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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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Las investigaciones sobre educación infantil abren 'Conversa coa UDC'

Concepción Sánchez Blanco abre el ciclo el jueves 10 de octubre en el café Santa Cruz 1951

Radio Coruña Cadena SER y la Universidade da Coruña ponen en marcha un ciclo de charlas que pretenden acercar al conjunto de la sociedad el resultado de las investigaciones que se desarrollan en los campus coruñeses. Bajo el título Conversa coa UDC, cada mes el responsable de un equipo o línea de trabajo expondrá, de forma didáctica y accesible a todo el público, el alcance y aplicación de sus investigaciones. Los coloquios se desarrollarán en el café Santa Cruz 1951 (Padre Feijóo, 3) con la idea de recuperar para el debate estos espacios en los que se cultivaron las tertulias de la más diversa temática.

La profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación Concepción Sánchez Blanco abrirá el ciclo el jueves 10 de octubre, a partir de las siete y media de la tarde, bajo el título 'Investigando con niños y niñas de cortas edades en entornos escolares'. La investigadora expondrá los resultados de un trabajo desarrollado por profesionales de diferentes países europeos para determinar y extender buenas prácticas docentes en infantil.

UnA VIDA MARCADA POR LA ESCUELA

Concepción Sánchez Blanco

Nací en el pueblo de Escalona (Toledo), donde viví hasta los catorce años. Crecí en una familia numerosa, muy humilde, con dos hermanas y un hermano.Contábamos con los recursos justos para ir viviendo día a día. Mi padre trabajaba en una cooperativa de vino y aceite, y mi madre lo hacía siendo ama de casa. Apenas si pudieron ir a la escuela pues comenzaron a trabajar desde muy niños, tal vez por ello, entre sus deseos estaba que sus hijas y su hijo estudiaran. Eran muy curiosos, ingeniosos, inteligentes. Mi madre era extremadamente creativa en la cocina. Era una artista de la croqueta hecha a base de sobras y una diseñadora empedernida de ropa reutilizada. Mi padre tenía don de gentes. Le gustaba charlar mientras despachaba vino.

En la bodega y en la almazara oía un montón de historias que nos narraba en casa como si se tratara de cuentos, cuyo final nunca llegaba porque tenía la habilidad de empalmar unas historias con otras. Así que mantenía nuestra curiosidad en vilo. En la huerta de mis abuelos maternos aprendí a observar el campo en el suceder de las estaciones y a curiosear con los animales más diminutos. Con mi familia, he de decir, que desarrollé las ganas de querer saber, el placer por los desafíos, aprendiendo que nunca es tarde para aprender y a no rendirme nunca. Prueba de ello fue que mi madre acudió a una escuela de adultos con setenta años porque según ella decía, el mundo era más grande que el que ella tenía en su cabeza. Asimismo, mi abuela materna aprendería a leer cumplidos los sesenta, repasando la cartilla con su nieta por imperativos escolares.

Siempre entendí la escuela como un lugar de posibilidad, a pesar que tropezarme con la exclusión y actitudes clasistas. Contradictoriamente, fue esa misma escuela, rural, pública, la que me inicialmente me abriría las puertas para trascender mis orígenes, sin olvidarme nunca de ellos.

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Cadena SER

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