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Miércoles, 22 de Enero de 2020

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Poveda se clava Cádiz en el alma

El cantaor catalán brilla en la primera de sus cuatro noches en el Falla

El cantaor Miguel Poveda / ()

Las canciones con las que creció Miguel Poveda no pasaban el filtro de la pureza. No hubo Mairena, Farina o La Perla. La infancia sonora del cantaor catalán está compuesta de rumbas y coplas, de discos de Los Chichos, Los Chunguitos, Manzanita o Tijeritas; además del tarareo de su madre de los más grandes temas de Marifé o Caracol. Y, al cumplir 30 años de carrera musical, Poveda decidió sacar el disco El tiempo pasa volando, en el que recuerda esa banda sonora que escuchaba en su casa de Badalona cuando niño. Todo eso fue lo que vino a contar y cantar Poveda al Teatro Falla de Cádiz. Pero la primera de sus cuatro noches en el escenario gaditano dio para más. "Ya vine aquí a cantar cinco días seguidos, y ahora me dais la oportunidad de cantar cuatro. Tengo una gratitud infinita hacia Cádiz. Llevo a Cádiz clavada en el alma". Y en casi dos horas y media de espectáculo quiso demostrarlo.

Poveda arrancó de negro brillante con las canciones de su disco. El Yo quisiera ser muy libre de Tijeritas, o el Ni contigo ni sin ti de Manzanita. Su homenaje a esas canciones que le marcaron en su infancia. Citó a Los Chichos, a Los Chunguitos, con su Me quedo contigo, (revalorizado desde este año gracias a Rosalía), a Bambino, o a María Jiménez, cuya familia estaba invitada al concierto y a la que saludó con cariño.

A la vera del maestro Joan Albert Amargós hizo su tradicional ronda de coplas, en la que incluyó fragmentos A ciegas, En el último minuto o Ni un padrenuestro. Ninguna copla completa, lo que deja esa sensación del que bebe pero sigue teniendo sed.

Después volvió a viajar a su pasado musical, con su versión de la propia que el Pescaílla hizo de Extraños en la noche y con su adaptación del éxito de El Luis Yo te lo digo cantando, en la que Poveda se creció y disfrutó. Ya para entonces el cantaor tenía ganado al público del Falla.

Si el concierto se había abierto con un vídeo en el que desde su presente se rebobinaba hacia el niño que se subía por primera vez a un escenario lleno de nervios; ese vídeo volvía a proyectarse pero, ahora, avanzando hacia el futuro. Fue la transición que permitió a Poveda sentarse junto a la guitarra y arrancarse por la pureza flamenca. Brilló en la guajira y emocionó en la seguiriya que interpretó sin micrófono "porque en el Falla se escucha bien" al borde del foso. Se la dedicó a su padre y, a otro patriarca, Pepe Anillo, su padre gaditano, quien recibió esta dedicatoria muy emocionado, entre lágrimas. "A mí, su familia me enseñó a conocer Cádiz", explicó tras llamar a Pepe "el señor de los Anillo".

Contó que entonces se bañaba en La Caleta cuando pocos le conocían. "Ahora me tendría que poner una escafandra". Y ese baño gaditano fue casi literal porque proyectó unas olas para interpretar con energía y entrega unas alegrías, que levantaron al público. "¿Quién dijo miedo?", se preguntó antes de cantar y tras recordar las enseñanzas de Chano Lobato y Mariana Cornejo. Remató este momento con el "debajito del puente, sonaba el agua", procedente de los tientos de El Mellizo.

Poveda se pasó después a Lorca, al que elogió como artista y creador. "Los artistas definen mejor un país que una bandera", le reivindicó. Cantó al Amor y leyó con música una de las cartas que Lorca escribió al guitarrista Reginio Sáinz de la Maza, con aquel inolvidable comienzo: "ahora he descubierto una cosa terrible, no se lo digas a nadie, yo no he nacido todavía".

El cantaor catalán estaba rodeado de un elenco de músicos que elevó la energía del concierto en todo momento. Vibrantes a las palmas Diego Montoya y Carlos Grilo, certeros los guitarristas Jesús Guerrero y José Quevedo Bolita, y envolventes a los coros Dani Bonilla y el Londro, que, por invitación de Poveda, se encargó de brillar por momentos con luz propia, junto con la percusión de Paquito González, el bajo de Popo y la batería de Manuel Reina. El maestro Amargós se marcó un fragmento pequeño (muy pequeño) de la Canción de Amor que compuso con Paco de Lucía, a petición del cantaor.

Poveda terminó de conquistar el Falla con una apasionada versión del éxito compuesto por Manuel Alejandro, Voy a perder la cabeza por tu amor. Con un público de pie, aceptó dos bises, otra versión acortada de copla, Tres puñales, y el intenso Dame la libertad. El derroche de energía no pareció afectar a Poveda, que terminó en alto, y con la sensación de terminar sobrado de fuerza, como si fuera a reservar la intensidad de su talento en los próximos tres conciertos que le quedan en el Falla. "He estado en África, hace dos días estaba en Nueva York. Y ahora estoy en Cádiz. Pero, desde que entré por el puente y vi la ciudad, me siento con la energía del que ha dormido 11 horas". No en vano va a seguir cantándole a la ciudad que tiene clavada en el alma.

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