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Viernes, 28 de Febrero de 2020

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Cuando un equipo perdona...

Tomás García analiza el empate (1-1) entre el Recreativo y la Balona

Cada vez me gusta más mi equipo. Dicho así puede parecer raro, justo después de salir de dos empates consecutivos, pero lo cierto es que el Recre se parece cada día más a lo que Monteagudo quiere que se parezca. Sería un error trivial fijarnos sólo en el resultado, y un acierto, sin embargo, sacar conclusiones atendiendo a todo lo que hay sumar al trabajo de nuestros futbolistas; a saber, el trabajo de los suyos, y las circunstancias que lleva a cada cual a hacer lo que hace, o a dejar de hacerlo. El decano del fútbol español ha visto volar sus dos primeros puntos en casa, un poco por la falta de acierto y un poco porque frente tenía un rival que incluso podría haber ganado, pero yo me quedo con la incesante búsqueda que mantiene este Recre de su propia y nueva identidad. Un camino que se hace un tanto más sinuoso si vas un poco a ciegas (Rivero), o sin tener donde apoyarte (Quiles), pero desde el que ya se ve la luz del final; Recreativo 1, Balompédica Linense 1, un empate con muchas más tarjetas que ruido han hecho quienes han jugado.

 La Balona ha tenido la pelota durante los primeros minutos, y es que sabía donde tenía que ir a robarla: muy arriba, y lo más lejos posible de nuestros cuatro hombres más peligrosos. En esencia, no nos han hecho nada que no hubiéramos visto ya (Don Benito), sólo que estos no han esperado; y al igual que el día de Mérida, han podido hacerlo porque nos han ganado la primera escaramuza táctica, haciendo jugar por dentro y con total libertad a Luís Alcaide junto a Manu Molina. Si superponemos los dos dibujos en un mismo plano, vemos que aunque hoy sí han jugado emparejados, Gustavo y Sergio Jiménez están siempre en inferioridad frente a un equipo que arriesga presionando muy alto y con muchos futbolistas. Algunos son, técnicamente, superiores, y durante muchos minutos consiguen que se juegue en nuestro campo y lejos de donde habitan nuestros jugadores más talentosos. Aún así, cuando Nano logra salir y enlazar con Carlos Martínez el Recre llega, pero la sensación de dominio de los visitantes es total.

Pero entonces el momento dulce de Carlos Martínez le amarga la tarde a Álvaro Vega, quien le derriba, cometiendo penalti. Qué media hora acaba de salvar el Recre. 1-0 y gol de Morcillo, que deja al conjunto de Jordi Roger sobre la lona, pero que consigue levantarse antes del final de la cuenta atrás, con el perdón de Chuli y Nano.

Cuando decía que el decano se parece cada vez más a lo que quiere Monteagudo, me refería al inicio de la segunda parte. La batalla psicológica la va ganando el Recre desde el gol, y ahora Nano por una banda, y Ros por la otra, son incontrolables. Y gran parte de de culpa la tiene Gustavo, o mejor, Monteagudo, quien sin tocar el banquillo ya había movido ficha desplazando al ecuatoriano hacia donde está la pelea, para que su poderío volviera a nivelar la balanza.

Pero Chuli no tiene el día y la Balona vuelve a ponerse en pie cuando parecía ya perdida: segunda amarilla para el "Expreso de Benavente" y Borja sale a cubrirle en detrimento de Gerard, quien posiblemente es el menos rápido de nuestros atacantes. Pero a ver ahora quien pone pausa, en un partido que "no para": la expulsión de Álvaro Vega añade un poco más de sal y pimienta al asunto, y anima al míster a probar si Alfonso, primero, o Rubén Cruz después, andan más finos delante de Montoya. No lo están, y tras perdonar una vez más, la Balompédica Linense vuelve a resucitar con un gol de Camacho que silencia el Colombino. Bueno, yo tenía dos futbolistas de la Balona viendo el partido a mi lado, que además de cantar el gol, ya me habían dicho que Abdellaoui era un futbolista más de banda, y que entraba con el fin de intentarlo por ahí. Vaya por Dios.

Los últimos minutos podrían haber sido más generosos con el equipo que dispuso de más ocasiones (Gustavo al palo), aunque también podría haber acabado la cosa en tragedia. Porque el conjunto visitante, y a pesar de sus importantes ausencias, se ha plantado en Huelva con gente, y con actitud, para haberse llevado los tres puntos. Su planteamiento ha sido valiente, sustentado en la calidad de Manu Molina, quien durante muchos minutos ha sido dueño y señor del partido. Y mientras los de arriba tapaban la salida de balón en las mismas narices de Nauzet, Koroma ha sorprendido buscando el espacio, asistido por Alcaíde o por el propio Manu Molina. Su línea defensiva es la que menos me ha gustado; el mejor, sin duda Tomás. Lo bueno abunda...

El Recreativo no es de esos equipos que juega en función del rival. Puede realizar pequeñas variaciones según lo que tenga delante, pero no para de crecer bajo la invariable premisa de ser un conjunto que siempre mira hacia arriba, que quiere llegar de un modo directo, y que se sirve de la verticalidad de sus futbolistas para hacerlo con la mayor eficacia. Además, en cada partido hacen más la guerra todos juntos y menos por su cuenta (Isi Ros), y eso hace que el equipo permanezca ordenado durante más minutos, y que ejecute unas transiciones mejor logradas. Sin embargo, siempre he creído que el empaque, ese término definitivo a la hora de juzgar un bloque, se mide cuando juegas fuera de casa. Sobre todo cuando eres o pretendes ser un grande, y además juegas contra otro grande. Marbella.

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