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Martes, 19 de Noviembre de 2019

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Porcuna, la antigua Obulco, lugar de aristócratas

Nos acercamos a la impresionante necrópolis de Cerrillo Blanco, datada en el siglo VII antes de Cristo

Tercera parada en el Viaje al Tiempo de los íberos. Después de Puente Tablas y Cástulo, nos acercamos ahora a Cerrillo Blanco, en el término municipal de Porcuna, en la comarca de la Campiña jienense. Es uno de los conjuntos arqueológicos más antiguos de la ruta que se compone de una necrópolis de inhumación datada en el siglo séptimo antes de Cristo. Es la antigua Ipolca, un impresionante enclave que invita al viajero a sumergirse en una época de reyes, príncipes y princesas.

Una época que nos ha dejado extraordinarios hallazgos y es que solo Cerrillo Blanco nos ha dejado más de 1.400 fragmentos de gran calidad artística y muy antiguos, datados aproximadamente en el siglo séptimo antes de Cristo según indica Arturo Ruiz, profesor del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica. La presencia humana en Porcuna ha quedado reflejada en diferentes momentos de la historia, un yacimiento, un enclave, un conjunto ligado a un linaje aristocrático.

Los túrdulos fueron el pueblo que se asentó en Porcuna, de hecho, esta localidad jienense fue su capital, un lugar enclavado en la Turdetania, situada en el sur de la Península Ibérica. Cerrillo Blanco es un lugar extraordinario. Un gran lugar funerario de la época tartésica con 24 sepulturas individuales en fosa y una megalítica donde se enterraron a dos personas, miembros de una familia importante cuyo poder queda reflejado en el impresionante conjunto que alberga el conjunto arqueológico porcunense.

Nos encontramos con una serie de esculturas que nos cuenta los diferentes momentos vitales de los miembros del linaje como por ejemplo su formación, la madurez y la etapa adulta, un auténtico recorrido cronológico por la vida de estos poderosos personajes. Ya en el siglo quinto antes de Cristo el monumento se destruyó de manera intencionada y se enterró en zanjas que se cubrieron con grandes losas.

El hallazgo

El conjunto arqueológico de Porcuna está muy ligado a sus habitantes. Los más pequeños ya conocen las excavaciones y los hallazgos aunque los adultos, unos con más edad y otros con menos, recuerdan como se empezó a escuchar en Porcuna que se habían encontrado algunas estatuas de gran belleza. De hecho, algunos agricultores las utilizaban para atar a sus animales según el alcalde de la localidad, Miguel Moreno.

La cultura íbera y el resto de atractivos del municipio ha hecho que el turismo haya crecido de manera exponencial. En cinco años, se ha pasado de los tres mil turistas anuales a los 18.000 del año pasado, todos guiados por el interés cultural y por la piedra, comenzando por Cerrillo Blanco pasando por la Torre de Boabdil y terminando con la Casa de Piedra del siglo XX.

El conjunto arqueológico se completa con el Museo municipal, fundado en 1980, a punto de cumplir cuarenta años, muestra un completo recorrido por la historia porcunense. Y de entre todas las piezas hay algunas que destacan por encima de todas las demás como la leona íbera.

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