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Jueves, 27 de Febrero de 2020

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José Luis Nájera: "Sería un error imperdonable no utilizar al farmacéutico"

El secretario del Consejo de Farmacéuticos de Castilla y León explica que los pacientes necesitan sentirse atendidos

El secretario del Consejo de Farmacéuticos de Castilla y León, José Luis Nájera

El secretario del Consejo de Farmacéuticos de Castilla y León, José Luis Nájera / Rubén Cacho (ICAL)

Concluye un año agitado para las farmacias, y arranca uno nuevo en el que el plan de reordenación sanitaria en el que trabaja la Consejería de Sanidad podría traer aliento a un sector que sufre la despoblación del medio rural. En 2019, a la escasez de algunos medicamentos mes a mes, con los consiguientes quebraderos de cabeza, se sumó el plan sobre medicamentos genéricos y biosimilares en el que trabajan Ministerio y comunidades autónomas, cuya sombra se cierne sobre el modelo de Castilla y León que nada tiene que ver con el del resto de España: 1.620 boticas, con 700 en pueblos de menos de 500 habitantes. Lo explica en esta entrevista a Ical el secretario del Consejo de Farmacéuticos de Castilla y León, José Luis Nájera, quien aboga por poner en valor el papel del farmacéutico, cuya labor trasciende el límite de la dispensación y puede aportar, y mucho, a la la eficiencia del sistema y a mejorar su sostenibilidad. "Hoy los pacientes no sólo necesitan ser atendidos, sino sentirse atendidos. Si tenemos un farmacéutico en el medio rural, utilicémoslo".

¿Hasta qué punto pueden dañar a una pequeña o mediana farmacia de Castilla y León nuevos mecanismos de devolución sobre los descuentos de los laboratorios?

Llevamos muchos años con programas de gestión de gasto y ahorro, y estamos bajando tanto el precio de los medicamentos que también estamos bajando su valor terapéutico. Hoy, el 80 por ciento de los medicamentos tiene un precio menor a tres euros. Cuando tomamos medidas de ahorro, que muchas veces son a nivel nacional, hay que ver qué impacto va a tener a nivel local; cómo esas medidas van a impactar en la supervivencia de las farmacias, y más en la farmacia rural, una de las bases de nuestro admirado modelo farmacéutico. Hay muchas medidas que generan ahorro y mejora de la eficiencia del sistema que no siempre tienen que afectar a la partida de control de gasto. Podemos mejorar la eficiencia de los tratamientos y generar ahorro sin que eso perjudique a la estabilidad y a la economía de la farmacia. El modelo de farmacia de Castilla y León no tiene nada que ver con el resto de modelos de España, y eso se tiene que tener en cuenta.

La despoblación es uno de sus principales enemigos. Catorce cierres registrados en los pueblos entre 2014 y 2018. El último, la farmacia de San Vicente de la Cabeza, en Zamora. ¿Hay solución?

Hay solución. El servicio que dan las farmacias rurales, y en especial aquellas que están situadas en los municipios más pequeños, es un valor añadido de nuestro modelo y lo tenemos que potenciar. Hemos hecho lo más difícil, llevar al profesional sanitario al municipio más pequeño; ahora hay que sacarle el máximo rendimiento. Si la población a la que atiende es menor y las dispensaciones caen, tendremos que aplicar nuevas medidas de retribución para que puedan hacer esa labor sanitaria que va mucho más allá del acto de dispensación. La solución pasa por utilizar más a esos farmacéuticos y remunerarles por el resto de servicios que están dando, como puede ser su papel para mejorar la adherencia a los tratamientos, y la educación con los pacientes, a los que hay que integrar en la toma de decisiones. Hoy los pacientes no sólo necesitan ser atendidos, sino sentirse atendidos. Si tenemos un farmacéutico en el medio rural, en poblaciones muy pequeñas, donde cada vez es más difícil llevar a otros profesionales sanitarios, utilicémoslo. Cuando se cierra una farmacia el servicio se cubre con un farmacéutico de proximidad para que no se pierda el servicio, pero tendremos que ver qué valor añadido aporta y remunerarlo.

¿Por dónde pasan esas medidas para salvaguardar la farmacia, la rural en particular?

Nadie duda de que la labor del farmacéutico va más allá del acto de dispensación de medicamentos. Puede contribuir a mejorar la educación sanitaria en su entorno de influencia; participar en programas de detección precoz y cribados de enfermedades, como ocurre con el VIH, cáncer de colon, diabetes... También, juega un papel fundamental en seguridad de los tratamientos y los efectos secundarios asociados para corregir muchos problemas de salud y generar ahorros. Se sabe que puede contribuir a aumentar la adherencia a los tratamientos, más cuando el 50 por ciento de los pacientes crónicos polimedicados no toma correctamente su medicación. El farmacéutico por su conocimiento, competencias, cercanía y confianza con el paciente puede jugar un papel importante. Hay otras muchas acciones que puede hacer ese profesional que ya está en el medio rural, con un establecimiento adaptado a las nuevas tecnologías. Lo debemos aprovechar. Sería un error imperdonable el que no utilizásemos y no pusiéramos en valor a ese profesional sanitario que, ahora mismo, es único profesional sanitario que está de forma permanente en esos municipios.

Las funciones están claras, pero ¿cómo se articula el desarrollo de estas medidas y su remuneración?

Necesitamos una ayuda y un interés por parte de las administraciones sanitarias; que se nos incorpore dentro de los planes de salud; que haya una interacción con el resto de profesionales sanitarios; que exista un trabajo en equipos multidisciplinares implicando también al paciente en la toma de decisiones, y que de esa forma mejoremos el sistema. Las farmacias de Castilla y León realizan más de un millón de horas de guardia y no reciben ninguna retribución; y esa farmacia abierta a lo largo de todo el territorio genera tranquilidad, garantiza el acceso al medicamento a toda la población en condiciones de igualdad y de eficiencia. Pues, a lo mejor, habría que plantearse si ese esfuerzo que están haciendo, sobre todo en el medio rural, debería ser remunerado de alguna forma que garantizase su supervivencia y su viabilidad, de modo que no sólo garanticemos el servicio de guardia, sino el servicio de prestación farmacéutica.

Las ayudas a las farmacias deficitarias son insuficientes, más cuando las de los pueblos viven de las recetas. ¿Tiene que cambiar el modelo de ayudas para mantener este servicio en entornos rurales?

Nunca es suficiente, pero no se trata tanto de dar ayudas como de dar acciones, trabajo, servicios y que éstos sean remunerados, no para mejorar la actividad económica del farmacéutico, sino porque van a contribuir a la eficiencia del sistema y a mejorar la sostenibilidad. Tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo y eso es gracias a las infraestructuras y a los profesionales sanitarios. Tenemos que garantizar que quieren y están motivados para trabajar en esos entornos, y para eso también necesitamos que profesionalmente estén motivados para seguir ejerciendo su labor, y, por tanto, seguir mejorando el sistema.

En qué medida puede afectar a la farmacia rural el plan de reordenación de la atención sanitaria en el que trabaja la Junta. ¿Lo miran con recelo?

La sanidad en el medio rural tiene dos problemas. Por un lado, las infraestructuras; Castilla y León cuenta con 3.600 consultorios, uno de cada tres de España, y con una baja población. Eso, muchas veces, pone en peligro la sostenibilidad del sistema. A ello hay que añadirle un problema añadido, encontrar profesionales que quieran ir a esos municipios, con sus peculiaridades, a trabajar. Tenemos que trabajar para que los que se encuentran en el territorio estén motivados para desarrollar su labor y que tengan suficiente trabajo para poder ejercer profesionalmente y seguir evolucionando. Tendremos que ver en qué sitios es necesario que estén esos puntos de farmacia, y en aquellos donde pueda no ser tan necesario, ver qué medidas tomamos para reajustar y qué valor añadido pueden dar.

¿El hecho de que se agrupen servicios en un centro rural de agrupación puede implicar cierres?

Hay 3.600 consultorios, pero hay 1.620 farmacias. Si esos centros rurales de agrupación se abrieran en los lugares donde hay farmacia ya reduciríamos a la mitad el número de consultorios. Lo importante es valorar el impacto que puede tener la agrupación, que igual no tiene tanto impacto porque el paciente seguirá acudiendo a la farmacia en su entorno, no donde está el CRA. De momento, el plan que nos han presentado mantiene una farmacia en el municipio, y en los que podrían quedarse fuera, la idea es que las consultas que se realizan se mantengan. En principio, no debería.

¿Temen una reordenación farmacéutica a corto, medio plazo?

Somos parte de la Atención Primaria, y esto es un plan de ordenación de la Atención Primaria. Puede que la reestructuración farmacéutica vaya en el sentido de dar un mayor papel al farmacéutico comunitario que ya se encuentra en el territorio, y desarrollar esas funciones que van más allá de la dispensación. Es verdad que llevamos muchos años sin concursos de nuevas farmacias, y hay que analizar en qué puntos la población ha crecido y pueden ser necesarias nuevas farmacias, y donde ha caído ver cómo se pueden reestructurar para que el farmacéutico pueda seguir aportando valor al sistema. Tenemos que ir asociados al paciente que es nuestro centro de atención. Si en alguna zona se necesitan más farmacias habrá que evaluarlo, y si hay zonas donde no, los botiquines pueden ser una opción. De hecho, se trabaja en un decreto para que la asignación sea más ágil y acorde.

¿El 'plan Aliste' lo ven más una oportunidad, que una amenaza?

El plan de Aliste servirá de piloto para ver cómo afecta a las farmacias. Y si hay que cambiar algo, lo importante es no perder la oficina de farmacia y la prestación. Hay buena voluntad de que esto sea así. Siempre que se ponga en valor la labor del farmacéutico es una oportunidad, que es algo que venimos reclamando desde hace tiempo. Muchas veces nos sentimos un poco infrautilizados: hemos hecho una carrera que no es sencilla; somos expertos en el medicamento y hay muchas acciones con las que podríamos mejorar la eficiencia del sistema si se cuenta con nuestra labor, se nos implica en equipos multidisciplinares y trabajamos en colaboración con el resto de profesionales. Existen evidencias científicas que indican que cuando hay una mayor implicación del farmacéutico se mejoran los resultados.

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