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Lunes, 14 de Octubre de 2019

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Una vida efímera

Todas las empresas demoscópicas coinciden en el descalabro de Rivera y los suyos

Estimada Colega.

Por más que la máxima de los políticos sea que la verdadera encuesta es la de las urnas, a veces, hay que tener en cuenta los sondeos, especialmente si todos arrojan el mismo dato.

Algo de verdad habrá en el hecho de que todas las empresas demoscópicas coincidan en el descalabro de Rivera y los suyos.

Era lógico pensar que un partido cuyo programa consiste en el cambio permanente de opinión es una formación efímera y Ciudadanos va a sufrir el fracaso labrado por su líder.

Albert Rivera ha logrado la cuadratura del círculo al declararse en un par de semanas socio natural del PP y del PSOE y concurrir a las elecciones unido al naufragado UP y D, mientras gobierna en varias comunidades autónomas y ayuntamientos apoyado por sus amigos de Vox, con los que se hizo una inolvidable foto en la madrileña Plaza de Colón.

Todo un récord ideológico, toda una colección de chaquetas para poder ofrecerse a estar con todos a la vez.

Esto sí que son principios y no los del genial Groucho Marx.

Claro que en el difuso pensamiento del partido naranja hay una constante invariable: atacar permanentemente a los partidos catalanistas que no piensen como ellos, por difícil que resulte saber cómo piensan los de ciudadanos.

Viven obsesionados con los lazos amarillos, con el 155 y con las esteladas y acuden a todo tipo de actos en los que puedan ser abucheados, buscando el victimismo, para luego presentarse como inocentes mártires defensores de una España que al parecer les pertenece sólo a ellos.

Al principio les sirvió el montaje pero, una vez que pasó la ola de hostilidad y rencor que contribuyeron a crear, una vez que las banderas de las terrazas y balcones se han convertido en trapos arrugados, rotos, descoloridos y sucios, parece que su historia ha tocado fondo y ven como les abandonan sus militantes, sus simpatizantes y sus votantes.

Como se diría en el argot del IBEX 35, Albert Rivera y Ciudadanos han dilapidado su crédito, han pasado de ser patrimonio inmovilizado a material fungible y han quedado amortizados.

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