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Martes, 19 de Noviembre de 2019

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La primera de muchas

El Blasgon y Ceres Villa de Aranda tumba al líder (28-26) en un tenso encuentro y logra los primeros dos puntos de la temporada en un Príncipe entregado

Había que ganar. Y se ganó. Y no fue fácil. Hubo este sábado muchos factores en contra del Blasgon y Bodegas Ceres, pero aunque fuera con sufrimiento, el objetivo se logró. Mejora de sensaciones para un equipo que se pone a un punto del que fuera su rival este sábado.

Desde los primeros minutos se pudo observar que iba a ser una lucha de egos, en el que además los porteros hicieron acto de presencia en lanzamientos no muy expuestos pero claros. Pero la defensa local estaba haciendo un buen inicio. El Blasgon y Ceres dejó a todo un líder sin anotar durante varios minutos y logró ponerse tres arriba en los primeros diez minutos (5-2). Pero en solo un instante, una exclusión, dos ataques mal enebrados y un poste obraron el empate (5-5). Iba a ser un partido reñido.

Pero el Villa de Aranda tenía un objetivo. Había adquirido un comprimiso y sabía que debía de devolver con entrega el ánimo de un pabellón entregado. Esta vez, incluso, contó con esa pizca de suerte que muchas veces se necesita. El equipo se levantó y demostró una aparente mejoría sobre la cancha. Buenas transiciones en ataque, protagonismo para extremos y para un sensacional Javi García, más intensidad y mucha motivación... ¿El resultado? Tres arriba al descanso (16-13).

El segundo tiempo no trajo muy buenas noticias. Se juntaron varios factores que complicaron el partido en demasía. Por un lado el bloqueo del Blasgon y Ceres en ataque; se notó la falta de Nico. Por otro, un arbitraje más permisivo con la defensa gallega de lo que debería, que fue duramente criticado por la parroquia local. Y además, la lesión de rodilla de Leonel, que tuvo que retirarse en los brazos de sus compañeros.

Pero esa coctelera fue el perfecto punto de inflexión para creer. El Blasgon y Ceres se vino arriba, se desbloqueó; Nico volvió a la cancha. Y en el ecuador del segundo tiempo, la distancia volvió a su ser (21-18). Hubo tímidos errores fruto de desconexiones puntuales. Fallos que deberán de ser pulidos. Pero el rival y las pulsaciones del partido disculpan lo sucedido.

Los últimos minutos... con más errores arbitrales. El Pabellón muy nervioso. El rival recortando distancias, y una exclusión por si parecía poco. Pero el espejo en el que mirarse era el propio. El Villa de Aranda se miró en él, y todos a una remaron en comunión con la grada. 28-26. A un punto del líder.

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