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Martes, 21 de Enero de 2020

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Con Djukic la vida sigue igual

Desastroso en defensa y fallón en ataque, el Sporting demuestra en Zaragoza que sus problemas van mucho más allá del ocupante del banquillo de turno

Molinero se lamenta tras un fallo en La Romareda. /

Si ya no está José Alberto, ¿a quién le echamos la culpa de la derrota en Zaragoza? ¿A Djukic? ¿A la gripe? ¿A la mala suerte? Va a resultar que los problemas del Sporting van más allá de un entrenador, el otro o el siguiente. Los problemas rojiblancos son mucho más profundos y están mucho más enquistados. Son el fruto de una deriva insoportable, con seis entrenadores en los últimos tres años, bandazos permanentes en cada cambio de técnico, una planificación desastrosa, una falta de calidad enorme, que crece exponencialmente con la falta de confianza que muestran los jugadores. Así las cosas, el Sporting sigue en una situación crítica. La derrota en Zaragoza, en el segundo intento, deja al equipo rojiblanco solo tres puntos por encima del descenso y sin que la llegada de Djukic haya aportado, de momento, nada nuevo. Es pronto, pero por ahora la vida sigue igual.

En La Romareda el Sporting volvió a demostrar que no le mete un gol al arco iris. Djurdjevic apenas lo intenta, y cuando lo hace falla ocasiones increíbles, como la que le sirvió Manu García nada más comenzar la segunda parte. No se cansó de intentarlo en la segunda parte Aitor García, pero se encontró dos veces con el guante de Cristian Álvarez y una con el larguero. Y se sumó a la fiesta de fallos Manu García, que con toda la portería para él tras un disparo al larguero de Djuka envió el balón directamente fuera.

El Sporting perdonó; el Zaragoza también, pero la diferencia es que los maños alguna meten. Porque el Sporting, en defensa, también fue un desastre. Las bajas pueden servir como excusa, pero determinados errores son imperdonables para cualquier jugador profesional. Estuvo horrible el Sporting en la defensa del primer gol del Zaragoza, cuando apenas había pasado un minuto de juego. Una falta lateral que Raúl Guti remató sin oposición en el segundo palo. Mal empezaba la noche para una zaga que no hubo por donde cogerla. Volvió a quedar claro que Cordero no tiene encaje en el puesto de central en una línea de cuatro (sus fallos estuvieron a punto de costarle aún más caro al Sporting) o que el nivel de los laterales  (prácticamente los puestos para los que más se ha fichado en los últimos años) está muy por debajo de lo aceptable. Igual de mal estuvo la defensa rojiblanca en el segundo gol maño: un centro desde la derecha que no pudo tapar Cordero, en el que Salvador y Babin se molestaron chocando uno contra otro, Mariño no lo despejó y, en el segundo palo, nadie evitó que Luis Suárez marcara la sentencia.

A la desesperada

Llegó después (pero tarde) la reacción del Sporting, con los arranques de furia de Aitor García o la ocasión clamorosa fallada por Manu, pero no sirvió para nada. El Zaragoza, con los deberes hechos, también permitió que los gijoneses se vinieran un poco arriba. La mano de Djukic no se notó: el once estuvo condicionado por las bajas, pero tampoco aportó nada novedoso, nada que no hubiera intentado ya José Alberto López. Los cambios no aportaron: meras sustituciones de hombre por hombre, sin variante táctica alguna.

Tampoco fueron revulsivo las sustituciones: Hernán Santana no mejoró a un gris Pedro Díaz (en mediocampo también Javi Fuego flojeó) e Isma Cerro incluso empeoró (y no era fácil) a un desacertadísimo Carmona, que desperdició otra oportunidad para demostrar que aún puede engancharse. Manu García apareció esporádicamente, pero ha dejado de marcar la diferencia. Y si uno de los objetivos de traer a un entrenador serbio era recuperar a Djurdjevic... De momento, agua. El partido del delantero fue un desastre absoluto. Como no tiene competencia en esta plantilla perpetrada por Torrecilla, puede seguir tranquilo y disfrutando de oportunidades.

Para colmo, el Sporting perderá para el martes a Molinero, expulsado por soltarle el brazo a James en el tramo final del partido (expulsión quizás rigurosa, pero un error poco propio de un jugador veterano, a tenor de cómo se castigan estas situaciones en el fútbol actual) y previsiblemente también a Damián Pérez, que se retiró lesionado, con una posible rotura fibrilar.

Tanto esperar por un partido para ver esto. El Sporting sigue en una situación preocupante en sensaciones y clasificación. El choque del martes que viene contra el Elche vuelve a ser una final, porque el descenso está a solo tres puntos. En la mano de Djukic está empezar a cambiar algo (si es que hay materia prima para ello), porque en La Romareda la vida siguió igual.

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