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Viernes, 13 de Diciembre de 2019

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Derecho de tonteo

El fichaje de Darío Brizuela por Unicaja destapa las lagunas de una fórmula arcaica que la ACB sigue manteniendo a pesar de las reticencias de numerosos clubes de baloncesto

GRAF733. SEVILLA, El escolta estadounidense A.J. Slaughter (d), del Coosur Betis, y Darío Brizuela (i), del Movistar Estudiantes, durante el encuentro perteneciente a la undécima jornada de la liga Endesa, disputado en el pabellón de San Pablo de Sevilla. EFE, Raúl Caro / ()

El pasado 9 de julio, cumpliendo con la normativa ACB y respetando completamente los preceptos del Convenio Colectivo ACB-ABP, Valencia Basket presentó una oferta -previamente aceptada por el jugador- para tratar de conseguir el fichaje de Darío Brizuela, que finalizaba contrato con Movistar Estudiantes. Tres días después, a pesar de su delicada situación económica, el club colegial anunció en un comunicado oficial que se acogía al derecho de tanteo para igualar la propuesta.

El asunto ocasionó un conflicto posterior ya que Estudiantes, además, alegó que el ofrecimiento de Valencia Basket a Brizuela contenía "elementos que podrían incumplir el derecho de tanteo". Denuncia sorprendente, ya que la aceptación de la oferta por parte de la ACB ya hacía pensar que el documento era conforme a derecho. Como es obvio, la comisión paritaria del Convenio Colectivo ACB-ABP fulminó cualquier sospecha aseverando que la propuesta taronja no presentaba ningún tipo de irregularidad, añadiendo que se había producido "conforme a Convenio, de acuerdo con los documentos aportados y demás circunstancias acaecidas y conocidas por la Comisión".

Como consecuencia de la decisión estudiantil, Brizuela terminó renovando por una temporada, acuerdo que se hizo oficial el 5 de agosto. Pues bien, han pasado menos de cuatro meses y esta misma tarde es oficial el fichaje de Darío Brizuela por... Unicaja de Málaga. La entidad madrileña justifica así la salida del escolta vasco en un escueto comunicado: "Movistar Estudiantes y Unicaja de Málaga llegan a un acuerdo de traspaso tras la decisión del jugador Darío Brizuela de no querer continuar en la disciplina del club colegial. Su decisión, insta al club a comenzar y cerrar las negociaciones del acuerdo de traspaso con Unicaja".

Resulta, como mínimo, sorprendente que ahora -con la temporada iniciada- Estudiantes sí haga caso de la decisión de Brizuela y no en julio, con todo el verano por delante para planificar la confección de la plantilla, cuando el deseo del jugador ya era firmar por Valencia Basket. Por eso aceptó previamente la oferta que el club taronja elevó a la ACB.

Este asunto debería marcar un punto de inflexión en todo lo relacionado con el arcaico derecho de tanteo que, inexplicablemente, sigue vigente. La maniobra de Movistar Estudiantes, igualando con la única intención de forzar una negociación en la que pedía más dinero (300.000 euros) del que ahora va a recibir de Unicaja por la salida de Brizuela, establece un precedente peligroso. Más si cabe si tenemos en cuenta que el contrato que firmó el jugador (600.000 euros por una temporada, la oferta que le trasladó Valencia Basket) era, de largo, el más elevado en el roster estudiantil. Diferentes fuentes aseguraron a esta emisora durante el verano que esas cifras iban a ser insostenibles para Estudiantes, como así ha sucedido.

Si sigue vigente el próximo verano, parece evidente que el derecho de tanteo debería revisarse, siendo tan garantista para el propietario de los derechos como para el ofertante. De repetirse una situación como la que nos ocupa (un equipo que pasa -en cinco meses- de no querer escuchar la decisión de uno de sus jugadores a aceptarla a rajatabla con la temporada en marcha) parece evidente que el primero en poder aspirar al fichaje debería ser el club que había ofertado previamente por él. Todo lo que no sea eso es hacer el tonto.

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