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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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Salvem la placa de Ramón de Perellós

Hoy nos acercamos a la calle Ramón de Perellós, en Patraix, donde su placa rotuladora, con 90 años de antigüedad, está a punto de desaparecer por el inminente derribo de la fachada que lo alberga

La gran chimenea circular de la antigua central térmica La Valenciana, construida en 1908 nos sirve de punto de referencia para llegar a nuestro destino de hoy. A sus pies, otro referente arquitectónico nos ayuda a orientarnos: son los chalets del grupo de viviendas La Emancipación, diseñados por Emilio Artal en 1926. Nos encontramos por tanto en la calle de Ramón de Perellós, en el barrio de Favara, entre la avenida de Gaspar Aguilar y la calle de Campos Crespo. Se trata de una pequeña vía que todavía conserva el mismo trazado que en los años veinte del siglo pasado cuando se abrió como un traste dela camino viejo de Picassent.

Esta recóndita calle de Ramón de Perellós alberga una buena representación de nuestro patrimonio industrial y arquitectónico en el ya referido grupo de viviendas y la chimenea. No obstante, también esconde en una de sus fachadas un elemento patrimonial menos reconocido pero no por ello menos valioso: la placa de rotulación de la calle, colocada allí en 1929, ahora hace 90 años y que en la actualidad se encuentra en un estado lamentable de conservación y con un futuro nada alentador a causa del inminente derribo de la fachada que lo sustenta.

Las placas de rotulación son bienes materiales inherentes a la toponimia urbana, patrimonio etnográfico inmaterial, que debería gozar de la máxima protección de la administración. Centenares de placas y azulejos rotuladores de casas, calles y plazas de los siglos XVIII y XIX se han perdido en nuestra ciudad durante los últimos años por la laxitud de la legislación y por la falta de sensibilidad de propietarios y promotores. La de Ramón de Perellós, tal vez no forme parte de lo que podríamos catalogar como toponimia tradicional, sin embargo sí que pertenece a una rotulación muy particular realizada en 34 calles del distrito del Hospital en 1929 y por tanto está más que justificada su salvaguarda.

La calle de Ramón de Perellós conocida popularmente antes de su rotulación oficial como calle de Mas y Grimalt fue rotulada, como hemos dicho anteriormente, en 1929 según proyecto de la Delegación del Padrón. Fue dedicada a Ramón Rabassa de Perellós y de Rocafull, aristócrata y militar valenciano que nació en el Palacio del Marqués de Dos Aguas en 1637. Su padre fue Ginés Rabassa, V barón de Dos Aguas y su madre María Rocafull, cuya familia estaba muy vinculada a la Orden de Malta. A los 16 años, Ramón vistió el hábito de San Juan, y con 49 fue premiado con la Bailía de Negroponte por su actuación en la guerra contra los turcos. En 1697 fue elegido el sexagésimocuarto Gran Maestre de la Orden de Malta, con tratamiento de alteza y rango de príncipe soberano. Tenía derecho a acuñar moneda y a ocupar el primer lugar a la derecha del Trono Pontificio. Pero donde destacó Ramón de Perellós fue en la renovación de la flota de la Orden, a la cual convirtió en una de las más aguerridas del Mediterráneo. Expulsó a los piratas otomanos del Mediterráneo y su escuadra ayudó a Felipe V, al Sumo Pontífice y a los Venecianos cuando estos reclamaron auxilio por el ataque de los berberiscos.

Ramón de Perellós, Gran Maestre de la Orden de Malta, el único valenciano que ha ejercido tan alta distinción, murió en La Valeta el 10 de enero de 1720, donde está enterrado. La placa de su calle en València, la original que tuvo a bien colocar el Ayuntamiento en 1929, languidece en una vetusta fachada que tiene los días contados. Salvem la placa de la calle de Ramón de Perellós.

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