana Santa". La Junta Mayor convocó la pasada semana a los responsables de ambas cofradías a una reunión que duró apenas tres minutos, el tiempo que tardó Antoni Jiménez en abandonar la misma, según la Dolorosa, "por no querer oír las verdades que desmentían la carta que leyó en la asamblea".

La versión de la hermandad de la Virgen Dolorosa dista mucho de la que tiene la hermandad de Nuestro Padres Jesús Nazareno. Su Hermano Mayor asegura que su hermandad no podía aceptar en ningún momento que la Dolorosa les diera un ultimatum y les, obligara a responder en el plazo de un mes si iban a participar en el Encuentro. Antoni Jiménez añade que hace más de un año, él mismo presentó su dimisión porque era partidiario de seguir con el Encuentro pese a algunas voces discordantes, pero su hermandad no quiso que dimitiera. Añade que abandonó la reunión de la pasada semana con la Junta Mayor como testigo porque Estornell le faltó al respeto y concluye que ahora ya no hay marcha atrás y que este acto no se volverá a celebrar, salvo que la Dolorosa les pida perdón.

Y mientras, la presidenta de la Junta Mayor de Hermandades, Mª José Martí, ha señalado a Radio Gandia SER que se trata de un conflicto entre dos hermandades en el que han tratado de mediar sin conseguirlo. Por cierto que la Dolorosa tilda en su carta a la Junta Mayor de"testigo estéril" de todo lo ocurrido.

 

La carta de la Hermandad de la Dolorosa

A continuación pueden leer la carta de la Hermandad de la Dolorosa el Rvdo. D. José Cascant Ribelles, Consiliario de la Ilustre Hermandad de la Dolorosa de Gandia, y la Junta Directiva de la Ilustre Hermandad Nuestra Señora de los Dolores de Gandia.

"Resulta complicado explicar aquello que es fruto de una decisión unilateral. Por mucho que desde la Ilustre Hermandad Nuestra Señora de los Dolores de Gandia repitamos infinidad de veces ¿por qué? no logramos saciar nuestro desasosiego. Tratar de buscar los verdaderos motivos que han hecho que Gandia, a las puertas de recibir el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional para su Semana Santa, pierda uno de sus actos más emblemáticos de casi medio siglo de tradición, resulta toda una quimera.

Tras un complicado año como fue 2019, con infinidad de dimes y diretes más propios de patio de colegio que de una cofradía, la Hermandad del Nazareno ha decidido eliminar uno de los actos más singulares de nuestra particular "Madrugá". El próximo Jueves Santo, Gandia no celebrará el emotivo Encuentro entre nuestra Madre, la Virgen Dolorosa, y su Hijo, Nuestro Padre Jesús Nazareno. Y no ocurrirá por una decisión que ha tomado la Hermandad del Nazareno sin conocer su porqué. Una decisión que desde la Hermandad de la Dolorosa no entendemos, a la vez que nos embarga y nos entristece. Un hecho que acentúa nuestro más rotundo fracaso en aras de reconducir una situación maltrecha desde hace ya algunos años. Todos los esfuerzos de la Junta Directiva de la Dolorosa han resultado en balde. Cuando priman otras cuestiones por encima de la Fe; cuando aflora la soberbia y el absurdo, las cosas se convierten en un sinsentido en medio de un orden en el que todo debería ser humildad, entendimiento, sinceridad y cristiandad. Sé que ustedes no lo entienden, pero nosotros tampoco. Los centenares de personas que han asistido año tras año a la plaza Mayor de la ciudad a presenciar este acto quedan huérfanos de forma irremediable. ¿Qué poca consideración se ha tenido con todos ellos? Gente venida de todos los barrios abarrotaban la plaza, al contrario de lo que piensan los dirigentes del Nazareno, para presenciar en vivo uno de los actos más íntimos y emotivos de la Semana Santa de Gandia. Un público al que, desde aquí, en nombre de la Ilustre Hermandad de la Dolorosa, solo podemos pedirles perdón.

La Hermandad de la Dolorosa quiere transmitir su profundo desazón por la desaparición de este acto, a pesar de su tono dialogante y conciliador en todo momento. Una actitud casi sumisa, la mantenida durante este año, que hace que nos sintamos con la conciencia muy tranquila. Hemos hecho todo lo que ha estado en nuestras manos para darle una solución a un problema solo creado por la Hermandad del Nazareno y del que ha sido conocedora la Junta Mayor de Hermandades desde el principio, convirtiéndose esta en un testigo estéril de todo lo acontecido, pero que no les impide dar fe de todo lo acontecido al asistir a cada una de las reuniones celebradas.

Durante el último año han sido numerosas las reuniones a tres bandas celebradas. La última hace tan solo unos días, aunque el Hermano Mayor del Nazareno, Antonio Jiménez, decidió abandonarla a los pocos minutos de su inicio, al escuchar los reproches por parte de la Dolorosa ante su negativa a realizar el Encuentro el año que viene. Por no querer oír las verdades que desmentían la carta que leyó ante la asamblea de la Semana Santa de Gandia hace unas semanas. Fue un lance muy desagradable el vivido en dicha reunión ante la presidenta de la Junta Mayor, María José Martí, y el vicepresidente, Emili Ripoll, que deja a las claras la posición y el talante poco conciliador que ha mantenido parte de la directiva de la Hermandad del Nazareno en este último año. Unas reuniones, salvo la citada anteriormente, de las que nunca ha tomado parte el Hermano Mayor del Nazareno -cierto es que estuvo presente, días antes de que se iniciara la Semana Santa pasada, en una rápida comprobación in situ de los espacios que ocuparían ambas hermandades en la Plaza Mayor la noche del Jueves Santo, después de que se decidiera finalmente realizar de nuevo el acto en dicha plaza, tras la oposición de la policía local-. Unas reuniones que para la Dolorosa siempre han supuesto dar un paso adelante y dos atrás. Reuniones enrocadas en las que la Hermandad de la Dolorosa dialogó y accedió a cada una de sus pretensiones. Bueno, a todas menos a una: a la eliminación de la oración que se escucha en el transcurso del

Encuentro, como así indicó, en la primera reunión mantenida, el secretario de la Hermandad del Nazareno, Vicente Escrivá, y de lo que la JJMM es testigo. ¿En qué estamos convirtiendo esta Semana Santa? Pretendían eliminar justo aquello que le da sentido al acto, su auténtico sentido religioso. Accedimos al cambio de emplazamiento, trasladando el encuentro al Paseo de las Germanías, a pesar de que advertimos que no era lo más indicado. A hacer la oración más corta. A no colocar una grada telescópica para que el público pudiera presenciar el acto sentado. E incluso, a realizarle dos tocatas a Nuestro Padre Jesús Nazareno en vez de una como veníamos realizando. Y todo para nada. Además, la Dolorosa iba a instalar una lona gigante en el nuevo emplazamiento, de haberse celebrado en el paseo finalmente, para promocionar el acto ante su cambio de ubicación. Una iniciativa a la que invitó a participar a la Hermandad del Nazareno y que esta desestimó.

Insistimos, ha sido un año difícil para todos, pero especialmente para la Dolorosa. Desde que en el mes de noviembre pasado el Hermano Mayor del Nazareno nos comunicara, a la salida de la misa de clausura de la Diocesana, que habían decidido cambiar el lugar del Encuentro, sin más, todo ha sido un problema tras otro. Si bien es cierto que el Encuentro tiene lugar en el transcurso de la procesión del  Nazareno, este acto le corresponde a la Dolorosa como demuestra el hecho de que siempre se haya encargado de organizar la oración, como le corresponde al Nazareno el primer Encuentro mientras procesiona la Dolorosa. Pues como  decíamos, las cosas empezaron mal y estas en vez de arreglarse fueron agravándose con el paso del tiempo hasta el punto de que en dos ocasiones la directiva del Nazareno, encabezada por su Hermano Mayor, se planteó no llevar a cabo la celebración del mismo. Al final, como se preveía, todos los esfuerzos realizados han resultado en balde. Y lo han sido por la falta de voluntad de algunos dirigentes de la Hermandad del Nazareno quienes obcecados en sus estrecheces no han querido continuar con la tradición. Tras este traspiés, que traspasa absolutamente lo personal, pierde la ciudad y perdemos todos. La Hermandad de la Dolorosa ha estado esperando desde la finalización de la pasada Semana Santa un cambio de actitud de la Hermandad del Nazareno, y más cuando la información de que disponíamos procedente de algunos miembros de la directiva del Nazareno, partidaria de la celebración del Encuentro, era que "este año - 2019- habrá Encuentro, pero al año que viene veremos". Frente a todo ello y los comentarios realizados en prensa por parte de destacados miembros del Nazareno, el Hermano Mayor de la Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, Joan Estornell, apoyado por toda su junta directiva, y con fines de organizar el importante año que celebrarán en 2020 con la otorgación del Título de Real para la Hermandad, les planteó el pasado mes de abril una cuestión tan simple como: "¿Van a participar el año que viene en el Encuentro, sí o no?". Una cuestión a la que han dado la callada por respuesta, a pesar de indicarles expresamente en dicha carta que si optaban por no contestar entenderíamos que la decisión sería contraria a la realización del acto. No es que no han contestado a esta pregunta, quedando de manifiesto el nulo interés por la realización del Encuentro, sino que, tras el verano, en vez de haber reconsiderado su silencio o decisión, optaron por enredar un poco más la situación a través de una carta llena de falsedades y falacias, leída ante la asamblea de la Semana Santa, bajo la mirada atónita de los miembros de la JJMMSS.

Las tradiciones nacen, crecen, se consolidan y desafortunadamente también se debilitan y acaban desapareciendo, dando paso así a otras nuevas. Y esto es lo que ha pasado con el Encuentro del Jueves Santo. Tras la decisión adoptada por la Hermandad del Nazareno, la Dolorosa se ha visto obligada a ponerse a trabajar en un nuevo acto a la altura del anterior pensando en la Semana Santa de Gandia.

Queremos agradecer las numerosas muestras de apoyo y solidaridad que la Hermandad ha recibido durante los últimos meses de gente de dentro y fuera de la Semana Santa. También agradecer a esos hermanos de la propia Hermandad del Nazareno que han mediado hasta la saciedad por intentar conservar esta tradición de casi medio siglo de historia, y que al final han acabado arrojando la toalla, cansados de luchar contra sinsentidos. Y como no, agradecer a todos aquellos que hicieron en su día posible que este encuentro naciera y se convirtiera en una tradición con el paso de los años. No solo a los Hermanos Mayores de la Dolorosa, sino también a los José M. Ramos Renau, Rafael Mascarell Mañó, Jesús Sendra Boix, Valentı́n Miret Tormo, Salvador Gomar Pons, Andrés Centella Pérez y Miguel Aengel Zacarés Escrivá, todos ellos ex Hermanos Mayores de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno. ¿Por qué? Gandia sigue esperando una respuesta y la Hermandad de la Dolorosa también".

 

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