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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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Derrota para reflexionar

El BlasGón y Bodegas Ceres sufre su primer tropiezo en el Príncipe de Asturias (27-29) La incapacidad defensiva para frenar los 10 goles de Pere Arnau y la precipitacion y falta de continuidad en ataque condenan a los ribereños

Caras largas en los ribereños tras la derrota en casa. /

Derrota. No funcionó el plan preestablecido o no supo ejecutarse. El BlasGón y Bodegas Ceres fue peor que Sarrià. Ganó el ímpetu de un Sarrià que se marcha con un botín de oro del Príncipe de Asturias, el triunfo (27-29) La sensación de un equipo perdido en defensa y precipitado en ataque lastró las posibilidades de la escuadra ribereña. El Villa de Aranda desciende a la octava posición en una liga loca donde los siete primeros suman tan solo un punto más -cuatro- que los arandinos -tres-.

El primer tiempo mantuvo la igualdad entre ambas escuadras hasta los diez primeros minutos, donde el BlasGón y Bodegas Ceres logró abrir brecha con el 7-4. Una renta que se mantendría con el 8-5, posterior. Pero los gerundenses no iban a entregarse tan pronto y se rengancharon al encuentro para empatar poco después (9-9 y 11-11) Con cinco minutos por delante, ninguno de los equipos quiso perder comba. En esa tesitura, fueron los catalanes quienes supieron jugar mejor sus posesiones. Con mínima desventaja ribereña (12-13) se llegó al cierre de los primeros 30 minutos en el 40x20 del feudo ribereño.

La segunda parte fue, más allá de definitiva, elocuente. Sarrià mantuvo su espíritu, el "alma", afirmó el entrenador del BlasGón y Bodegas Ceres, Alberto Suárez, tras el encuentro. "A este deporte le tienes que poner alma, la que nosotros no hemos tenido", afirmó el asturiano. Por esa circunstancia, pero también por no saber leer el encuentro el Villa de Aranda comenzó a ver con el paso de los minutos como la opción de la derrota era cada vez más posible.

Fuera por alma, por la fe o por "no tener nada que perder", como apuntó Salva Puig, técnico de Sarrià al finalizar el encuentro los gerundenses comenzaron a demostrar que marcharse al descanso en ventaja no iba a ser algo circunstancial. Comenzaron a llegar las rentas visitantes de dos goles. 13-15, primero. 15-17, más tarde. La vía de agua se hacía más grande. Había que poner el parche, que pareció llegar con el 19-19.

Aún debía llegar lo peor. Con cuatro goles en cinco minutos -del 14:52 al 19:51- Pere Arnau apareció como el torpedo que hundiría la nave amarilla para abrir una brecha de tres goles (20-23) a falta de diez minutos. Ni los tiempos muertos, ni la flema de Suárez con sus jugadores para que entendieran lo que quería, sirvieron de nada. Incluso ni la reacción final para ponerse a tan solo un gol (27-28) con posesión catalana para acabar firmando el 27-29 final. Toca analizar para mejorar y seguir creciendo.

La próxima jornada, cuarta de competición, obligará a los ribereños a viajar a Palma del Río (Córdoba) para jugar en El Pandero.

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