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Viernes, 21 de Febrero de 2020

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Dos miradas andaluzas a la inmigración que aspiran a Goya

Carlos Violadé y Pablo Barce repasan en la SER las claves de sus cortos nominados

Fotogramas de Foreigner, de Carlos Violadé, y de El nadador, de Pablo Barce /

Los caminos de Pablo Barce y Carlos Violadé de repente se han cruzado. Ambos son cineastas. Los dos son andaluces. Barce, de Málaga. Violadé, de Sevilla. Los dos han dirigido un corto. Ambos han abordado el drama de la inmigración. Sus dos películas tienen el mar como protagonista. Y el camino, revestido de alfombra roja, les hará llegar a la hermosa meta de la Gala de los Goya el 25 de enero en Málaga porque sus dos cortos son aspirantes a premio. Ambos han relatado en la Revista Cultural de Andalucía el emocionante camino que da el reconocimiento al trabajo bien hecho.

Pablo Barce nació en Málaga en 1987. Es licenciado en Comunicación por la Universidad de Málaga y diplomado en montaje en la ECAM, especialidad por la que entró en el mundo del cine. El nadador es su primer trabajo como director. Basado en un relato de su padre, Sergio Barce, narra la historia de un joven marroquí que sueña con viajar a España para encontrar una vida mejor que la que tiene y se lanza al mar sin más ayuda que sus brazos y piernas. Es una reflexión sobre el drama de las migraciones desde dentro, una reflexión sobre lo que mueve a querer irse, pero también lo que ata a quedarse.

Carlos Violadé nació en Sevilla en 1977. Estudió arquitectura y en su currículum se reseñan trabajos de diferentes disciplinas artísticas. Fundó su propia productora, LaBalanza, y cuenta ya con un importante historial de cortos, antes de llegar a Foreigner (Extranjero).  Al igual que el de Pablo Barce, su corto es también una historia de un hombre que queda nadando en el océano. Un turista que disfruta de unos días de vacaciones en la costa de Cádiz sufre una terrible experiencia cuando queda a la deriva en medio de las corrientes marinas. Es también una reflexión sobre la inmigración, pero desde otro lado. Aquí se habla de fronteras, psicológicas y físicas, de ser extranjero por el país de origen y por el color de la piel. También de cómo la vida cambia en un instante.

Los dos cortos han tenido una exitosa carrera por festivales hasta confluir en la nominación al Goya. Representan el 40 por ciento de posibilidades en una categoría en la que compiten con otros tres cortos de fuera de Andalucía: Suc de Síndria,de Irene Moray; Maras, de Salvador Calvo; y Xiao Xian, de Jiajie Yu Yan.

"Yo creo que el favorito es Suc de Síndria por la trayectoria que está teniendo", acepta a responder Pablo Barce a la propuesta de una porra. "Aunque sería bonito ver a Carlos levantar el Goya", añade como gesto a su compañero andaluz. Violadé prefiere no mojarse. "Yo creo que puede ganar cualquiera porque se va a decidir por unos cuantos votos", sugiere. Los dos coinciden en que estar en esa terna ya es un premio.

Son muchas coincidencias las que les unen en este 25 de enero, aunque sus trayectorias y sus cortos no son comunes. "Lo más bonito es que han nominado dos cortos que aportan una visión complementaria de la inmigración", explica Carlos Violadé, "son dos miradas distintas, dos historias del sur".

Barce ve que El nadador habla de migración, de qué hace una persona cuando se plantea venir a nuestro país y todo lo que deja atrás. Violadé aporta una "mirada más europea" al mismo asunto en Foreigner. "Mi protagonista es un extranjero que experimenta algo inesperado y lo sitúa en un lugar totalmente neutral para hablar de movimientos migratorios y de la humanidad".

Son dos directores que, con sus historias, buscan ahondar en un conflicto, proponen pensar. Así conciben el cine. "Me mueve contar historias que hacen plantear cosas al espectador. El cine tiene que entretener, pero también tener distintas capas", dice Violadé. "El cine comercial es necesario, pero también otras historias. El cine es política, ideas para hacer llegar a la gente porque hay muchas realidades y no todo es como nos lo enseñan en la televisión", aporta Barce.

Ambos se sienten orgullosos de representar a Andalucía en una gala en la que una cuarta parte de los nombres que sonarán pertenecen a películas hechas desde Andalucía. "Tenemos que estar muy honrados del cine que se hace en el sur, que, además, nos los reconocen", explica el director sevillano. "El trabajo que se hace aquí es muy bueno. También somos muchos los andaluces que, aunque estemos fuera, venimos a hacer aquí las películas. Sentirnos parte de ese número tan importante de andaluces en los Goya es increíble", añade el malagueño.

Los dos preparan ya sus nuevos trabajos. Carlos Violadé tiene en preparación y búsqueda de financiación Red Earth (Tierra roja), una historia sobre los primeros meses que deben estar en una nave espacial los cinco tripulantes del primer viaje a Marte. Es un ambicioso proyecto de largometraje para cuyo guion ha contado con especialistas de la NASA y de la Agencia Especial Europea (ESA). Barce, que está arrancando en el mundo del cine, prepara su siguiente corto, también basado en otro relato de su padre, en torno a la tierra de su infancia. Y sueña también con adaptar uno de sus libros. Proyectos que son garantía que estos dos caminantes andaluces seguirán su viaje.

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