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Martes, 28 de Enero de 2020

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Los sensores de los frescos renacentistas de la Catedral de València se pararon en 2013 porque no daban información nueva

El investigador de la UPV que dirigió la conservación preventiva de estas pinturas recuerda que el único objetivo de estos microchips era ofrecer datos y no buscar soluciones

El físico explica además que el Ivacor se desentendió de la conservación de los frescos de la Catedral en 2015, cuando cambió la dirección del centro

Los sensores de humedad instalados en los frescos renacentistas de la Catedral de València se pararon a propósito en el 2013 porque no daban información nueva sobre las soluciones al problema de las pinturas. Lo explica, en declaraciones a la SER, el investigador de la Universitat Politècnica de València que coordinó los programas de conservación de la Catedral, Fernando García Diego.

El físico defiende que estos microchips se instalaron durante la restauración de 2004 para recoger datos sobre la humedad, pero la función de la UPV solamente era esa, ya que el encargado de buscar soluciones era el Instituto Valenciano de Conservación (Ivacor). García Diego defiende además que la investigación de la UPV se terminó a pesar de los recortes de 2011, que no afectaron a los resultados finales, aunque sí supusieron la salida de uno de los investigadores del proyecto. La decisión de parar estos sensores fue una decisión técnica.

Fernando García Diego explica que los sensores se limitaban a detectar el problema y a hacer más entendibles los datos, pero quienes buscaban soluciones eran los responsables del Instituto Valenciano de Conservación que depende de la Generalitat.

El Ivacor "se desentendió"

El investigador de la UPV explica además que el Ivacor se desentendió de la conservación de los frescos de la Catedral en 2015, cuando cambió la dirección del centro. Asegura que hasta ese año la coordinación entre ambas instituciones era constante y cada uno cumplía su función. De hecho, se trabajó con distintas hipótesis para eliminar el problema de humedades que amenazan a los frescos, pero sin éxito. Todo con dos proyectos que, según él, dieron resultados.

Los técnicos alertaron del mal estado

Fernando García Diego explica además que en el año 2011 ya avisaron del mal estado en el que estaban las pinturas y se alinea con el restaurador de la Catedral que dijo en la SER que la aparición de sales en estas pinturas eran previsibles. Insiste en que la paralización de los sensores no ha afectado al estado actual de la Catedral, porque ya se sabía que el problema era crónico.

García Diego cree que es necesario actuar pronto, pero no solo en la restauración de los frescos, sino atajar el problema de raíz y detectar por qué hay tanta humedad en esas paredes. Si no, asegura, las sales volverán a aparecer.

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