Últimas noticias Hemeroteca

Martes, 21 de Enero de 2020

Otras localidades

1-1. (P: 5-3). Can Misses recupera la felicidad

La UD Ibiza elimina al Albacete en la tanda de penaltis y jugará la próxima ronda de la Copa del Rey

Los jugadores celebrando la victoria /

La felicidad es un estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que se desea o por disfrutar de algo bueno. Eso tuvieron que sentir anoche 4.345 aficionadas y aficionados de la UD Ibiza que llenaron por primera vez en la última década las gradas del estadio Can Misses cuando la pierna derecha de Diego Mendoza puso el balón en el fondo de la red de la portería defendida por Brazao y el equipo ibicenco sacaba el billete para la próxima ronda de la Copa del Rey de fútbol.

Hubo que llegar a la tanda de penaltis para decidir el vencedor de la eliminatoria copera que le enfrentó al Albacete que milita en Segunda División después de que el tiempo reglamentario y la prórroga acabaran con empate a uno en el marcador. Fue una de las sorpresas que deparó el nuevo formado del torneo de K.O.

Pero además del histórico pase a la siguiente eliminatoria copera lo mejor de un día para la historia deportiva de la isla fue la constatación de que la ciudad de Ibiza vuelve a tener un proyecto deportivo ilusionante que ha enganchado a una afición dormida después de una larga travesía en el desierto.

El gol de Mendoza / UD Ibiza

Harta, hastiada, tras los desengaños causados por vendehúmos sin escrúpulos, interesados en especular con la marca Ibizao o por algún personaje estrafalario que vendían el oro y el moro pero que en realidad tenían un plan con el mismo interés que un papel en blanco, que siempre acababa en la papelera.

No fue el caso de Amadeo Salvo, expresidente de un club grande como el Valencia, que hace cuatro años y seis meses desembolsó 60.000 euros a la Federación Balear de Fútbol para liquidar la deuda federativa que tenía la desaparecida Unión Deportiva Eivissa- Ibiza para que el equipo pudiera competir en Regional Preferente. Ese conjunto, presidido por Salvo tuvo que esperar dos temporadas para poder ascender a Tercera.

Cuando se logró el salto a la categoría nacional y tras rozar el ascenso a Segunda B ante el Levante B, el presidente de la UD volvió a evidenciar que no iba de farol. Abonó casi medio millón de euros para jugar en la categoría de bronce y tras una primera temporada sin estridencias ha puesto el dinero necesario para una plantilla para soñar con el fútbol profesional.

En el ecuador de la competición liguera, por primera vez en la historia del fútbol en Ibiza, hay un equipo que figura en las posiciones de fase de ascenso. En la composición del plantel han tenido mucho que ver Pablo Alfaro, un exfutbolista de élite, con la carrera de médico, pero que decidió usar el bisturí en los banquillos como entrenador y Fernando Soriano, director deportivo de la entidad.

Los jugadores celebran el gol de Núñez / UD Ibiza

Como señaló Alfaro tras la clasificación “estamos demostrando que Ibiza, aunque no sea verano que Ibiza también está viva, futbolísticamente está viva y pasan cosas y a nivel nacional es bonito de aparecer de vez en cuando”.

El técnico deportivista planteó el choque con el Alba como una batalla física, de desgaste. Sin complejo de inferioridad, porque la cobardía deportiva raras veces tiene premio. Pobló el medio campo con cinco jugadores, colocando al polivalente Kike López por la banda izquierda y dejando a Rodado como única referencia en ataque. Mantuvo a Grima en el lateral derecho, premiando su buen partido en Pontevedra y a Germán en la portería.

Ramis, técnico del conjunto albaceteño en horas bajas en las últimas jornadas ligueras, apostó por un once inicial poco habitual, con tres jugadores de la cantera. Con la batuta de Javi Lara, destilando talento en cada acción, los locales empezaron dominando, con una presión alta y buscando mantener la posesión el control del juego. Si la pelota es tuya, tu portería no sufre.

Los primeros acercamientos al área rival fueron locales. Rubén cabeceaba alto una falta lanzada por Lara y Rodado probaba fortuna con un disparo que no encontró portería. Mandaban los locales y Javi Pérez, también de cabeza, remataba un centro lateral de Morillas, aunque sin conectar con precisión el esférico que se marchó desviado.

No había noticias en ataque del Albacete, excepto en una acción aislada en un desajuste defensivo que no supo aprovechar Capezzi cuando estaba en una posición clara, pero su disparo se fue muy alto. Ni siquiera un contratiempo serio, la lesión de Morillas en una acción fortuita con Álvaro Jiménez, en la que resulto gravemente lesionado el lateral izquierdo deportivista, con una posible fractura de tibia, alteró la dinámica del juego y la iniciativa ibicenca.

Entró Mariano como central y Rubén, otro jugador que se desenvuelve en más de una posición, se colocaba en el lateral y rindió a un nivel excelente durante todo el encuentro.

Pero en el fútbol no basta con ganar a los puntos, lo que cuenta es la eficacia en el remate y en eso suelen ser mejores los equipos de categoría superior. A punto de llegarse al descanso se desplegaron los visitantes en una acción iniciada por Castillo con remate de Ojeda que rechazó el portero Germán, pero el balón quedó muerto en el área pequeña a los pies de Álvaro Jiménez que disparó raso al fondo de la red. Un mazazo para la ilusionada hinchada ibicenca y un gol que no reflejaba lo que se veía en el campo.

Se llegó al descanso con gritos de “si se puede” de los aficionados y tras el paso por los vestuarios el Ibiza salió con una marcha más y encerró al Alba en su campo. Durante 20 minutos todo el juego se desarrolló en campo visitante.

Un zapatazo de Lara desde la frontal tuvo una espectacular respuesta de Brazo y la acción acabó en gol anulado a Caballé por una falta previa al portero del Alba, en medio de las protestas de los aficionados. La grada gritaba, animaba y se convertía en el jugador número doce, porque veía cerca el empate. Lara muy activo todo el choque volvió a probar fortuna pero su lanzamiento se perdió ligeramente desviado.

Alfaro trató de agitar más el choque con la entrada de Raí por Caballé, buscando más desequilibrio por banda y ya se sabe que tantas veces va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Una buena acción de ataque local se completaba con un medio centro de Kike López que mandaba a la red Núñez incorporado al ataque. Un tanto que hacía justicia a lo que se veía sobre el césped y que daba paso a un choque nuevo. Ramis iba colocando titulares en el campo y los visitantes despertaron. Germán estuvo providencial salvando dos ocasiones claras, primero en un disparo de Castillo y después una gran acción de Álvaro Jiménez con un toque de espuela.

El Ibiza empezaba a acusar el despliegue físico, pero aguantaba entero con una defensa sin fisuras y con sus centrales, Mariano y sobre todo Gonzalo, colosales. No hubo más ocasiones claras, con una acción final a balón parado del Albacete que quedó en nada y se llegó a la prórroga en la que el técnico local había dado entrada a Sibo para reforzar la medular.

En el tiempo extra se mantuvo la igualdad, la emoción y los nervios en las gradas. Gonzalo seguía siendo el jefe en tareas defensivas y los centrocampistas locales corrían y corrían como si no hubiera un mañana. Un despliegue fascinante en el que brillaron especialmente Núñez y Javi Pérez, uno de los grandes aciertos en los fichajes de esta temporada.

Raí tuvo dos acciones dentro del área pero no acertó en sus remates y el Albacete no generó peligro en la prórroga. A punto de llegar a la tanda de penaltis, Alfaro hizo un último movimiento de pillo, dando entrada a Mendoza, especialista en el lanzamiento de las penas máximas, como presagio de lo que se avecinaba.

Empezó la tanda, con los jugadores de uno y otro equipo haciendo piña, abrazados en el círculo central tratando de calmar los nervios y Can Misses era una olla a presión. Los jugadores ibicencos se mostraban certeros.

Uno tras otro definían Javi Pérez, Javi Lara, Gonzalo y Rodado y el Albacete tampoco erró los tres primeros, hasta que Roberto Olabe se topó con el poste en el cuarto lanzamiento y dio paso a la esperanza. En las botas de Diego Mendoza, el delantero argentino, estaba la clasificación. Su disparo con el interior de la pierna derecha tenía detrás el emouje de 4.345 gargantas. Algunos aficionados prefirieron no mirar. En el palco, donde hubo pleno de políticos de todas las ideologías, costaba mantener la calma y las uñas eran un aliado para calmar la ansiedad.

Ajeno a todo, andando con parsimonia, Mendoza colocó el balón con mimo, tomó impulso y disparó raso, colocado, pegado al poste, Brazao adivinó el lanzamiento, pero su estirada fue inútil para evitar que el balón entrara pegado a su palo izquierdo. En ese momento Can Misses enloqueció y también Mendoza, que se quitó la camiseta y se fue disparado hacia la grada, en seguida, tuvo compañía. Todos sus compañeros, desbocados, eufóricos tras una noche grande, fundidos todos en ese abrazo colectivo de alegría y con esa sensación colectiva de disfrutar de lo bueno.

Ese momento feliz, esa agitación que ha vuelto a un estadio en cuyas gradas solo era visible el cemento en la última década, pero que se ha vuelto a poblar de aficionados que saben que soñar es gratis y que se han ilusionado de nuevo. Tras años de frustraciones, han recuperado la alegría por el fútbol o han descubierto por primera vez a un equipo que promete emociones fuertes. Quien más quien menos piensa ya en un emparejamiento con un grande del fútbol español en la próxima ronda copera.

A la espera de lo que depare el bombo el próximo martes, de un hipotético premio gordo, podrán vivir un fin de semana con la certeza de que han disfrutado de algo bueno. La acción no siempre trae la felicidad, pero no hay felicidad sin acción.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?