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Martes, 28 de Enero de 2020

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Ropa inteligente para generar electricidad

Cada día son más populares dispositivos electrónicos, como los relojes inteligentes (smartwatches), que nos informan de nuestro estado físico cuando hacemos ejercicio, o nos recomiendan que caminemos más. ¿Cuál es el futuro de estas tecnologías? En un futuro no muy lejano cabe prever que estos dispositivos se harán invisibles, imperceptibles. Los sensores para medir el estado de nuestra salud cada vez serán más pequeños y se podrán integrar dentro del tejido de nuestra ropa. La llamada ropa inteligente, o tecnología wearable, tecnología que se puede llevar puesta.

Por ejemplo, nuestra camiseta podría estar cableada de forma imperceptible, resultando tan cómoda como una camiseta actual, pero estando repleta de sensores que se comunican de forma inalámbrica (vía wifi o similar) con nuestro teléfono inteligente (smartphone). Usando un interruptor camuflado en un botón o en dobladillo pondremos en marcha estos sensores que informarán a una aplicación (app) del teléfono de nuestro estado de salud. La ropa inteligente promete ser la cuarta revolución de la industria textil.

Se lleva investigando más de 20 años en la ropa inteligente y una de las razones por las que aún no han llegado al mercado es ese problema, cómo producir la electricidad que alimente a los sensores. Hay muchos investigadores que estudian cómo resolver este problema, incluso en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga. José Alejandro Heredia Guerrero y Susana Guzmán Puyol, del Departamento de Biología Molecular y Bioquímica, junto a investigadores del Instituto Italiano de Tecnología de Génova, han desarrollado un prototipo de un nuevo tejido, llamado e-textile, que permite produce electricidad a partir de la diferencia entre la temperatura del cuerpo y la del entorno.

Lo más fascinante de este nuevo tejido inteligente es que se produce a partir de materiales sostenibles y de bajo coste, como la piel de tomate. Heredia y Guzmán, que están asociados al Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM), usan materiales ligeros y biodegradables, más asequibles y menos tóxicos que los metales pesados que se usan en otros prototipos de tejidos inteligentes termoeléctricos.

La fórmula magistral que usan los investigadores de la Universidad de Málaga es muy sencilla: agua y etanol (un tipo de alcohol ecológico), sustancias derivadas de la piel de tomate y nanopartículas de carbono. Al calentarse en disolución, este material penetra y se adhiere en el algodón, dotando a este textil de propiedades eléctricas similares a las de los metales usados en otros prototipos.

Todavía es muy pronto para soñar con que podamos cargar la batería del móvil usando solo el calor producido al hacer un poco de deporte. Los tejidos termoeléctricos producen una potencia eléctrica muy pequeña del orden de nanowatios y diferencias de potencial de milivoltios. Estas potencias eléctricas tan bajas son mil millones de veces más pequeñas de las que se usan en los cargadores actuales de baterías de teléfonos móviles. Aún sí, son potencias eléctricas suficientes para alimentar dispositivos electrónicos integrados en la ropa inteligente.

La ropa inteligente promete revolucionar el mundo de la moda gracias a investigaciones como las que se están realizando en nuestra universidad.

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