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Lunes, 27 de Enero de 2020

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La Epifanía en el escudo de Cuenca y en cuatro Adoraciones de la Catedral

La festividad de los Reyes Magos, que se conmemora en la Epifanía del 6 de enero, tiene relación con la simbología del escudo de Cuenca, por iniciarse en esa fecha la reconquista de la ciudad por el rey Alfonso VIII

Adoración de los Magos, de Martin Gómez. Postigos Retablo de Uña. /

En el espacio Páginas de mi Desván que coordina José Vicente Ávila, y que emitimos los jueves cada quince días en Hoy por Hoy Cuenca, os hemos contado, a modo de regalo de Reyes, ese vínculo de Cuenca con el símbolo de la Estrella de los Magos, presente en el escudo de la ciudad y en cuatro representaciones de la Adoración en la Catedral. A esto sumamos el recuerdo de la existencia de una Cofradía de la Epifanía que hubo en una casa de la calle de San Pedro del casco antiguo de la capital, como reza en una cartela sobre el arco de la fachada.

'Páginas de mi desván' en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

En la obra literaria existente sobre la Navidad y Cuenca, y en este caso sobre ese nexo de unión que existe entre la festividad de los Reyes del 6 de enero, con el inicio de la Reconquista de Cuenca y las obras de arte sobre la Adoración que tenemos en la Catedral y el Museo Diocesano, el escritor extremeño Pedro de Lorenzo, que estuvo muy relacionado con Cuenca, publicó nada menos que en cuatro páginas del Abc del 1 de enero de 1965, con una portada a toda página de las Casas Colgadas, el artículo titulado “La Estrella de Cuenca”, que había sido parte de un pregón navideño que pronunció Pedro de Lorenzo en nuestra ciudad, junto a Federico Muelas, con ocasión de la colocación de un Misterio o Nacimiento de grandes figuras en la Hoz del Huécar. Este prolífico escritor sobre temas conquenses recogió en su libro Relicario de Cuenca la multitud de trabajos publicados en diversos diarios nacionales. Pedro de Lorenzo abundaba en aquel pregón literario navideño, luego publicado en prensa:

“Nigromántica, estrellera. Cuenca es Cuenca bajo el signo de los Magos. En el escudo de la ciudad pintan un cáliz y una estrella; la de aquel día de Reyes de 1177, en que Alfonso VIII principia a batir las puertas de la Cuenca mora”.

Adoración de los Reyes. Retablo de la Asunción. / JVA

Precisamente recuerdan las efemérides conquenses del “Almanaque” del periódico Huécar” de 1900, que el 6 de enero de 1777 “acampan frente a los muros de Cuenca, decididos a su conquista, los ejércitos de Alfonso II de Aragón y Alfonso VIII de Castilla”. Y añade sobre el hecho histórico:

“Acompañaban a éste, entre otros magnates, el arzobispo de Tarragona, el obispo de Zaragoza, los maestres de Santiago, Calatrava y Temple, los Condes don Pedro de Cabrera y D. Nuño Pérez de Lara, D. Diego Ximénez, D. Pedro Ruiz de Azagra, el arcediano de Toledo, Julián –que a la sazón fue el segundo obispo de Cuenca— y otros personajes... Duró el sitio hasta el 21 de septiembre”.

Según los datos recogidos por la entonces archivera municipal y genealogista, Elena Lázaro Corral, “el Rey Alfonso VIII dio por armas y blasón a Cuenca una estrella de plata sobre un cáliz de oro, en campo rojo. La interpretación que da a ambos símbolos el arte heráldico, de acuerdo con la tradición, es que la estrella de plata se la concedió por haber comenzado el sitio de la ciudad de Cuenca el día de la Adoración de los Santos Reyes Magos. Que el cáliz, tomado por copa regia, se le dio por gratitud a Dios y recuerdo del oro ofrecido por dichos Santos Reyes, y que, tomado por vaso sagrado, era reconocimiento y memoria del Apóstol San Mateo, en cuyo día se rindió Cuenca, puesto que antiguas iconologías sagradas ponen el cáliz como distintivo de este Evangelista. Y que el campo rojo denota la mucha sangre que se derramó en nueve meses de combates y asaltos”.

Casa de la Epifanía en la calle de San Pedro. / JVA

Dejando en su sitio la estrella del escudo, vamos a esa “Estrella de Cuenca” que destacaba el escritor y periodista extremeño en aquella impagable pieza literaria que ocupó cuatro páginas del citado diario nacional. Pedro de Lorenzo --que por cierto pronunció un bellísimo pregón en la Semana Santa de ese año de 1965-- evocaba su pregón navideño en el Misterio inscrito en sus piedras, explayado en su madera serrana y modelado en el barro del alfarero. Recordaba con entusiasmada pasión literaria:

“Cogollo de España. Cuenca es vértebra que articula tres países y anuda los cables mayores de la orografía ibérica. Conjuración de la raza y la ternura, en Cuenca se dan cita los colosalismos precisos para un Nacimiento natural”.

“Evoco el misterio navideño inscrito en sus piedras, explayado en sus tablas, amasado en su alfarería popular del toro ibérico… En la Catedral, capiteles, tallas, pinturas atestiguan su mucha devoción al Nacimiento, con distintas Adoraciones de la Virgen y San José, de los ángeles y de los pastores”.

Se acerca el escritor extremeño hasta la Catedral “normanda y clara”, donde las escenas navideñas se representan por diversos pintores, en especial la Epifanía: “Hasta cuatro adoraciones de los Magos enriquecieron la Catedral de Cuenca. Vio Ponz una “antigua pintura muy apreciada de la Adoración de los Reyes, según el modo de la escuela alemana”, en la capilla de San Martín.

Inscripción de la Cofradía de la Epifanía. / JVA

Se refiere al Retablo de la Asunción, que figura ahora junto a la entrada de la Sala Capitular, que presidió la citada capilla de San Martín, según el canónigo Jesús Bermejo, uno de los estudiosos de la Catedral, quien destacaba que en la riquísima predela o banco del altar que adorna el retablo, “es esplendente la escena central de la Adoración de los Reyes, con la magnífica cabalgata de una docena de figuras, todas ellas bellísimas y del máximo interés”.

Retomamos a Pedro de Lorenzo con su Adoración de la Capilla de Caballeros: “En esta Capilla, también a mano izquierda entrando, esplende un cuadro reseñado con estas reiteraciones: “Adoración de los Santos Reyes”. La Virgen sentada, al pecho el Niño, triste, reciben como un asomo de estupor a unos extraños caminantes…”,

Los Reyes Magos en el Medallón de la puerta de la Sala Capitular, atribuida a Berruguete. / JVA

Apuntaba Pedro de Lorenzo sus dudas de si era una obra traída desde Italia por los familiares del conquense Gil de Albornoz, enterrado en esa capilla, o que fuera de Fernando Yáñez como es conocido. Precisamente sobre este cuadro de la “Epifanía” de la Capilla de los Caballeros, de Yáñez de la Almedina, resalta el profesor Pedro Miguel Ibáñez en el Volumen “Pintura Conquense del Siglo XVI”: “En el centro de la composición se encuentra María, en posición sedente, teniendo a su lado izquierdo al Niño, de pie y apoyado contra ella. A izquierda y derecha, y muy en primer plano, destacan los Magos vistiendo ostentosos ropajes cargados de adornos y joyas y portando vasos de ofrendas ricamente decorados".

En el amplio estudio realizado sobre este cuadro de la Adoración de los Reyes, Pedro Miguel Ibáñez destaca que es una de las obras maestras de Yáñez, que ya el historiador Antonio Ponz elogiaba en esta pintura su “variedad, exactitud, dibujos y expresión, de suerte que nada se representa ocioso ni de sobra”. Ha sido también una de las obras más estudiadas, y el historiador francés Bertaux la calificó como “la figura más pintoresca de la capilla de los Albornoz”.

Tabla de Yáñez de la Almedina en la Capilla de Caballeros. / JVA

Hace pocos años fueron restaurados los arcosolios de los dos cuadros de la Capilla de Caballeros, tanto el de la Epifanía como el de la Piedad. El 28 de octubre de 2013, y tras permanecer la Capilla de Caballeros cinco meses cerrada por distintas obras, fue abierta para presentar los arcosolios restaurados en los que figuran las tablas renacentistas de La Piedad y la Adoración de los Reyes Magos, a. Previamente, ambas tablas, de Yáñez de la Almedina, fueron restauradas con ocasión de la Exposición “Da Vinci, El Genio”, que tuvo lugar de diciembre de 2011 a mayo de 2012. En su Estrella de Cuenca catedralicia, Pedro de Lorenzo cita una tercera Adoración de los Magos: “Y aún verá el seguidor de las adoraciones la muy curiosa variante de Jamete, ese pórtico de la claustra, que toma el nombre del artífice Xamel Jamete (en su vida oficial Esteban)”. “En el Arco de Jamete se articula una Adoración de los Reyes: la Virgen, con el Niño en brazos; al lado, uno de los reyes, en adoración; otro rey, donante, al contrapuesto lado”.

Describe Pedro de Lorenzo el colosalismo de Belén en Cuenca, en mirada al barrio de San Antón de casas blanqueadas: “Redondea las casas un jalbiego insistente, de muchas sucesivas manos. En una calle, trepadora, campea este rótulo: Belén. Y el barrio enteramente semeja un belén y el Júcar un haz de gamas verdes. Desde el arrabal de las luces blancas del Perchel, el escritor extremeño, prendado de Cuenca y sus misterios, observa en la postal de Mangana y el Seminario, la fachada de la Catedral, por la que penetran los Magos de Oriente en obras de arte de siglos: Resaltan en las puertas de la Sala Capitular dos medallones: muestra el nogal de la izquierda la “Adoración de los Reyes Magos”, atribuida a Berruguete, de ahí que estas puertas figuraron en la Exposición sobre Berruguete celebrada en el Casón del Retiro en 1961. En uno de los tondos o medallones aparecen Melchor, Gaspar y Baltasar adorando al Niño. Destaca el historiador Jesús Bermejo: “En la puerta de la izquierda la escena que hallamos representada es la de la Adoración de los Reyes Magos. Se trata de una espléndida composición en la que las figuras principales, talladas en bajo relieve bastante pronunciado, se nos ofrecen en dos grupos perfectamente escalonados entre sí”.

Adoración de los Magos, de Martin Gómez, chritsmas del Ayuntamiento de Cuenca, impreso invertido. / Archivo

En el Museo Diocesano también tenemos algunas pinturas con Misterios navideños del pintor flamenco Juan de Borgoña o Martín Gómez el Viejo. El Nacimiento de Borgoña, que es una de las más impresionantes, apareció en los billetes de la Lotería Nacional de Navidad de 1998. Otra Pintura sobre la Adoración de los Reyes Magos se conserva en el Museo Diocesano, procedente de los Postigos del Retablo de Uña, atribuida a Martín Gómez el Viejo, del Siglo XVI. Pedro Miguel Ibáñez detalla sobre este cuadro: “En primer plano, a la derecha, María sostiene al Niño sobre sus rodillas. Tras ellos, José y los dos animales del pesebre. Delante se arrodilla un Mago, mientras los otros se mantienen en pie… Las ruinas que enmarcan la escena se abren hacia un fondo paisajístico, con una comitiva de infantes y caballeros portando estandartes”.

Como dato curioso digamos que este cuadro de la Adoración de los Reyes Magos, de los Postigos del Retablo de Uña ha sido utilizado en diversas ocasiones en felicitaciones navideñas, por ejemplo en la Navidad de 1999 por el entonces obispo Ramón del Hoyo y también en la década de los 90 por el alcalde del Ayuntamiento de Cuenca, sin especificar el nombre ni el año. La curiosidad del christmas municipal es que se imprimió de forma inversa, y si en el cuadro original la Virgen aparece a la derecha, en la felicitación del alcalde aparece a la izquierda, error que casi nada apreció, aunque debió enfadar mucho al fotógrafo que hizo la diapositiva.

En una fachada de la calle de San Pedro aún aparece una rotulación sobre una Cofradía de la Epifanía. En Cuenca existió, en siglos pasados, la Cofradía de la Epifanía con sede en la iglesia de San Pedro, como muy bien recordaba en una reciente conferencia el director de la Catedral, Miguel Ángel Albares en la Sala Capitular, sobre los orígenes de la iglesia de San Pedro y del cercano edificio, número 39, donde existe una inscripción citando a esta Cofradía de los Reyes Magos. Lourdes Morales, en su Blog “Una ventana desde Madrid” señala que “contigua al Palacio de los Toreno --que fue residencia de González-Ruano y de Gerardo Rueda--, está la antigua Casa de la Cofradía de la Epifanía, cuya fundación se debe a Alfonso IX, en conmemoración de haber comenzado el 6 de enero, día en que se celebra la festividad de la Epifanía, el sitio a la ciudad de Cuenca que culminó en su conquista. De la construcción primitiva, ha llegado a nuestros días la portada renacentista, realizada en piedra entre 1588 y 1589 por el maestro de cantería Simón Navio”.

Y añade Lourdes: “Dicha portada queda conformada por un arco de medio punto… en el que por encima sobresale una moldura sobre la que vemos una cartela en la que se lee, en castellano antiguo, un texto sobre la fundación y la construcción de la Casa de la Cofradía, la cual podría entenderse como "Ésta es la Cofradía de la Epifanía, y del Señor San Pedro, que la fundó el rey Alfonso IX. Se rehízo en el año de 1589 siendo prioste Marcos de Rigoitia de Garnica".

“Por encima de la inscripción, se halla el escudo real con las armas de Castilla y León, blasón de la Cofradía… que se muestra flanqueado por sendas pilastras que, además, sustentan un frontón triangular rematado con tres bolas y que contiene el escudo de armas de San Pedro en el tímpano”, remata Lourdes.

Albares dejaba abierta la puerta a la investigación sobre esta Cofradía de la Epifanía de la que hemos podido averiguar que según el Breviario de Cuenca impreso el año de 1540, el Papa Clemente VII concedió se celebrase el oficio de la Epifanía en nombre de Jesús, el 6 de enero y en la Octava, con las mismas indulgencias y remisión de pecados que está concedido al Oficio de Corpus Christi, con fiesta de procesión, sermón y música y otras demostraciones semejantes. Para la Octava del 14 de enero se ganaban indulgencias con cinco padrenuestros y cinco avemarías “por el feliz estado del Sumo Pontífice y de la Iglesia Romana contra la fe mahomética y luterana”.

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