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Sábado, 07 de Diciembre de 2019

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Todavía es pronto para saber si la cruz del Monte Buciero puede salvarse

En Hoy por Hoy Cantabria hablamos con una de las personas que la colocó hace 30 años

Lo intentaron primero con una madera, en 1983; 3 años después con una de madera y en 1989, por fin, colocaron la de hierro que el último temporal de viento, el del pasado fin de semana, echó abajo. Se trata de la Cruz del Monte Buciero, que un grupo de unas 15 personas subió por partes y montó como “un auténtico mecano”, como nos ha contado en Hoy por Hoy Cantabria, Paco Clavero, uno de los artífices de la idea.

“Los que subieron el material fueron los amigos de mi hijo Curro, ellos tienen el mérito, de su pandilla, que tenían unos 15 años en aquel momento, solo había una chica, mi hija Cistina, que tenía 10”, nos ha contado Clavero. Además en la antena de la Cadena SER ha recordado que lo más gracioso fue que usaron un burro para que les ayudara con la carga, pero el animal, al iniciar el camino se tumbó y no quiso seguir. “A los 20 metros le quitamos las alforjas, se levantó, echó a correr y ya no le volvimos a ver el pelo”, ha rememorado Clavero.

Preparando el hormigón. / Cadena SER.

Hace 30 años, para hacer aquella cruz, como la que ya había en otros picos, hubo que llevar hasta allí la arena, la grava y el cemento para poder hacer la base de hormigón. “Los chavales lo subieron en mochilas el sábado, durmieron allí, me imagino que se lo pasaron en grande, y ya el domingo la instalamos”.

De momento, no han podido subir a ver los daños que tiene la cruz para determinar si pueden repararla o deberán colocar una nueva.

El monte Buciero, la peña de Santoña, tiene forma de península y una altura de 364 metros sobre el nivel del mar hasta su punto más alto, el pico Ganzo.

Para acceder podemos acercarnos a la zona del barrio de El Dueso y recorrer la calzada que nos conduce al Faro del Pescador, o por la carretera situada al lado del patronato militar y atravesando el fuerte de San Martín. Uno de los lugares más visitados de este monte es el Faro del Caballo, cuyo descenso hay que realizar a través de unos 700 escalones.

La cruz, ahora caída, está en la cima del Buciero, dominando una panorámica impresionante de Santoña, Laredo, Colindres, Cicero, Escalante, Argoños y la Playa de Berria, todo ello rodeado por el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel.

Cuando la peña se cubre, el Buciero concentra nubosidad de tipo bajo en su cumbre, dicen cuando Santoña se enoja, Laredo se moja.

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