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Domingo, 15 de Diciembre de 2019

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Giribaile, el vigía del Condado

Visitamos la ciudad fortificada de Vilches dentro de la ruta del Viaje al Tiempo de los íberos

La ruta del Viaje al Tiempo de los íberos va cumpliendo etapas y esta semana nos acercamos hasta la ciudad fortificada de Giribaile, en Vilches, puerta de la comarca del Condado. Ubicado en un punto estratégico, en la confluencia de los ríos Guadalimar y Guadalén, se cree que abarca una superficie de unas 18 hectáreas ya que todavía que mucho por excavar, de hecho, todavía queda todo un poblado íbero que aún no se ha sacado a la luz. De esta manera se considera que puede ser uno de los poblados ibéricos más grandes e importantes de la provincia de Jaén.

El investigador del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica, Arturo Ruiz, ha señalado que nos encontramos ante una "protociudad que nos muestra sobre todo como era el siglo III AC". El enclave vilcheño dependía del gran Reino Cástulo, remarca que este punto "no se romanizó, justo cuando llegaron los romanos, el sitio se abandonó". Precisamente, este aspecto permite que sea un gran ejemplo para comprender como es un oppidum ibérico. 

Otro aspecto a destacar del yacimiento es la muralla, o mejor dicho, los restos que quedan de ella. De ella nos hablaba el director de las excavaciones, Luis María Gutiérrez. El máximo responsable de los trabajos ha indicado que tiene unas grandes dimensiones y está "constituida por cuatro bastiones, dos que están  cerrando fuertemente la fortificación en los extremos y dos que están defendiendo una puerta central".

Las cuevas

Una de las cuevas de Giribaile. / Radio Jaén

El yacimiento guarda sorpresas también en el interior de la montaña. Giribaile acoge un santuario prehistórico, un poblado ibérico, un cenobio o eremitorio paleocristiano o visigodo y un castillo almohade. Nos fijamos en sus cuevas conocidas como Cuevas de la Espeluca, un gran conjunto de galerías que acoge varios ejemplos rupestres que perteneció a un movimiento eremítico que se asentó sobre las faldas de esta conocida montaña. Otro ejemplo más de la importancia de este enclave arqueológico jienense.

La importancia del yacimiento refleja también el brillante pasado que ha tenido el territorio jienense a lo largo de diferentes etapas de la historia. El director del Instituto Universitario de Arqueología Ibérica, Manuel Molinos, volvía la vista para atrás para decir que "Jaén era el centro de todo" en momentos como la época ibérica o el Renacimiento. Apuesta por reivindicar este pasado para remarcar que la "arqueología ibérica demuestra" que es posible volver a ser el epicentro.

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