Últimas noticias Hemeroteca

Lunes, 30 de Noviembre de 2020

Otras localidades

Cencerrada navideña en Pardilla

La localidad ribereña realiza este domingo y el próximo martes una peculiar tradición que se recuperó hace años

Imagen de archivo de la cencerrada

Imagen de archivo de la cencerrada / Imagen facilitada

Llega la Navidad y es momento de celebrar. No solo de disfrutar de la familia, de cada momento entrañable que nos brinda esta época tan mágica del año, sino también de ser fiel a las tradiciones que nos acompañan. Eso es precisamente lo que van a llevar a cabo en Pardilla, donde celebrarán un año más su tradicional cencerrada.

Esta tradición, que se recuperó hace varios años, se realizaba también en otras localidades pero ya no lo llevan a cabo. Los pastores se atan en la cintura los cencerros de las ovejas, y recorren en pueblo moviéndolos. La idea es finalizar el recorrido en la iglesia, donde se adora al niño Jesús y se cantan villancicos. Siempre se celebra varios días antes de Nochebuena, y en Pardilla tendrá lugar tanto este domingo como el próximo martes, desde las 19.00 horas.

El Romance de la loba parda

Junto a este acto, también se lleva a cabo el canto del Romance de la loba parda, que cuenta la historia de un pastor que tiene una conversación con una loba, cuyas intenciones son evidentes: comerse a sus ovejas. Un romance que se suma a los villancicos de estas fechas, y que gusta cantar con tan hilada letra.

Estando yo en la mi choza pintando la mi cayada,
las estrellas altas iban, y la luna rebajada.
Mal barruntan las ovejas, no paran en la majada;
vide venir siete lobos por una oscura cañada,
venían echando a suertes a ver a quién le tocaba.
Le tocó a una loba vieja, patituerta, cana y parda
que tenía los colmillos como puntas de navaja.
- ¿Dónde vas loba maldita? ¿Dónde vas loba malvada?
- Voy por la mejor borrega que tengas en la majada.
Dio tres vueltas al redil y no pudo sacar nada
y a la otra vuelta que dio, sacó una cordera blanca.
- Aquí mis siete cachorros; arriba, perra guardiana,
que si me matáis la loba, la cena tenéis doblada,
y si no me la matáis, cenaréis de mi cayada.
Los perros tras de la loba, las uñas se esmigajaban;
siete leguas la corrieron por vegas y por montañas.
Al subir un alto cerro, por una sierra muy agria
le dan unos pechugones que en vilo la levantaban

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?