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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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Un poco de silencio, por favor

La Firma de Pedro Brouilhet

Vivimos en la época de los ruidos, las voces, las proclamas, las trincheras... Cada vez se lleva más el gritar, el alzar la voz más alta. ¡Grita y vencerás!, es el arma que utilizan ciertas personas para imponer sus ideales o convicciones.

Cataluña, las próximas elecciones, la exhumación de Franco, el Brexit, los inmigrantes, el paro, la despoblación, la Sanidad Pública, las pensiones, la actualidad deportiva... son algunos de los temas de actualidad que hacen sacar los sentimientos más viscerales de las personas.

En algunos medios de comunicación se lleva a tertulianos, cuya única arma es la risa, el insulto, la sobreactuación. Tertulias políticas, del corazón o deportivas que son una batalla campal entre dos bandos antagónicos. Se repite el mismo esquema de confrontación sea cual sea la dimensión de la vida.

Y a los espectadores les gusta la gresca. Los programas, dónde más se grita, son los que más audiencia tienen. Sálvame, el Chiringuito, Gran Hermano... son algunos ejemplos concretos de esta época de gritos, sin sentido.

Estoy seguro que usted de memoria podría decir el nombre de personas que sólo viven desde y para el ruido. También en el día a día. Mucha gente utiliza el grito para amedrentar al otro. Jefes, vecinos, compañeros de trabajo, alguna autoridad... alzan la voz para imponer su criterio, porque no tienen otra arma. Personas que utilizan la ira para imponer sus criterios. Sujetos que se refugian en la norma o en él siempre se ha hecho así, porque no aceptan la libertad de conciencia o la novedad.

Llevo toda la semana pensándolo. Es necesidad de apostar por una época de silencio, tranquilidad, relajación. No hablo de un silencio cómplice o cobarde. No me refiero a desentendernos de los problemas que nos rodean. No quiero que todos nos convirtamos en personas insensibles ante la realidad.

Hablo de otro tipo de silencio. Si no tienes nada que aportar en un debate, silencio. Si no sabes sobre un tema, silencio. Si no vas a respetar al otro, silencio. Si no lo tienes claro silencio. Si vas a gritar a un familiar, amigo, compañero de trabajo, silencio. Si vas a apostar por la confrontación, silencio. Si vas a ridiculizar al otro, silencio. Si te crees, mejor que el otro, silencio.

Apostar por el silencio lleva a la moderación, la tranquilidad, la serenidad. Tranquilizar el ambiente convulso en el que vivimos debería de ser lo más prioritario en este momento concreto en el que nos toca vivir.

Quiero terminar mi comentario con una cita del jesuita Álvaro Lobo: "En los tiempos convulsos, de gritos y pancartas, los que deben marcar el camino no son los que más ruido hacen, sino aquellas personas que con su vida ponen en práctica aquello en lo que creen de forma humilde y honesta. En este mundo de ceguera y autoafirmación, sigue haciendo falta gente que sepa callar antes de hablar, escuchar antes de señalar con el dedo y de hacer autocrítica y no vivir de la autoafirmación crónica. Porque es imposible construir nada sobre un terremoto constante, y en función de cómo actuemos hoy, así construiremos el mañana."

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Cadena SER

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