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Caso Sala

Un perito informático constata que el WhatsApp de la víctima se pulsó justo después de avisar al SAMU

Aunque no entró ni salió ningún mensaje del móvil sí hubo "transmisión de datos" 20 segundos después

Periodistas siguiendo el juicio en la sala de prensa de los juzgados de Pardo Gimeno.

Periodistas siguiendo el juicio en la sala de prensa de los juzgados de Pardo Gimeno. / EFE

En el juicio del caso Sala, este miércoles han declarado dos policías de la brigada científica por videoconferencia para explicar las pruebas de parafina realizadas en su día a Miguel López, el acusado por el crimen de María del Carmen Martínez; además de dos asesores económicos de la familia y el informático que analizó el móvil de la víctima.

El testimonio de este perito informático, encargado del volcado de los datos de ese teléfono, se ha centrado en un punto horario muy concreto de aquel 9 de diciembre de 2016: las 18 horas, 55 minutos y 23 segundos. Esto es, veinte segundos antes de que el SAMU recibiese el aviso desde el concesionario para pedir auxilio para la víctima. En ese momento se abrió la aplicación de WhatsApp, algo que no pudo ocurrir "automáticamente" sino que tuvo que hacerse de forma manual, ha afirmado. No entró ni salió ningún mensaje, pero hubo "una transmisión de datos", asegura.

Según este informático, al abrirse la aplicación, el teléfono de la víctima recibió 538.000 'bites' que, por ejemplo, pueden responder a una actualización de los contactos que están "en línea" y otro tipo de información que ofrece esa red social de números que están incluidos en la agenda.

Este testimonio ha tenido lugar después del del albacea de la fallecida, José Luis Albarracín, a petición de la acusación particular, a quien la víctima definió en su diario como "amigo entrañable", asesor y "confidente" y que asesoró durante más de 30 años al grupo empresarial de los Sala.

Este economista ha constatado que en el momento del crimen el grupo estaba valorado entre 120 y 150 millones de euros y que la fallecida pretendía cambiar tras las Navidades los estatutos para trasladar a su hijo primogénito la llamada "acción de oro"; algo que no llegó a consumarme pues el crimen se produjo unos días antes. Ella misma le confesó que alguien había accedido a ese borrador de estatutos revolviendo en sus cajones y que sospechaba de sus hijas.

El albacea ha insistido en que los intentos de arreglar la relación entre María del Carmen y su hijo con las hermanas de éste no eran viables, puesto que el punto de partida de éstas en las negociaciones era siempre que su madre anulase el privilegio que Vicente Sala padre quiso expresamente en su testamento que recayera en su hijo, la denominada acción de oro. No obstante, siempre dispensó un trato "igualitario" a todos sus hijos, ha recalcado.

Los agentes de la Policía Científica, por su parte, han redundado en que no se hallaron residuos de pólvora en López ni en nadie más, aunque estos -han reconocido- pudieron borrarse por circunstancias de "la actividad diaria", como un lavado de manos, por presencia de guantes, además de "variar" según el tipo de arma utilizada o el número de disparos realizados.

María del Carmen Martínez falleció desangrada en torno a las 19 horas del 9 de diciembre de 2016 tras recibir dos disparos en la cabeza cuando fue a recoger un coche de su propiedad en el lavadero del concesionario que regentaba Miguel López.

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