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Lunes, 21 de Octubre de 2019

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"La llamaban negra de mierda y le decían que olía mal"

La Comunidad de Madrid se enfrenta desde hoy a un juicio por no frenar el hostigamiento racista a una niña de diez años en un colegio público

Camila, en una foto de apoyo a la campaña #suspensoalRACISMO iniciada por su familia /

Pocas veces una familia consigue sentar a la administración en el banquillo por no frenar el acoso escolar en las aulas. Los padres de Camila lo han conseguido: el juicio por la vía de lo contencioso-administrativo arranca esta mañana en el juzgado número 34 de Madrid capital. Esta familia denunció a la Comunidad de Madrid por permitir que su hija, de diez años, sufriera el hostigamiento de varios compañeros en el colegio público Herrera Oria por ser negra. Según la denuncia, la insultaban, la vejaban y la apartaban.

"La llamaban negra de mierda, le decían que olía mal y no querían sentarse con ella en el comedor", explica su madre, Petra, a la Cadena SER. "Ni el colegio ni la policía vieron el acoso", asegura. Todo lo contrario, cuando la familia de Camila se reunió con la dirección del centro para pedirle que tomara cartas en el asunto, la respuesta les dejó desconcertados. "Culpabilizaron a nuestra hija, dijeron que se tenía que acostumbrar a ellos y sacar el carácter", dice Petra, "nos dijeron que nuestra hija no era negra, que era marroncita, del color del cocholate". Es uno de los argumentos que fundamentan el juicio a la administración madrileña. La familia relata en su denuncia una sobre-exposición a un maltrato constante "que la comisión de acoso no detectó y no supo paralizar a tiempo, ni tomar medidas contra las acosadoras e incluso contra los profesores que en alguna ocasión ridiculizaron a la niña en clase". Camila tuvo que abandonar ese colegio a mitad de curso.

Por el banquillo del juzgado de lo contencioso-administrativo número 34 van a pasar desde este martes la ex directora del colegio señalado, la responsable de la consejería de educación en Madrid capital, profesores, psicólogos y peritos. Según la consejería de educación, la unidad contra el acoso escolar estudió in situ en su momento la denuncia y concluyó que no hubo acoso porque la niña estaba socializada, tenía sus amistades y no reflejaba los síntomas habituales de las víctimas de bullying.

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Cadena SER

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